1.   6 de octubre de 1934

Una lección olvidada

El pecado original de la II República Española fue haber venido de la mano del separatismo catalán (Acto de San Sebastián). El pecado original del gobierno zapatero no ha sido el atentado terrorista gracias al cual se aupó al poder, sino el haber obtenido la necesaria mayoría parlamentaria pactando con los separatistas catalanes, como Maragall en Barcelona.. Ahora acaban de pasease por Madrid los políticos catalanistas explicando que el nuevo Estatuto no es la independencia. Todavía. Carod ha sido el más sincero: el Estatuto sólo es un paso más en el autogobierno hacia la soberanía total del deseado Estado Catalán.

Lo primero que tuvo que hacer la II República fue deshacer el entuerto de Maciá, que aprovechó la alegría del 14 de abril de 1931 para proclamar por su cuenta la República Catalana. Como ahora, en 1931 se elaboró en Barcelona un proyecto de Estatuto soberanista, que el Parlamento español tuvo que rectificar (Estatuto de 1932). Poco duró la paz. Cuando el partido de Zapatero –si, el PSOE- se sublevó contra el gobierno legítimo de la II República, iniciando la Guerra civil (Revolución de Asturias) Companys; es decir, la Esquerra Republicana Catalana –si, el partido de Carod- aprovechó la ocasión para proclamar de nuevo la República Catalana (6 de octubre de 1934).

Los políticos catalanistas, aliados con el PSOE, han demostrado su revanchismo al traer al Parlamento español su nuevo proyecto de Estatuto (que es el 4º intento soberanista) en vísperas del 6 de octubre.

Después de 71 años, España no ha aprendido nada. Entonces, la insurgencia separatista se resolvió a cañonazos. Hoy, el desarme moral de España y nuestra absoluta falta de conciencia nacional no permite augurar nada digno ni decoroso. Ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Ceuta, Ni en Melilla. ¡Pobre España! ¡Ayer no se ponía el sol en tus dominios y, hoy, ni tus propios hijos te quieren como madre!.

Jaime Suárez