Por Roberto Basas
Semanario ARRIBA, 21-XI-35


No puedo atribuir a otra causa que a mi condición de catalán y principalmente al hecho de recién llegar de Cataluña que he recorrido, no ha mucho, demorándome en sus pueblos, . el que se me dé la palabra en este acto; lo cual precisa mi tarea de hoy a tratar de dar una impresión, una imagen de los temas sobre que se ha ocupado el Consejo Nacional de este año, que toca a los nacionalismos particularistas.

LA SOCIEDAD CATALANA

Cada pueblo, cada aldea, cada villorrio catalán es el agregado de dos bandos que se odian ferozmente, a tal punto que si. esto adquiriese caracteres de permanencia, seria lo más lógico y quizás devendría indispensable que dichos bandos se repartieran los caseríos, como en las ciudades coloniales o medievales españolas, con sus barrios moro y judío. De un lado están todos los afiliados a los partidos coaligados que culminaron en el 6 de octubre, y del otro, todos los que por conveniencia, por coacción o por azares de la tacha local siempre desprovista de ideales, se encuentran plazados en frente. Los primeros constituyen la parte más visible de la población, el peluquero, el tendero, el dueño del café. Y es corriente ver en estos establecimientos los retratos de hombres del 6 de octubre que en el pueblo participaron en el alzamiento separatista, generalmente en el momento de. salir de la cárcel este retrato lo veréis también en muchas viviendas de todos los pueblos porque cada pueblo tiene ahora sus héroes. Este es el resultado de un exceso de procesos y de una falta absoluta de justicia ejemplar.
y así como estos, los vencidos en el movimiento sedicioso, parecen los vencedores , los del otro bando os dicen de una manera vergonzante que son de la Liga o de la CEDA; que antes del veintitrés pertenecieron a la Unión Monárquica Nacional y que están dispuestos a ofreceros sus votos si la coyuntura electoral se os presenta. favorable, aunque pertenezcáis, por ejemplo, al partido radical. Nunca la ordinariez, la plebeyez de un lado y la mediocridad de otro, habían dado a tal grado el tono de la sociedad catalana.

Lo que separa a estos dos bandos no es un contenido social distinto ni siquiera una convivencia colectiva. Veríais en las comarcas de "rabassaires" de un lado estos muchos de ellos ricos porque son a la vez propietarios y del otro estos muchos de ellos pobres porque tienen solo unos trozos de tierra fracción de un patrimonio mayor de sus pasados. La fortuna no cuenta para esta división. En los pueblos de los llanos de Gerona en tierras donde no hay pobres porque son las mejores de España, medran células anarquistas y comunistas mantenidas por propagandistas ambulantes en buenos coches que paga el Socorro Rojo.
Se trata de una separación casual, arbitraria. No faltaría más que la separación por barrios como antes decía para que las palabras derecha e izquierda recobrasen su valor gramatical primero y expresasen meramente algo topográfico y de lugar.
El resultado de este primer examen es este: que la sociedad española (porque creo que en esto podemos generalizar) es casi inexistente.
 

LOS PARTIDOS
 

Pues ¿y la Nación Española? ¿Qué partido político defiende a la nación Española? Catalán ninguno. El principal reproche que dirige la Lliga catalana a los hombres del 6 de octubre es el haber comprometido la autonomía que ellos engendraron. ¡Ah! Pero me diréis los partidos nacionales. En primer lugar es una vergüenza que se pueda hablar de partidos nacionales. ¿es que puede haber algún partido que no sea nacional? Además los obreros no catalanes, a los que no les importa un ardite las cosas de Cataluña, y que han sido dirigidos siempre por partidos o movimientos nacionales, votaron, en general el Estatuto. Y tened presente, que no solo los obreros componen la mayor parte de la población de Barcelona - que esto ya lo suponéis-, sino que los obreros no catalanes son en Barcelona más numerosos que los catalanes.
Y entre esta desolación de los partidos políticos catalanes no es extraño ver que algunas individualidades, como tales, quizá las más serias de la política catalana, repitieran, no ha mucho, el conato de crear un partido de centro. Ya entenderéis que no quiere esto decir que tratasen de buscar un programa ancho situado en el centro de los partidos: sino una transacción que diera fácil acceso y relativamente larga permanencia en el poder, por medio del procedimiento de no pronunciarse y en estos momentos en que la Nación y el Estado españoles tienen ineludiblemente planteada la lucha entre ser y no ser, no pronunciarse es, políticamente un delito.

Ya veis que no hay allí - creo ni aquí - quien defienda la Nación española.

