«Informe particular sobre el monumento
a José Antonio en Barcelona»

El por qué de este informe


Monumento a José Antonio en Barcelona, enero de 2008

El pasado día 16 de febrero se cumplió, inexorablemente, la sentencia que desde mucho tiempo atrás ya habían dictado las fuerzas políticas “democráticas” con representación en el Consistorio de Barcelona. El monumento a José Antonio empezaba a ser demolido

Ante este hecho no ha habido ninguna oposición, ni debate, ni polémica… Simplemente se ha considerado llegado el momento socio-político oportuno y se ha ido a por el símbolo. Después de muchos años de maledicencias, mentiras, ocultaciones y falsedades, se ha logrado instalar en la conciencia de muchísimos ciudadanos una imagen negativa del Fundador de Falange Española. Hoy los medios de difusión de este país (y digo país con toda intención) siguen transmitiendo los mensajes del pensamiento único dominante, pontificando sobre lo que es democrático y lo que no. Está claro que José Antonio Primo de Rivera no da la talla en el “democratómetro” de esos poderes.

He decidido escribir este pequeño informe por varias razones. La primera es para intentar dar a conocer verdades y la realidad de los hechos. La segunda para poner en evidencia a los seres cargados de odio y de rencor que se creen que arrasando un monumento van a cambiar la historia; necios, que solo pueden convencer a necios. La tercera, porque ningún medio de difusión ha sido capaz de “mojarse” en defensa de un símbolo de homenaje a José Antonio; cobardes, vendidos al mejor postor, que olvidan los panegíricos y loas enfáticas que otrora dedicaron al Fundador (solo hay que consultar la hemeroteca de “La Vanguardia”, por ejemplo). La cuarta porque ningún político ha sido capaz de expresar el más elemental equilibrio, que exige el respeto a todos los ciudadanos, a los que le votan y a los que no. Podríamos continuar con muchas más razones, pero estimo que como última y definitiva está mi firme creencia en el mensaje profundo de José Antonio y, como él, busco “la unidad en el hombre, entre los hombres y entre las tierras de España”.

PRESENCIA DE JOSÉ ANTONIO EN BARCELONA

A partir del mes de junio de 1922, José Antonio Primo de Rivera se convierte en vecino de Barcelona. En efecto, tras el nombramiento de su padre, D. Miguel, como Capitán General de Cataluña, y al terminar sus estudios de Derecho en Madrid, José Antonio trasladó su residencia a la Ciudad Condal para mantener la unidad familiar. Él contaba entonces 19 años.

El joven licenciado no pasó superficialmente por la rica y diversa Barcelona de la época, sino que con sus mejores dotes analíticas, profundizó en su conocimiento y ello le llevó, también, a sentirse enamorado de la Ciudad y, por extensión, de aquella Cataluña que, poco a poco, iba descubriendo.

En la primavera siguiente, terminado un curso de doctorado, consideró llegado el momento de cumplir con sus deberes militares. De común acuerdo con su inseparable hermano Miguel, los dos se alistaron como “voluntarios de un año”, incorporándose al Regimiento de Caballería de “Dragones de Santiago” Nº 9, alojado en el cuartel de Gerona, sito en la C/ Lepanto de la Ciudad Condal. Cada mañana José Antonio, vestido de soldado, salía del edificio de Capitanía General para dirigirse a píe o en tranvía a su cuartel, lindante con la populosa barriada de Gracia. Ahí, en el Ejército, tuvo ocasión de profundizar también en aquellos valores que, más tarde, le servirían de base para elaborar parte de su doctrina política.

Debido a su preparación y aptitudes, a los tres meses ascendió a Cabo. Pero él no se conformaba con la vida estrictamente castrense y procuró relacionarse también, fuera del cuartel, con otros jóvenes de su edad para ampliar su círculo de amistades. Frecuentó algunas instituciones culturales como por ejemplo la Biblioteca de Cataluña, se informó de antecedentes históricos, de características literarias, de emociones sentimentales, de rasgos psicológicos, de cuestiones sociales y de aspectos económicos del pueblo catalán. Esa aproximación a la Cataluña real es lo que permitió a José Antonio conocer y amar a esta Región española distinta y, al mismo tiempo, convertirse en un crítico de aquello que no le gustaba, con conocimiento de causa.

