1. Una infamia

19 de marzo de 2005; Sábado de Pasión
 

Siempre admiré al Generalísimo y acaté al Jefe del Estado. Jamás le acepté como mi Jefe Nacional. Los que me conocen, saben muy bien el precio que pagué por ello. Pero ante este acto vil y miserable en que el PSOE -ahora una vez más en contubernio con ERC, como en 1934 y 1936- manifiesta su versión más sectaria y antipatriótica, no puedo callar mi indignación. Tampoco mi tristeza por la resurrección de las dos Españas. La transición ha terminado. Dicen que unos personajillos que venían de un homenaje a Carrillo aplaudieron cuando se llevaban la estatua. Nunca sentí tanta vergüenza por ser español.                          

Jaime Suárez