1.  Esto es en lo que nos afirmamos

29 de marzo de 2005; Martes de Pascua

 

Ante este  triste espectáculo de general confusión y creciente desarme espiritual y patriótico de España, afirmamos:

  • Primacía de lo espiritual: Denunciamos el actual y hegemónico desprecio y descalificación de todo lo sobrenatural, lo religioso y lo moral; a eliminar de toda la vida social y pública y a reducir al más estricto ámbito de la intimidad. Consideramos nuestro deber combatir esta perversa “cruzada” laicista y agnóstica. Esta es nuestra jerarquización: ante todo, los valores espirituales; después, la política, el bien común; tercero, la economía, la prosperidad material.

  • Hegemonía de la persona: Consideramos a la persona como un ser cuya condición trascendente emerge mas allá de su limitada naturaleza, por lo que no puede quedar reducida a ninguna de sus temporales dimensiones, sean estas de índole económica, social, política, étnica, o histórica. Reclamamos, por ello, una cultura del esfuerzo, del mérito y de la ambición de excelencia; donde se inste la noble conquista del ser, más allá de la mera codicia del tener. Todo ello, siempre al servicio de la dignidad, la integridad y la libertad de la persona.

  •  Suprema realidad de España: Nada ni nadie, pase lo que pase, nos hará dimitir jamás de nuestra absoluta creencia en la suprema realidad de España. Por eso, “fortalecerla, elevarla y engrandecerla en la apremiante tarea colectiva de todos los españoles  y toda conspiración contra su unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen. Hay que volver a concebir a España como realidad existente por si misma, que supo cumplir –y aun tendrá que cumplir- misiones universales”. Reclamamos, por ello, la urgente necesidad de instaurar en las jóvenes generaciones, el orgullo de ser españoles y el imperativo categórico de la unidad no negociable de España.

Jaime Suárez