Después de su residencia en Barcelona, con sus múltiples vivencias, José Antonio obtuvo una idea mucho más cabal de la realidad de Cataluña y España. A partir de entonces, y siempre que tuvo ocasión y lo considero necesario, se convirtió en un ferviente defensor de Cataluña, sobre todo en el ámbito político. A diferencia de la inmensa mayoría de políticos españoles de su tiempo, José Antonio comprendió y sintió a Cataluña en su más pura esencia. Son múltiples los escritos y discursos en los que él se convierte el paladín de la histórica Región:

«Si alguien hubiese gritado ¡muera Cataluña!, no sólo hubiera cometido una tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España y no sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España dicen ¡viva Cataluña! y ¡vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión indestructible y gloriosa que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España! Cataluña, la tierra de Cataluña, tiene que ser tratada desde ahora y para siempre con un amor, con una consideración, con un entendimiento que no recibió en todas las discusiones». (Fragmentos de una intervención de José Antonio en el Parlamento el 4 de enero de 1934).

«Cataluña es un pueblo esencialmente sentimental, un pueblo que no entienden ni poco ni mucho los que le atribuyen codicias y miras prácticas en todas sus actitudes; Cataluña es un pueblo impregnado de un sedimento poético» (Palabras de José Antonio en las Cortes, con motivo del planteamiento del Estatuto Vasco, el 28 de febrero de 1934).

«Aquí no nos burlamos de la bella lengua catalana ni ofendemos con sospechas de mira mercantil los movimientos sentimentales de Cataluña. Lo que sostenemos aquí es que nada de eso puede justificar un nacionalismo, porque la nación no es una entidad física, individualizada por los accidentes geográficos, étnicos o lingüísticos, sino una entidad histórica, diferenciada de las demás en lo universal por una propia unidad de destino» (F.E. Nº 15, 19 de julio de 1934)

«¡Catalanes!, que la gran España -la de hoy, la de ayer y la de mañana- integre vuestros esfuerzos -los de la gran Cataluña- para servir a la alta empresa de unificación donde los españoles habremos de salvarnos». (José Antonio)

 

EL MONUMENTO

 

LA GÉNESIS

Iniciativa y aprobación por el Ayuntamiento de Barcelona

El Acta del Pleno del Ayuntamiento de Barcelona que se celebró, en sesión ordinaria el 21 de diciembre de 1955, contiene el siguiente tenor:

«Se da lectura de la moción presentada por los señores Maluquer, Oliva, de Semir, de Grau, Trullols, Molleví, Aixelá, Pascual, Ibáñez, Torras, Coll, Pérez Rosales, Solano, Fuentes Martín y Borrás, redactado en los siguientes términos: “ACORDAR erigir un monumento en lugar preferentísimo de la ciudad a la memoria del fundador de Falange Española de la JONS, José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, y disponer que por la Comisión de Urbanismo proceda en trámite urgente a establecer el oportuno proyecto y previos los trámites reglamentarios se someta a la Corporación en Pleno el correspondiente dictamen. Teniendo en cuenta el alto valor humano de la persona de José Antonio estiman innecesario fundamentar la anterior proposición».

Acordada la urgencia que requiere el artículo 208 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Corporaciones Locales, se aprueba dicha moción.

Cuando se produce este Acuerdo municipal ya han transcurrido 19 años desde el fusilamiento de José Antonio.

Los trámites técnicos y administrativos

El 11 de mayo de 1956 el Ayuntamiento acuerda que la Jefatura Provincial del Movimiento elija el lugar para la ubicación del monumento: o plaza de Oriente (final de la Vía Augusta) o Infanta Carlota. Contesta el Sub-Jefe Provincial, José Maluquer, indicando el lugar de Av. Infanta Carlota, y pide celeridad (17-07-56). El 1 de febrero de 1957, el Jefe Letrado de la Sección de Urbanización acuerda, con el visto bueno del Tte. de Alcalde “quede sobre la mesa”. El 28 de mayo de 1958 se convoca, por Acuerdo del Ayuntamiento Pleno, el concurso entre urbanistas y artistas escultores para la erección del monumento a la memoria de José Antonio.

