Evocación lírica de José Antonio

 

Rafael Duyos Giorgeta

Alicante, 20 de noviembre de 1963

 


Si evocar es soñar y si el recuerdo
abre el camino que andan los poetas,
el estado ideal para nosotros
es soñar y evocar, pulsar las cuerdas
de la lira de España y ser juglares
de la verdad que canta en nuestras venas,
porque él fue el que decía que "a los pueblos
sólo los mueven los poetas",
él, José Antonio, el que un ardiente día
mostró, rojos de sangre, yugo y flechas
que en los viejos escudos olvidados
de Isabel y Fernando símbolo eran
de una unidad de amor y geografía ...


y fue entre los poetas, el Poeta,
el poeta de vivas realidades,
no de falsas promesas,
el poeta que amaba para España
una España de todos riente y bella,
el poeta que hablaba y que miraba
a un mismo tiempo con dulzura y fuerza,
porque en sus ojos claros y en su voz
-con juveniles dejos, siendo recia
había un despertar de cosas justas
y un dar la espalda a izquierdas y derechas
para que todos fueran unos y uno
solo el camino y una su bandera ...

y esa voz, la de octubre, en el fraterno
teatro de la Comedia,
su voz de bardo, capitán y príncipe
de la mejor empresa,
encendió corazones, antes fríos,
y alzó estandartes con la buena nueva ...

Eugenio Montes le llamó Amadís
de la España de entonces irredenta.
Fue Amadís y Juan de Austria; y fue, como ellos,
un hacedor de sueños sin fronteras,
arrastrando tras de él
a todo el que escuchó su voz serena
que en la aparente calma
dejaba adivinar la gran tormenta ...

Desfacedor de entuertos,
quijano joven de la España aneja
-la que no le gustaba y que por eso
amaba con violencia-,
atacó a los molinos del marxismo
que muelen pan con hielos y cadenas
y en España buscó la gracia oculta
y en España adoró a su Dulcinea
pretendiendo hermosura que aún no había,
loco de fe por ella,
como la amante a la que sin temor
se dedican desvelos e impaciencias;
porque si una mujer en su alma fue
un sueño irrealizable, una quimera,
ya después de ese amor, sólo el de España
prendió en su corazón la llama eterna
y puso en pie su varonil linaje
con absoluta y valerosa entrega.


Era por primogénito y por línea
de padre, un singular marqués de Estella
que prefirió llamarse camarada
y serlo de verdad y con llaneza,
con la camisa azul-mahón de obrero,
dándole señorío a la modestia,
no descendiendo a ser un pobre más
sino soñando que subir pudieran
ellos, los más humildes,
a ser como él en una España entera
y alegre para todos,
sin odios, sin rencores, sin bajezas ...

y fue codo con codo
-sin preguntar a nadie procedencias
con unos y con otros ... Le bastaba
que quisieran a España, que quisieran
poner en marcha las verdades
de la voz evangélica,
dando justicia, pan y patria,
donde de nada de esto había huella.

y hablaba sin engaños,
sin morderse la lengua,
pregonando su claro pensamiento
de capitán-profeta,
a costa de perder torpes amigos
que nunca sus palabras entendieran,
pero captando para España a gentes
antes a la emoción de España ajenas,
capaces de morir,
de vivir y morir en gracia plena
de una Patria mejor
con cristianas y auténticas banderas,
con yunques y martillos repicando
en el compás de un himno con estrellas ...

¡El Himno ... ! Tellería, alegre vasco,
sobre el papel pautado abrió la senda ...
¡Qué bueno es el camino si acompaña
una canción a los que andar desean ... !
¿Era que lo soñaba José Antonio,
o era verdad ... ? No lo soñaba ... ¡Era!
... pues quiso -artista completo
de su doctrina- tener
una canción que entonar
para morir o vencer ...
y juntó, juntó a los poetas
-sus poetas- en torno de él,
porque prendieran sus versos
en notas de amanecer
que estremecían -noctámbulas
el sótano de un Café
-trepidante catacumba
del nuevo modo de ser- ...

Alfaro y Foxá y Ridruejo
-con rimas de nueva ley-
y Sánchez Mazas y Pedro
Mourlane ... ¡Y la canción fue!
Tras la cena en Or-Kompón -cena con sabores cántabros-,
al piano Juan Tellería
-viejo zorcico evocando-,
puso en compases viriles
el Himno sobre el teclado.

