1.  Fracaso del Estado de las autonomías

28 de marzo de 2005; Lunes de Pascua

 

¿Qué queda, hoy, de aquella “clara esperanza para todo un pueblo” del 6 de diciembre de 1978? Esto: progresiva liquidación, día a día, del afán inicial de reconciliación nacional hasta su desaparición total. Olvido absoluto de la realidad municipal y comarcal como fundamento básico de la ordenación territorial del Estado. Triunfo del más rancio antimilitarismo español. Pérdida progresiva de nuestra siempre débil conciencia nacional con generalizada falta de adhesión emocional a los símbolos patrios: bandera, himno... Inexistencia, como consecuencia de la fragmentación educacional autonómica, del orgullo de España, como Patria común, en el alma de las nuevas generaciones. Demoledora ofensiva contra la Iglesia y contra todo lo que significan las creencias religiosas en sus consecuencias temporales: triunfo del más “casposo” anticlericalismo español. Descontrol absoluto del fenómeno inmigratorio con efectos irreversibles sobre la identidad cultural española. Abandono de toda ambición de excelencia en la educación, sin estímulo alguno escolar, en profesores y alumnos, para el esfuerzo y el mérito. Perversión en la práctica del régimen democrático por el ejercicio abusivo de la partitocracia con financiación pública de partidos políticos sin democracia interna y con escasa militancia. Lo mismo, los sindicatos. Desarme moral, ideológico y patriótico de la sociedad española, embrutecida por las ofensivas mediáticas en las que TV, Radio, prensa, cine y teatro rivalizan en hacer burla y escarnio de lo mejor, ensalzan lo plebeyo y zafio y frivolizan lo más sagrado y trascendente con quiebra de los valores de la familia y devastadores efectos sobre nuestras juventudes. Persistente judicialización de la vida política, y como contrapartida, politización de la justicia. Sobre todo, el Estado de las autonomías ha fracasado porque no ha resuelto el problema del separatismo, que fue el único motivo para su creación. Por el contrario, lo ha fomentado y exacerbado al poner las autonomías, como poderosas palancas, al servicio de la secesión.

Jaime Suárez