Quien firma este informe vivió con cierta intensidad las consecuencias del mentado concurso, pues se dio la circunstancia de que le unían lazos de amistad con un concursante. En efecto, el escultor D. Miguel Oslé Sáenz de Medrano se presentaba al concurso con un hermoso proyecto clásico, pero quizás ya desfasado para su tiempo.

Por su extraordinario parecido con José Antonio, fue elegido Miguel Álvarez Solanes para servir de modelo a la hora de confeccionar el busto del Fundador. Ambos eran falangistas, escultor y modelo.

Por otra parte, recuerdo cuando a primeros de julio de 1959, con todo fervor, deposité mi voto favorable al proyecto de Oslé. En el palacio de la Virreina habían expuesto las maquetas numeradas de todos los proyectos seleccionados, y los ciudadanos que lo deseaban podían depositar una papeleta en una urna indicando el número de su elección.

Esta era una forma, como otra cualquiera, de distraer al personal. La elección del proyecto la haría ¿cómo no? el correspondiente Jurado.

El 11 de julio de 1959 se reunieron en el palacio de la Virreina los miembros que formaban el Jurado designado para discernir sobre los premios del concurso.

Componían el Jurado: Presidente: Excmo. Sr. D. José Mª de Porcioles Colomer, y los Vocales: Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de Obras e Instalaciones municipales, D.Santiago Udina Martorell; Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de Urbanismo, D.Marcelino Coll Ortega; Ilmo. Sr. Tte. de Alcalde delegado de Cultura, D. José Maluquer Cueto; D. Miguel Capdevila Robusté, profesor de dibujo, en representación del Sub-Jefe Privincial del Movimiento; el Arquitecto Jefe accidental de la Agrupación de Edificios Municipales, D. Antonio Vega Tasas; el Arquitecto Jefe de la Agrupación de Urbanismo, D. José Soteras Mauri; el Iltre. Sr. Decano del Colegio de Arquitectos, D.Manuel de Solá Morales; el escultor D. José Manuel Benedicto García, designado por la Alcaldía y el Secretario General del Ayuntamiento D. Juan Ignacio Bermejo Gironés.

Una vez constituido el Jurado, se procedió al examen de los proyectos presentados y quedaron excluidos dos por haber presentado la documentación y el material fuera de plazo. Al final los proyectos admitidos fueron los siguientes:

1 .- D. Ignacio Mª Serra Goday
2 .- D. Jorge Puiggalí Clavell y D. Jorge Estrany Castany
3 .- D. Jacinto Ballester Gimenez y D. Juan Mañas Redó
4 .- D. Miguel Oslé Sáenz de Medrano
5 .- D. Francisco Rom Bargalló y D. Pedro Ventura Vazquez
6 .- D. Marino Borrega Amaya
7 .- D. Luís Montané Mollfulleda
8 .- D. Francisco Torres Monsó y D. José Claret Rubira
9 .- D. Luís Oriol García Güell y D. Carlos Monteverde
10 .- D. Inocencio Soriano-Montagut Ferré y D. Eugenio Llopart
11 .- D. Roberto Terrades Vía y Dª Marifé Tey Planas

Después de un detenido examen de los trabajos presentados, se hizo una primera selección de los que el Jurado estimó tenían méritos para alcanzar alguno de los premios establecidos. Quedaron preseleccionados seis. Finalmente serían dos los elegidos para la obtención del primer premio. El presentado por D. Jorge Estrany y D. Jorge Puiggalí, y el presentado por D. Roberto Terrades Vía y Dª Marifé Tey Planas. A cada uno se le entregó un primer premio dotado con 100.000 Ptas. Quedó desierto el segundo premio y se entregó el tercero, dotado con 50.000 Ptas. a D.Luís Montané Mollfulleda. Esta propuesta del Jurado se elevó a Acuerdo Municipal en la sesión del Pleno celebrada el 31 de julio de 1959. Finalmente, el proyecto que se realizaría sería el de D.Jorge Estrany y D. Jorge Puiggalí, por las razones que estimó el Jurado: «Correcto en su aspecto urbanístico, muy logrado el arquitectónico, con adecuada ponderación de volúmenes y calidad de materiales, y conseguido el efecto escultórico por la disposición de los bajosrelieves y simbolismo de los mismos». Se habían presentado trece proyectos, se admitieron once y se hizo una primera selección en la que quedaron seis.