Notas pongo, notas quito,
versos dejo, versos cambio,
poetas y músico unidos
le dieron vida al gran cántico
al que dio su visto-bueno
José Antonio, entusiasmado,
poniendo él también palabras
y versos de sueños altos ...

"Canción de guerra y de amor"
-él la llamaba- y sus labios
entonaban, a su modo
-un punto desafinado-,
las palabras y las notas
que luego fueron en tantos
camaradas la ilusión
por la que morir cantando ...

¡Qué impaciencia en las primeras
escuadras para corearlo!

¿ Quién supo el Himno decir sin vibrar? ..
Sonó en el piano
de Bolarque y parecía
escuchándole como algo
que abrasaba las gargantas
y hacía olvidar quebrantos.

Canturreándolo en voz baja,
como si fuese un pecado,
llegó a "La Ballena Alegre"
con la bohemia de los sábados
y a los cuarteles y a los
feudos universitarios
y a casas pobres y ricas,
y a talleres, tiendas, patios ...

Era un Himno de ilusiones
y rosas y abanderados,
y muertos en los luceros,
y paz y risas de mayo,
y fervor de amaneceres
siempre "arriba" caminando ...

José Antonio aprendió el Himno.
Día y noche lo ensayaba
con los suyos, ajustando
las notas a las palabras.
y un buen día, en Quintanar
del Rey -lindes de la Mancha-,
y en su "Parador del Zurdo"
-yantando la gazpachada-
tras de dictar a sus gentes
consignas bellas y diáfanas
-la de ser mitad soldado
y mitad monjes, sin trampa-,
también allí quiso que
lo aprendieran sus escuadras
de fieles conquenses, fieles
a las estrofas románticas ...

-¿Hay acaso entre vosotros un
músico?

Hubo una pausa.
(Julio Fuertes y García Serrano
nos lo relatan)

Se levantó un voluntario
y el Jefe cantó, cantaba,
medio cantando, a su modo,
pero con brío y con gracia
-en su mano
un tenedor por batuta improvisada- ...

y Francisco Valencoso,
sugestionado, fraseaba
con su dulce clarinete
la melodía esperada
y escribía en un papel
pautado las notas mágicas,
hasta que, a fuerza de mucho
canturreo y mucha
calma,
"IMPASIBLE EL ADEMAN"
-como el Himno
pregonaba MI-FA-MI-RE-DO-SI-LA
se oyó en la jovial posada,
y se entonó el "Cara al Sol" por
vez primera en España -iya al aire
libre!- en Castilla
la Nueva, en son
de labranza
mientras los quintanareños
hábito azul demandaban ...

¡Veintinueve de diciembre,
quién te viera y te escuchara
en el Quintanar del Rey
de aquella tierra asombrada!

Mota del Cuervo, Albacete y
Cuenca, allí se juntaban para
seguir al Doncel
mítico que solo hablaba
de Acercamiento Y de Amor,
nunca de odios y venganzas,
pero que a todos ponía
vigilantes cuerpo Y alma
para, si preciso fuese, batallar a mano
armada
o morir como "el primero",
Ruiz de la Hermosa, en el alba
del combate, sin saber
del Himno que ahora cantaban,

cuando él, caído en Daimiel
-la ,traición hecha navaja-,
era la siembra fecunda
de un prodigio que empezaba ...

José Antonio lo decía
siempre con pena y nostalgia;

-"El muchacho vino a oír
al teatro nuestras palabras.
Vino, oyó, creyó y murió ...
¡bendita sea su casta!"

y en Quintanar, evocándolo,
tiembla su voz capitana,
pues con su memoria, en boca
de José Antonio, ¡sí mandan
los muertos!, porque ellos son
ejemplo, camino y savia
para que crezcan las rosas
en las camisas bordadas ...

y así, aun cantando en diciembre,
abril triunfal se anunciaba
en labios de aquel puñado
de valientes camaradas ...
y allí quedó el clarinete
de Valencoso, en su casa
de Quintanar -relicario
de la canción de la Patria-; y de puño y letra del
Jefe, las bellas palabras
del Himno en blanca cuartilla por milagro conservada ...

y se marchó José Antonio,
pero dejó la esperanza
y allí, donde balbucientes
las estrofas resonaban,
había como más luz
y más fe y divinas ansias ...