LAS INSTITUCIONES

Extendamos la mirada a las Instituciones La Generalidad está desde su advenimiento en tranca bancarrota. Se recurrió antes al procedimiento extremo de dar por fallidas partidas pagadas con el fin de atender con ellas pagos urgentes y ahora que no se puede hacer esto, se arregla la cosa pagando el Estado más de lo que debe y si pensáis la cantidad de personas que han de contribuir a la comisión de estos delitos; si advertís que para ello es preciso que los funcionarios dejen de atender al servicio para servir a los políticos que les enchufaron, concluiréis que entre estos políticos irresponsables y ligeros y aquellos funcionarios que claudican, el Estado está indefenso.
La imagen que os prometí es ésta La Nación y el Estado españoles, indefensos en una sociedad casi inexistente, llamándonos angustiosamente para que vayamos a salvados de entre los escombros de la conciencia nacional.

LOS NACIONALISMOS PARTICULARlSTAS

Si queréis seguir acompañándome a pensar, os hablaré de los nacionalismos particularistas.

La Nación puede expresarse conceptualmente de dos maneras como cosa realizada en un lugar y tiempo, como Forma y como cosa objeto de energía de impulso, como Movimiento. Entre estas dos realidades de una misma esencia, existe siempre una lucha, porque la energía, el movimiento engendra nuevas formas que anulan y funden a las anteriores y; en esta lucha de cosas que fueron o que están a punto de no ser y reclaman una estabilidad y otras que quieren ser, que deben ser por impulso incoercible que marcha a una destino, aparecen los nacionalismos particularistas, pidiéndonos piedad para las formas fenecidas y atención para otras que están a punto de morir y debieran no morir.

Nosotros hombres de la Falange, hemos de examinar estas cosas con todo el amor del corazón, la claridad de la inteligencia y al fuerza de la voluntad. Amor del corazón, de un lado, para todas las cosas muertas y vivas que antaño constituyeron las nacionalidades españolas; amor sobre todo para la unidad de Destino español, para la unidad española que afirmamos y sostenemos rotundamente. Claridad de la inteligencia para discernir los valores auténticos regionales y en qué medida serán un freno o un impulso del Movimiento español a su destino. Y fuera de la voluntad para arrancamos del corazón la nostalgia de las cosas pasadas y trasladar las vibraciones cordiales de aquella nostalgia al futuro alegre que reclama el porvenir español.

PUNTOS INICIALES

No es hora de fijar determinativamente, pero desde luego, ya lo he dicho, sostenemos que España es una unidad irrevocable de Destino, que es repulsiva, criminal, toda conspiración contra aquella unidad. Y una vez seguro de esto, de la realidad nacional Española, una e indestructible, encontramos que tenemos el deber de dar de alta, individualmente, de incorporar directamente, sin el intermedio de marcos políticos que los encuadren, al activo de España, todas las peculiaridades regionales españolas. Si tal no hiciéramos, no sólo sentiríamos que pecamos en nuestro corazón, sino que errábamos en nuestra inteligencia, porque no entendíamos que el Movimiento hacia el futuro, sólo puede tomar impulso de las Formas actuales. Esto es claro y también lo es que no pueden existir Estatutos que den figura política ya muerta, a cosas que viven, pero no necesitan aquella figura.

¡ ALERTA ¡

Para terminar. Acaso esperabais que os señalara el peligro, pintándoos una Cataluña negra y amenazadora. Nada de eso. Yo os digo qué el peligro no está allí; ha rebasado los ámbitos de Cataluña. El peligro está en vosotros, está en el proceso de disgregación nacional que han abierto algunos y aceptan casi todos los partidos nacionales españoles.

EL SARAMPIÓN DE LA UNIDAD SINDICAL

Otra vez se ha puesto de moda la unidad sindical. Luchan por ella los marxistas. Luchan por ella los Sindicatos profesionales.
No cabe duda que es una buena obra sumar los esfuerzos de tanta organización sindical. Pero ¿quieren esto los Sindicatos profesionales y marxistas? No; rotundamente, no.
Los marxistas quieren solo unificar o realizar la unidad sindical de las fuerzas marxistas, hoy obedientes a distintas centrales.
Los Sindicatos profesionales tratan solamente de una organización general a los grupitos sindicales desparramados a lo largo de la Península.
Esto, como se ve, no es la unidad sindical nacional. Es una unidad parcial, estrecha, sectaria, para uso de las pequeñas ambiciones de partido. Los intereses obreros, que cada día reclaman con más ahínco una fuerte y disciplinada organización sindical nacional, no tienen nada que ver con estas tentativas partidistas.
La unidad sindical marxista si se lograra, se colocaría inmediatamente en frente del resto de los trabajadores que no se avinieran a ingresar en esta organización. La unidad sindical profesionalista, si prosperara, se orientaría, a lo más, a la defensa burda de sus afiliados. El problema de la unidad sindical quedaría sin resolver. Los trabajadores de España no contarían con una central potente al servicio de sus intereses e inspirada en un sentido nacional y al margen de los fuegos políticos.
Para llevar acabo la verdadera unidad sindical se necesitan por lo menos estas dos cosas: Una, que no se limite, recortándola según las conveniencias de un mando político; otra, que se inspire en un profundo sentido nacional.

Esto no ocurre con ninguna de esas dos tentativas, y por esta razón se puede afirmar que serán estériles para los intereses de "todos" los trabajadores de España.