La impaciencia de los falangistas

Ocho meses después de producirse al Acuerdo municipal para la erección del monumento seleccionado, el periódico “El Bruch”, portavoz de FET y de las JONS de Barcelona, dice: «No hemos vuelto a saber nada más […] la manifiesta lentitud en la gestión nos desazona y nos entristece. Porque sería una pena que un acierto tan claro y notorio se malograra entre el covachuelismo burocrático y una indiferencia que estamos muy lejos de suponer en nuestro Ayuntamiento».

Para crear “ambiente” la citada publicación se propone, a partir de siguiente número, iniciar «una campaña que procuraremos que sea en forma de encuesta para que las personalidades más representativas y aún la propia voz del pueblo se pronuncie en torno a algunos extremos del monumento a José Antonio que, con luz y taquígrafos, queremos aclarar y concretar». En efecto, a partir del número 51 se inicia una especie de encuesta, con sólo tres preguntas, dirigidas a barceloneses de diferente estado y condición. Estas son:

«1.- ¿Qué le parece a Vd. la iniciativa de nuestro Ayuntamiento de erigir un monumento a José Antonio?, 2.- ¿Dónde quisiera ver emplazado Vd. el monumento?, 3.- ¿A qué escultor cree Vd. que debiera encargarse la obra?».

Entre los diversos opinantes aparece un perito químico cuyas respuestas nos parecen de interés como ejemplo:

«l.- Un poco tardía pero, ya que al fin se ha decidido, es de esperar que no quede arrinconada…¡que se repare la indolencia demostrada hasta ahora!. 2.- En la ciudad existen varios sitios; Universidad, Calvo Sotelo, Tetuán. Esto no es problema. 3.- Creo que debe darse por concurso».

El mes de mayo de 1957 “El Bruch” va un poco más lejos y, sibilinamente, presenta un proyecto. En efecto, en la encuesta que realiza a D. Miguel Capdevila no solo se contienen algunas respuestas de este artista, sino que aparece un boceto del proyecto que él ya tiene preparado. D. Miguel dice que debe ser «grandioso, pero no grandioso por lo material sino por lo espiritual. Tiene que ser sobrio, sencillo y revolucionario como sus ideas, pero a la vez clásico». Propone que sea emplazado en las escaleras que dan acceso a la explanada superior de la plaza de la Catedral.

 

 

 

Poco después, en julio de 1957, aparece en el mismo periódico una airada contestación al Tte. de Alcalde delegado de Cultura, D.José Pascual Graneri, porque ha propuesto (parece que por su cuenta y riesgo) erigir un monumento a José Antonio que sea al propio tiempo recuerdo para Agustina Zaragoza Domenech (Agustina de Aragón).

Mientras los trámites municipales, para la erección del monumento, siguen empantanados por las covachuelas administrativas que se temía “El Bruch”, va pasando el tiempo y la sensibilidad de algunos falangistas empieza a sentirse herida. Así, en los diarios de Barcelona del 18 de julio de 1960, aparece la noticia de que unas manos anónimas han erigido en la plaza Adriano un pequeño monumento a José Antonio, al parecer de yeso. Consta de un busto del Fundador sobre un pedestal en el que está grabado “José Antonio Primo de Rivera ¡Presente!”. Dice el diario “Solidaridad Nacional”: «Como quiera que el año pasado se falló por el Ayuntamiento un concurso municipal destinado a erigir un gran monumento en honor de José Antonio y hasta la fecha no se ha dado paso alguno en sentido de llevarlo a la realidad, un grupo de falangistas han querido, por su cuenta, dedicar, en este XXIV aniversario del Alzamiento, un recuerdo al primer falangista, enmendando así, en parte, el olvido en que por algunas autoridades municipales ha sido sometido el citado gran proyecto».