De este diciembre al siguiente
marzo ¡qué fuego en las almas!
Muertos por vender el "FE"
Y el "ARRIBA" ... ¡No importaba!
"NO IMPORTA" es el nombre a punto
de la hoja con vuelo de águila ...

Mítines ... Persecuciones ...
La detención arbitraria,
y abril y mayo con su última
primavera -¡sin gozarla!
pero sabiendo que están
sus mejores siempre en guardia,
siempre "arma al brazo y en lo alto
las estrellas" bien amadas,
siempre "inasequibles al
desaliento" por España,
sin que el "Cara al Sol" lo dejen
de esparcir por donde pasan ...

iEl Himno daba más bríos
que la fuerza de las armas!

José González Marín
-el gran rapsoda de Cártama
que por Marruecos y América
la canción nos enseñara-,
costeó, en secreto, con otros,
la edición príncipe. Andaban
sin sueño, Aurora la Goya
y Tomás Borrás y escuadras
de valientes divulgando
la canción de la alborada
cuando, entre rejas, el Jefe
también allí la cantaba,
preso por "la envidia y la
mentira" confabuladas,
prisionero por amar
las libertades más altas,
prisionero cuando todos
sus órdenes aguardaban ...

y llega junio y con él
la angustia de sus jornadas.
El "Madrid de Corte a Checa"
de Foxá ya se presagia
antes de que nos lo escriba
en tierras de Salamanca.

Cárcel Modelo ... Madrid ...
Olor de lilas y acacias
que penetra por los patios
y las celdas embalsama.

Medita allí José Antonio
y escribe consignas claras.

-¿Qué hora es? .. -pregunta en voz queda-

Nunca sabe la hora exacta.
Nunca quiere en la muñeca
reloj porque se lo para
el singular magnetismo
de su sangre extraordinaria
que igual detiene las horas
que a miles de hombres arrastra ...

Se escondía el sol poniente
por la Monc1oa cercana.

¿Quién les dijo que esa noche
iban ya a dormir en casa? ..
y José Antonio y Miguel
-los dos hermanos- contaban
los minutos esperando
la libertad tan ansiada.
Pero Luzbel, en la sombra,
tramó el éxodo a las playas,
tierras de mar y de sol
por mal presagio nubladas.
Luzbel, el negro enemigo,
señor de sangre y de llamas,
con el engaño de un simple
traslado a zonas más cálidas,
se los llevó de repente
preparando la emboscada .

De Madrid a Alicante, preso y vivo,
preso y alerta cara al gran paisaje,
iba el doncel cautivo
presintiendo tras éste otro Gran Viaje
del que nunca se vuelve
pero que al hombre absuelve
del humano y tristísimo equipaje ...

El Cerro de los Ángeles a un lado
y al otro, Pinto, con su vieja Torre;
tras de la Cuesta de la Reina, alado,
el caudal del Jarama al Tajo corre ...
Cruzan un Aranjuez desangelado
-luces y caras torvas-. ¡Pobre España
que no escucha la voz que la socorre
y la quiere salvar! Después, Ocaña,
la que al Levante y Sur tiende caminos
¡lleva a la mar de Ulises sus destinos!

Miraba en el nocturno pueblerinas
luces pequeñas, rápidas, lejanas ...
Perfume de bodegas cervantinas
le llegaba del coche a las ventanas ...

El Provencio, La Roda, ensimismados.
Pueblos dormidos, pueblos bien amados ...

Por allí volvería
del mar a la meseta en hombros muerto.
Ya nunca más vería
viñedo en flor para su sed abierto ...

Rodaba el coche como en un desierto.
Un mecánico. Al lado, dos agentes
y un comisario en permanente alerta.

Kilómetros, kilómetros silentes,
por el páramo en busca de la huerta;
hasta que José Antonio
quiso dar -testimonio
de su verdad y habló con frase cierta ...

Fumaba con afán, corno un chiquillo
-él, que nunca fumaba-,
por fumar, por tener alegre el modo
de compartir palabras y pitillo,
de compartirlo todo
con quien les conducía y custodiaba.
y hablaba, hablaba, hablaba,
decía tales cosas,
tan claras, tan hermosas,
que la gente enemiga vacilaba
iy al final a su credo se entregaba!

De 'pronto el coche caminó más lento.
Se detuvo un momento ...

-Si eso es verdad -pensaron, exclamaron-,
a ti nos uniremos
y serás nuestro Jefe -susurraron-;
lo que quieras haremos ...

