4 de noviembre: Santa Misa en memoria
de los caídos en el "Túnel de la muerte"

 

Ayer 4 de noviembre una representación de Plataforma 2003 asistió a la Misa que anualmente se celebra en el convento-colegio que las hermanas Teatinas regentan en el barrio de Usera, de Madrid, por las víctimas asesinadas en 1937 en el llamado “Tunel de la Muerte”. Después de la Eucaristía que se aplicó por el eterno descanso de los caídos en Usera, pudimos visitar la Cripta, que se encuentra en los sótanos de dicho convento, y donde reposan los restos mortales de al menos treinta y seis personas asesinadas en este Túnel del Madrid republicano. Las hermanas Teatinas custodian dicho recinto desde octubre de 1944, fecha en que a petición de los familiares, se autorizó el traslado definitivo de los cuerpos, desde las fosas comunes junto a las tapias de la casa donde habían sido enterrados por sus ejecutores, a una zona del túnel original, ahora acondicionada como Cripta en los sótanos del Convento.

A la entrada del túnel donde se encuentran los nichos, se conserva un trozo de pared original protegida por un cristal, con una inscripción a mano, hecha por una de las víctimas. Un verdadero testimonio de lo que estaba viviendo. Dándose cuenta del engaño al que habían sido sometidos, al prometerles el paso a la zona nacional a través de ese túnel, escribió, seguramente con la hebilla de un cinturón, en la pared: “Nos han preparado una encerrona y traído a esta casa con otros quince más, espero nos matarán, sea la voluntad de Dios. Noviembre, 1937”.

Los asesinatos en el Túnel de la Muerte (Usera) entre finales de octubre y noviembre de 1937, fueron cometidos por la 36 Brigada Mixta del Ejército Popular Republicano. Se desconoce el número exacto, y aunque se encontraron sesenta y siete cadáveres, sólo treinta y seis pudieron ser identificados.

En aquellos meses, los mandos de la unidad de esta Brigada, en colaboración con milicianos y oficiales de diferentes organismos comunistas, fingiendo pertenecer a la causa nacional idearon un plan de apoyo y ayuda logística, captando gente, y engañándola. Se dirigían a cuantas personas encontraban y que deseaban ser evacuadas a zona nacional. Poco a poco fueron ganándose su confianza. Elegían preferentemente a personas de familia acomodada, que pudieran pagar grandes sumas de dinero por el servicio prestado, junto con joyas y objetos de valor. Fueron al menos ocho las expediciones de personas engañadas, por los mandos de la 36 Brigada Mixta.

Consiguieron llevar a las víctimas en coche a la zona de Usera con la ayuda de sus enlaces. Muchas de estas ingenuas personas provenían de las embajadas y legaciones extranjeras donde estaban refugiadas. Las víctimas, iban llegando a esta pequeña casa en plena línea de fuego. Tenía una bodega y largas galerías, y era la base del Jefe de información de la Brigada. Una vez en el interior, los prisioneros eran registrados e interrogados. Se les quitaba todo el dinero y joyas, y con la excusa de esperar a los demás para pasar a zona nacional y los encerraban en las celdas de los sótanos donde eran torturados. Para algunos, el encierro duró hasta cuatro o cinco días, por lo que rápidamente se dieron cuenta que habían sido engañados. Entre las víctimas había un canónigo y un sacerdote, que pudieron confortar espiritualmente al resto de sus compañeros. Fueron brutalmente asesinados con las manos atadas y la mayoría de ellos con un tiro en la cabeza.