Pero eso no fue todo, durante un tiempo aparecieron las calles de la ciudad con unos pasquines que demandaban «¿Para cuándo el monumento a José Antonio?»

La construcción del monumento

El anuncio del concurso para la realización de las obras se publicó en los Boletines Oficiales del 15 de octubre de 1960. El proyecto elegido, recordemos, fue el presentado por D.Jorge Puiggalí, escultor, y D.Jorge Estrany, arquitecto.



29 DE OCTUBRE DE 1964. INAUGURACIÓN DEL MONUMENTO

 

Unos días antes del evento los medios de difusión de Barcelona ya empezaron a tratar el tema con cierta profusión. El 25 de octubre aparece en primera página de “La Vanguardia” una fotografía del nuevo monumento y adelanta que el acto inaugural será presidido por el ministro Secretario General del Movimiento D. José Solís Ruiz y la Delegada Nacional de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera.

Precediendo a la inauguración del monumento, durante los días 26, 27 y 28 del mismo mes, en el Palacio de la Música se celebró un ciclo de conferencias dedicadas a ensalzar la figura de José Antonio. Intervinieron Eugenio Montes, Fernando Herrero Tejedor y Raimundo Fernández-Cuesta y Merelo.

El día 29 de octubre de 1964, a las 17 horas, dio comienzo el acto de inauguración del monumento que la ciudad de Barcelona había erigido en memoria de José Antonio.

“La Vanguardia” del día 30 dice, entre otras cosas: «Ayer vivió nuestra ciudad unas horas de sincera emoción y autentica solemnidad durante la celebración de la ceremonia inaugural del monumento a José Antonio. El pueblo de Barcelona se sumó a esta efemérides, con la que nace el homenaje permanente a este español excepcional que legó a las generaciones de hoy una de las más altas lecciones de nobleza y de sacrificio que registra la historia contemporánea de España». – «Como decíamos en nuestra editorial de ayer: José Antonio quiso ante todo y sobre todo, y por esa causa murió en olor de heroísmo a los treinta y tres años de edad, la conciliación de España, la reconciliación de los españoles…».

La respuesta ciudadana fue magnifica ante este acontecimiento; la misma fuente informativa nos dice: «Una multitud de muchos miles de personas entre afiliados, familiares de los mismos y representaciones de todas las entidades y estamentos de la Ciudad se apretujó densamente en un amplio trecho de la Avenida de la Infanta Carlota Joaquina, tanto en dirección a la plaza Calvo Sotelo como hacia la plaza de España. La muchedumbre aparecía asimismo estrechamente apiñada en los tramos de la avenida de Sarriá y más próximas al monumento y en torno a todo el perímetro del mismo».

Según dijo “La Vanguardia” este día se inauguraba el primer monumento a José Antonio en España. Habían transcurrido 28 años desde la muerte del Fundador de Falange Española. Comenzó el acto con la bendición del monumento. La efectuó el Vicario General, Don Alejandro Pech, quien representaba al prelado que se hallaba en Roma. Concluido el acto religioso se rezó un padrenuestro por el alma de José Antonio.

A la hora de los parlamentos intervino en primer lugar el Alcalde de Barcelona D. José María Porciones: «Que este acto, expresión de paz y de concordia, sea también de unidad, de paz espiritual, de grandeza y de firme propósito de resolver los problemas que la hora presente plantea en esta continua conquista de nuevas metas…». También hicieron uso de la palabra el Gobernador Civil, D. Antonio Ibáñez Freire, D. José Solís Ruiz y Doña Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio.

Pero, como es obvio, más nos interesan algunas opiniones sobre José Antonio que, a lo largo del tiempo han manifestado otras personas ajenas a su ideario:

«José Antonio adquirió una visión autentica de nuestra región, y se interesó de veras por ella; procuró comprenderla, quiso entender su manera de ser y al mismo tiempo se propuso señalarle la orientación debida dentro de la unidad de España. José Antonio habló de Cataluña con conocimiento, con emoción y con amor». (Fernando Valls Taberner. Catedrático de Universidad. Real Academia de la Historia).