Fría, la madrugada,
por Albacete alzaba sus cuchillos
y, aunque era primavera adelantada,
fingió nieve en los rostros amarillos
por el cansancio. Trágica parada;
tenerlos convencidos ... ¡para nada!

Sentados un minuto en la cuneta
los presos y guardianes pacto ensayan.
Uno solo -aunque escucha y les comprende-,
dice que NO, que teme represalias,
que si huyen por el campo
les tenderá el Gobierno fácil trampa.
Dudan los otros; éste insiste:

                            -Lleva
José Antonio razón, mas les aguardan
en Alicante y él no tiene el ánimo
para perder su vida por la causa
del prisionero ...

                            y José Antonio
corta la discusión y dice:

                            -¡Basta
y ... así sea, sigamos ... !

                            y se entrega
en manos del Destino. En vigilancia
desde Madrid, tras ellos, viene un coche
de Asalto ... Gallos cantan
al pasar por Novelda, patria chica
de los que morirán con él mañana ...

De la mar llega el aire con perfume
de dátiles y sal a bocanadas ...
-nos lo cuenta Felipe Sandoval
en su honda "Biografía apasionada".

Vacilan todavía
los que con ellos van. Les acompañan
para entregarlos y quisieran
librarles ...

                            Deliberan ...

Nueva pausa ...

¡Y Alicante a la vista!
¡Ya la suerte está echada!

Vulgar Poncio Pilato, el comisario,
llegando a la Prisión sus manos lava.
Pudiendo haberlos libertado deja
que los juzgue la chusma. y piensa en calma:

-Yo no encuentro delito en este hombre,
pero si no lo entrego ¿quién me salva?
Casi me ha convencido, ¡sí, le creo!,
pero, ¿y mi pan y el pan de los de casa?

y llamando a la puerta de la cárcel
deja allí a los dos presos y se marcha
con su conciencia a cuestas, hombre estéril
que pudiendo hacer mucho no hace nada.

Unas sirenas por el puerto gritan
su bienvenida al sol que se levanta ...
Prende en las cimas del Benacantil
el rosado fulgor que escolta al alba ...
¡Sí. .. sí... está amaneciendo ... !

José Antonio
y su hermano descansan
sobre un jergón pobrísimo en la estrecha
celda de la prisión ... Cuando llegaban,
un muchacho, fingiendo que vendía
-tabaco, se acercó y le habló en voz baja
dándole los pitillos a Miguel ..

-Estamos con vosotros, camaradas ...

Dijo y se fue el tabaco pregonando
y ellos entraron y en secreto, su alma,
tuvo alegría porque un niño -¿un ángel?
les dio el mensaje azul que no esperaban.
y durmieron soñando
que ángeles con espadas
y con vestas azules
y con níveas alas,

desde el Sur, por caminos de salinas,
entre palmeras altas
-¡Callosa adelantada y Crevillente
con la bendita flor de sus escuadras!-,
venían a librarlos a Alicante
con un Tedeum en su voz de plata.

y durmieron soñando
que eran libres ... ¿Soñaban? Sí... ¡soñaban!

Todo es difícil Ya la lucha empieza
pero no hay esperanzas -fuga o canje-
ni forma de llegar hasta esa celda
que guarda el capitán con siete naves.

Llora Agustín Aznar, llora de rabia
cuando en la playa quiebran sus afanes
mientras la mar espera inútilmente
al primer Timonel de la Falange ...

Juicio y condena. Estamos los poetas
con el verso parado ante esta imagen.
Llorar ... Rezar ... Cantar ... Rimar... Soñar. ..
Pensar: fue por nosotros, ,porque fuese
la suya, al sucumbir, la última sangre
que por amor a España
en la españolita tierra se derramase.

Tenía un Crucifijo. Lo miraba.
Le hablaba. Le pidió paz y coraje
para poder llegar como el mejor
al más terrible trance ...
Redactó el Testamento -el pulso firme
y se ocultó la luna en el paisaje
porque nadie la viese que lloraba
viendo escribir palabras tan cabales.

Cartas de adiós, de adiós ya para siempre ...

-¡Lo que importa es España, aunque yo falte .. .!
y el abrazo al hermano. Y otra vez
¡luz del amanecer viene a esperarle!
cuando Miguel le grita:
-¡José Antonio,
ruega -tú por nosotros!