«José Antonio era un personaje que atraía por su maravillosa educación y por su temperamento. José Antonio respetaba la identidad de Cataluña» «también un 20 de noviembre fue fusilado José Antonio y moría en el frente de Madrid Buenaventura Durruti, al fin y al cabo los hombres más limpios de los dos bandos” (Traducido del catalán por el autor) (Raimón Galí i Herrera.- Antropólogo y escritor. Oficial de la Escuela de Guerra de la Generalidad de Cataluña).

«Fue un error de parte de la República el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera; españoles de esa talla, patriotas como él, no son peligrosos ni siquiera en las filas enemigas» (Diego Abad de Santillán, dirigente anarquista).

«Yo no he conocido a José Antonio, y sinceramente discrepaba, durante la República, de algunos de sus puntos de vista y planteamientos doctrinales, pero debo reconocer -nobleza obliga- que era un enamorado de España y que su inconformismo y su rebeldía eran auténticos; nacían de un doliente y profundo patriotismo, comportaban una ilimitada generosidad personal y tenían un positivo signo constructivo y renovador» (Alfonso Balcells Gorina. Rector de la Universidad de Salamanca).

«Estoy seguro que José Antonio y Lorca, de encontrarse, serían grandes amigos. José Antonio era un genio. Aparte de su actuación política, José Antonio Primo de Rivera ha sido una de las personas más importantes que ha tenido España”. (Salvador Dalí).

«Considero una insensatez y un error capital condenar y fusilar a José Antonio en estos momentos… Sinceramente, y, hablando entre nosotros, no conozco ninguna razón o pretexto que aconseje, y mucho menos justifique, tan precipitada e insólita decisión» «Con la muerte de José Antonio, si llega a consumarse, morirá también, toda esperanza de reconciliar a los españoles antes de muchas décadas». (Buenaventura Durruti. Dirigente Anarquista).

«Un día me dijo José Antonio Primo de Rivera: -Usted es catalán. Todo lo que sé lo aprendí leyendo en la Biblioteca de Cataluña, siendo mi padre capitán general de su país…» (Conversación de José Antonio con José Pla, publicada por Ignacio Buqueras. Silex, 1985, pp. 104-106).

«Sé que la cita es un riesgo, pero uno de los que lo entendió mejor (que el sentimentalismo es el rasgo más definitorio del catalán), y en circunstancias muy difíciles fue José Antonio Primo de Rivera». (Jordi Pujol. Político).

La “vida” del monumento

A partir de aquel año los actos rituales oficiales conmemorativos de la muerte de José Antonio se celebraban, siempre la víspera de cada 20 de noviembre, junto al monumento. Allí se daban cita, junto a las autoridades y jerarquías del momento, los seguidores del Fundador que aún continuaban vinculados o creyendo en el Movimiento Nacional.

Así fue hasta el año 1968. Ese 19 de noviembre por la noche, en pleno acto oficial, se produjo el asalto a la estación radiofónica móvil de Radio Juventud que estaba retransmitiendo en directo el acto. Un grupo de jóvenes falangistas ejecutaron la acción. Le fue arrebatado de sus manos el micrófono al periodista y locutor Juan Manuel Soriano y, aprovechando la momentánea sorpresa de éste, fueron lanzadas consignas contra el Movimiento. En aquel entonces los grupos falangistas disidentes coreaban ¡Falange si, Movimiento no! ¡Abajo el capital, Estado Sindical!

Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, y Garicano Goñi, a la sazón gobernador civil de la provincia, encajaron los acontecimientos con disgusto y preocupación. El coche oficial que los conducía fue zarandeado por los rebeldes.

 

 

Finalizado el acto oficial un numeroso grupo de falangistas asistentes al acto, contagiados por los disidentes, formaron una manifestación de protesta que discurrió por las vías más céntricas de la ciudad hasta situarse frente al hotel Avenida Palace, donde se presumía que se alojaba el ministro. Allí se lanzó el repertorio de gritos contra el Movimiento y, finalmente, se cantó el “Cara al Sol”, tras lo cual se disolvió la manifestación.

Al año siguiente, 1969, ya no se autorizó la celebración del acto conmemorativo de la muerte de José Antonio junto al monumento. Ese año las autoridades competentes habían recibido órdenes del ya ministro de la Gobernación, Garicano Goñi, de evitar cualquier concentración falangista junto al monumento. Como es natural, las bases no obedecieron las órdenes. Una compacta masa de joseantonianos se fue concentrando cerca del monumento desde primeras horas de la noche, pero, a medida que iba creciendo el grupo y éste se iba aproximando al monumento, también iban creciendo las Unidades de la Policía Armada, provista de equipo antidisturbios. Lo que tenía que pasar ocurrió. Varias cargas de la policía hicieron disolver el compacto grupo, a costa de varios heridos de diferente consideración y varias banderas nacionales pisoteadas por los agentes policiales. La orden de Garicano Goñi se había cumplido.

Durante unos pocos años más siguió siendo el monumento lugar de conmemoración, -cada vez más deslucida- por parte de los organismos oficiales. A medida que nos íbamos aproximando al final del franquismo fue decayendo el fervor “joseantoniano” de muchos que ya avizoraban los cambios políticos y no creían oportuno o conveniente que se les viera en un acto semejante.

Todavía, el 20 de noviembre de 1976, los irreductibles del Circulo Doctrinal José Antonio de Barcelona decidieron realizar “un acto de recogimiento”, por la noche, una vez finalizados los actos oficiales –con los que, evidentemente, no querían coincidir-. Sin embargo, al margen de los rituales políticos oficiales, el monumento a José Antonio siguió siendo lugar visitado por numerosos ciudadanos; donde unos acudían a depositar el ramo de flores de la novia, después de las nupcias; otros iban simplemente a orar por el alma del Fundador; y también los chicos de la Organización Juvenil Española acudieron, de vez en cuando, a homenajear a José Antonio.

No obstante, a medida que se entraba en la llamada transición democrática, la afluencia de ciudadanos visitantes del monumento fue disminuyendo.

Pronto, con la impunidad que el cambio político produjo para esas cosas, el monumento a José Antonio empezó a ser objeto de pintadas y agresiones de todo tipo.

Allí aparecieron, desde emblemas de signo separatista catalán, hasta inscripciones de la FAI y, ¡cómo no! el inevitable y claro “Mori Espanya!”.

 

 

El mes de julio del año 1981 las autoridades municipales consideran que “ya está la fruta suficientemente madura” y deciden retirar del monumento toda simbología falangista; empezando por el medallón con el busto de José Antonio, siguiendo por las cinco flechas y terminando con las letras de dedicatoria y las que componían la frase “La vida no merece la pena si no es para quemarla al servicio de una empresa grande”. El primer paso ya se ha dado. Habría que esperar más para terminar la demolición total y completa; es decir, para arrasarlo. Frente a este acto iconoclasta, el partido denominado FE de las JONS, con otras organizaciones falangistas, decidieron celebrar un acto de desagravio a José Antonio en el mismo monumento el día 28 de julio. Inmediatamente dicho acto fue prohibido en una nota expresa del Gobierno Civil de Barcelona. Se iba avanzando hacia una “normalidad” democrática.

Durante estos últimos años, de manera constante, se han venido produciendo campañas en los medios de difusión de la ciudad llamando la atención sobre la existencia de este monumento que ha sido calificado de todas las maneras supuestamente infamante: “fascista”, “franquista”… pero ello no ha impedido que en numerosas ocasiones aparecieran, entre sus piedras, ramos de flores que manos amorosas y espontáneas colocaban. Todavía quedan almas nobles.

“El Periódico” de fecha 08-05-2006 dice: “Iniciativa de ERC.- Acuerdo para la retirada del monumento a Primo de Rivera.- “La desaparición del monumento ha sido instigada por ERC, que el pasado miércoles presentó una propuesta de acuerdo en el plenario del Eixample, que fue aprobada por mayoría”. Los republicanos llevaban años reivindicando la desaparición de todos los iconos franquistas de la ciudad”.