Mientras, sale ...
Ya en el patio se junta con los cuatro
condenados como él y habla exaltándose:

-Muchachos, tened ánimo, pues vamos
a una Vida mejor. Es un instante,
¡pero morimos por España!

Luis, Ezequiel, Vicente, Luis ... ¡miradle!;
él os abre la Gloria, es el primero
de vosotros que cae ...

"¡Morir es sólo un acto de servicio!"
Lo ha dicho tantas veces ... Ya su sangre
mancha las losas del pequeño patio.
Ya son cinco cadáveres ...
En el cielo, sin nubes, cinco rosas
suben y suben hasta Dios, triunfales ...
Dos "camisas", dos "boinas" son la escolta
del Jefe hacia las Altas Heredades ...


Por toda España, en desgarrón oculto
conmueven su raíz tierras y mares ...
y hay tres años de férvida Cruzada
hasta llegar, con FRANCO, al Gran Rescate,
el de su Cuerpo y su Doctrina unidos,
relicario adorable
de la vida más bella y ejemplar
-como él dijo-, "mitad soldado y fraile" ...

Cristo y España fueron sus amores
España y Cristo fueron sus afanes
y toda España, al desplegar banderas,
vino a por José Antonio -vivo o muerto-.
y en llegando, las gentes, plañideras,
supieron con dolor del luto cierto ...
y todos sollozaban
bajo el resol de huertos y marinas;
y su muerte evocaban
caído entre las luces matutinas,
de la Cruz y la Patria enamorado,
por la Patria y la Cruz sacrificado ...
y unas veces a coro
y otras la sola voz de un camarada,
cruzó febril sobre la piel de toro
la letanía de la fe exaltada ...

CORO

Como a Cristo sus hermanos siendo su amigo y Señor,
como a Cristo sus hermanos
mataron a José Antonio
los hombres que él defendió.

VOZ

José Antonio, tú nos dijiste
que el Paraíso está contra el descanso.

José Antonio, tus camaradas,
vivos y muertos,
todos en ti hermanos, quieren como los ángeles, en pie,
siempre en pie, como tú seguir tus pasos.

José Antonio, tu vida era preciosa
para Falange ¡y Dios se te ha llevado!
Como tú eras de Dios, lo mismo que E1,
a los treinta y tres años,
las manos de los mismos que tú amabas
te asesinaron, José Antonio, te asesinaron ...

y hubo sangre inocente
en el alba borrosa de tu tránsito,
cuando hasta las balas hubieran querido volverse atrás
para ni lastimarte el sueño de príncipe enamorado;
porque tú, José Antonio,
te fuiste al cielo por amor, de amor enajenado,
muerto en olor de Patria,
cara al son de tus himnos sin poder escucharlos.

Todos soñaban con tu vuelta. La Falange creyente,
por tu presencia -vivo o muerto- te llamaba el Ausente;
hasta el día en que Franco, por retaguardia y frente,
dijo con voz de duelo: JOSÉ ANTONIO ... ¡PRESENTE!

CORO

Capitán de corazones,
jefe en la tierra y en las constelaciones.
Alzador de banderas.
Prometedor de primaveras.

Escucha, José Antonio, los lamentos
con que gira la rosa de los vientos ...

Que en el Norte y el Sur y en Levante y Poniente,
por montañas y valles se 'te siente y presiente ...
Porque tú estarás siempre, porque tú eres Historia
y la Historia no muere, porque es verso y memoria;
verso para cantarte,
memoria para nunca ya olvidarte ...

VOZ

En la alegría de tu entraña
ya presentías el amanecer de España.

Profeta y adivino
de la Patria inmortal. ..
Triunfador, tras la muerte, en el camino
desde Alicante a El Escorial. ..

Para ti, en el otoño, crisantemos y pequeñas flores
bajaron a tu entierro las gentes labradoras
y hubo un réquiem con sordina en las cornetas y los tambores
ante el hondo silencio de tus palabras redentoras ...

Los más pobres trajeron las hierbas olorosas,
el tomillo y r0mero a cambio de las rosas,
Cada cincuenta metros lloraban las hogueras
encendiendo los rostros, la Cruz y las banderas.

Tierra de España ... ¡Alégrate en tu pena!;
por ,tus caminos y a hombros, muerto por ti de amor,
abriendo en la Falange la salvadora vena,
pasa y pasa entre llantos el Jefe Fundador...

CORO

José Antonio, camarada.
José Antonio, capitán.
Vivo siempre en la alborada
presentida y alcanzada
de Patria, Justicia y Pan.

VOZ

La música del mar aún te acompaña
desde el postrer instante de tu vida.
La mar abre el Imperio. Junto al mar,
por España tu sangre fue vertida.

Las velas a medio mástil ya no parecían velas.
Luto en las barcas y playas
Luto en las gentes marineras
Luto en las gentes libres ...
Luto en las gentes prisioneras ...
Por los viñedos y palmerales,
por el camino real y la escondida senda ...

Castilla, madre nuestra, madre tuya,
José Antonio, te espera ...
Los molinos del Quijote
por ti ruedan,
agitando en las aspas
crespones y banderas.
y los pueblos enteros
con sus ropas tremendamente negras,
bajo la noche helada,
entre antorchas y estrellas,
hacen un gran murmullo de oraciones
al paso del cortejo que te lleva.

Allá en la madrugada
y al cruzar una aldea,
una voz de mujer rompe el silencio
desde su pobre puerta:

-¡José Antonio, te he dado mis tres hijos!. ..
¡Más no te pude dar! ¡Bendito seas ... !

y hay un escalofrío en las escuadras
de tus camisas viejas,
escuchando a esa madre
-voz de España a tu paso por la ruta manchega ...

y sigue sin cesar de noche y día
la procesión solemne del Profeta ...
Diez jornadas -sin prisa, pero sin descanso,
como se dijo de las estrellas-,
diez jornadas oyéndose con ritmo
de segundos los pasos en la tierra.

y el "¡Alto!" de los guías cada doscientos metros
para cambiar los hombres. Y la voz de "¡Alerta!"
y la otra voz de "¡Portadores, a hombros!"
y el "Izquierda ... Derecha ...
    Izquierda... Derecha...
    Izquierda... Derecha... 
    Izquierda... Derecha...
y el "¡Avancen!" y así siempre,
desde la mar al centro de la estepa ...
Bosques de brazos tendidos.
y ventanas cerradas.
Y crespones en todas las puertas.
y campos, pueblos y ciudades,
con un silencio histórico
frente a tu sangre quieta,
por tu memoria viva sollozando
al pie de tus banderas ...

y luego ... ¡ El Escorial!
y allí, al pie del altar, la tumba abierta ...
y el resonar de músicas viejísimas
entre estandartes de todas las épocas.
y el Caudillo de España prometiéndote
-con voz a un mismo tiempo firme y tierna
y con tus mismas palabras de cuando
a Matías Montero disteis tierra-
que no descansaremos hasta al fin
recoger tu cosecha,
la cosecha de gloria y de justicia
que con tu muerte siembras ...

y el ¡PRESENTE! bajo la cúpula filipina,
en las naves inmensas,
haciendo vibrar a los huesos de los Reyes
al compás de las campanas y de las trompetas ...

y por fin ... ¡CUELGAMUROS! -hoy EL VALLE
DE LOS CAÍDOS- donde sueñas
junto a tus camaradas, los que duermen
como tú, sobre el mar de las estrellas ...

CORO

¡Ay, tu bandera negra y encarnada!
¡Ay, tus manos de arcángel almirante!
¡Ay, tu dulce y clarísima mirada!
¡Ay, tu voz bajo el cielo de Levante!
¡Ay, tu sangre vertida, desbordada
en la sedienta tierra de Alicante!

VOZ

José Antonio, tú nos dijiste
que el Paraíso está contra el descanso.

José Antonio, tus camisas azules,
vivos y muertos, todos en ti hermanos,
queremos como los ángeles, en pie,
siempre en pie, como tú, seguir tus pasos ...

Lo prometemos, José Antonio.
Por tu memoria el juramento renovamos
en cada día "VEINTE DE NOVIEMBRE"
-fecha negra de nuestro calendario-,
cuando por ti se canta el "Cara al Sol"
en la España que nunca te ha olvidado.

y del Norte hasta el Sur
y de Oriente a Occidente, "por cielo, tierra y mar"
sólo se oye gritar:

¡JOSÉ ANTONIO!
                              ¡PRESENTE!
¡JOSÉ ANTONIO!
                              ¡PRESENTE!
¡JOSÉ ANTONIO!
                              ¡PRESENTE!