Sigue la campaña de demolición y el mismo periódico (30-10-2007) informa que el Ayuntamiento ha hecho un inventario. “El homenaje al fundador de la Falange es uno de los 157 símbolos franquistas que se pueden ver todavía en las calles y edificios de la ciudad”.

El derribo o demolición

Llegamos al día 16 de febrero de 2009, lunes. La lenta agonía del monumento toca a su fin. La piqueta municipal da cumplimiento riguroso al Acuerdo adoptado; eso sí, justificándolo con razones urbanísticas y circulatorias.

Cosa insólita, el Alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, asiste personalmente al comienzo de los trabajos, y declara a los medios de difusión presentes que ello responde al “cumplimiento de la normalidad democrática”, siguiendo un “proceso irreversible de aplicación serena de las leyes”.

Por supuesto, dejamos al buen criterio del lector la interpretación de las frases pronunciadas por el Sr. Alcalde.

 

 

Solamente un pequeño grupo de jóvenes falangistas barceloneses respondió, instintivamente, ante lo inevitable. Ese mismo día, los chicos de la denominada Falange Catalana se encaramaron en los andamios de las obras y colocaron una pancarta con la siguiente inscripción: “Con la memoria de nuestros muertos no se juega”.

Nada más. A pesar de que el diario “El Periódico” dijo: “La polémica se reabrió con motivo del inicio del derribo…”, lo cierto es que aquí no ha habido ninguna polémica; por la simple razón de que se han silenciado sistemáticamente todas las posibles voces discrepantes.

Las “cartas al director” enviadas por ciudadanos (algunos conocidos míos) a distintos periódicos, simplemente no se han publicado. No se ha producido ningún debate público, no se ha tenido en consideración la opinión ni los sentimientos de una parte importante (silenciosa y silenciada) de la ciudadanía que, aun no siendo ideológicamente falangista, cree en la reconciliación y en el respeto a la historia. El cumplimiento del acuerdo de un sector (hoy mayoritario) del espectro político ha consumado lo ya esperado, expresando, una vez más, su carga de odio y sectarismo.

Precisamente hace unos días cayó en mis manos la copia de un artículo firmado por Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos, publicado en el ABC del día 24-01-09, en el que, entre otras cosas, dice: «…que se gobierne […] para todos y cada uno de los españoles. Para los suyos y para los otros. Para los propios y para los lejanos. Para los de aquí y para los de allá. Para los que les votaron y para los que no. Para los afines y para los desafectos. Concluidas las elecciones, todos somos iguales, todos somos los mismos. Todos integramos la Nación y todos reclamamos el mismo trato. […] Todos disfrutamos de los mismos derechos y deberes. Todos formamos parte indisoluble de una comunidad nacional moderna, plural y abierta. No cabe la bandería y el grupo. No se puede entregar el Gobierno, y menos el Estado, a los apetitos de perversas facciones o de mezquinos sectarismos».

Como tantas veces en la vida, los deseos van por un camino y los hechos por otro. El deseo de este Rector universitario de que «ha de gobernarse desde la asunción de los principios y el espíritu de concordia», no deja de ser una aspiración loable pero de difícil encaje en esta España supuestamente democrática.

Recuerdo que hace unos años, con motivo de mi visita a Rusia, paseando por un parque público de la ciudad de Novogorod, me quedé sorprendido ante una monumental estatua, en bronce, de Lenin. Cuando tuve ocasión, le pregunté al guía de nuestro grupo ¿cómo es posible que hoy, en la nueva Rusia que detesta el comunismo, se mantenga en píe esa monumental estatua de Lenin?, y él me respondió, con toda naturalidad, que aquel monumento se respetaba porque formaba parte de la historia de Rusia. Lo entendí muy bien, y pensé en mis adentros ¡Dios mío, qué diferencia con nuestra España!

 

OJALÁ SEA LA MIA LA ÚLTIMA SANGRE ESPAÑOLA QUE SE VIERTA EN DISCORDIAS CIVILES

(José Antonio)

 

En Barcelona, Cataluña, España, a 28 de febrero de 2009

Francisco Caballero Leonarte