Unamuno
El insigne cafre que comprende
a los clásicos griegos

"Dos días más tarde de que Unamuno censurara al Frente Popular, el diario la Libertad, periódico republicano de izquierdas, arremete contra don Miguel. El título habla por sí sólo: "Unamuno el insigne cafre que comprende a los clásicos griegos". El articulo que reproducimos más abajo, dice de D. Miguel:

Unamuno, hombre-serpiente...", "siempre a cuestas su caverna reaccionaria..." "viejo espermatista  que arderá en los infiernos...", "babea veneno el maestro..." "es  un espíritu soez y rebajado..." "Es un insigne cafre..." "malcriado y palurdo...", "sus pasiones violentas  hechas de rencor, de mentiras, de decepciones..." Y para terminar una inquietante mención a "su propia marcha fúnebre"...

 

 

La Libertad

5 de julio de 1936

 

Las calamidades más temibles son las glorias locales. Unamuno, esa vieja comadrona que sacó deformada y muerta la “Medea” de Séneca, sin que ningún crítico se decidiera a decírselo, es una gloria local de Salamanca que se cree con autoridad para agraviar a todo el mundo. Esta clase de glorias locales las hay en todas partes. Hombres que cuando ventosean creen que conmueven la tierra. Los hubo en Grecia, en Roma y en Francia. Eran hombres que hacían frases y gestos desordenados. En Inglaterra les pusieron el veto y les amenazaron con no dejarlos entrar nunca en Westminster. Ahora le toca el turno a España, a causa del Sr. Unamuno, el hombre-serpiente, que cuando se muerde la cola cree que resuelve el principio de la causalidad.

Unamuno –siempre a cuestas su caverna reaccionaria- afirma en su reciente artículo de “Ahora” que no sabe lo que es “republicano” –un Gobierno nacional republicano- desde hace cinco años. El viejo espermatista, que arderá en los infiernos creados en su religión para los farsantes, los ambiciosos y los deformadores de la realidad, padece frecuentes errores de óptica. Lo ve todo a través de los homúnculos fracasados que hay en sus entrañas. A menos que “oculos habent et non videbunt…”

Unamuno ofende en su desdichado articulejo –mezcolanza de lugares comunes, de pleonasmos y de solecismos- a las gentes de pueblo, a la Constituyentes, a los periódicos avanzados… trata con su crítica inútil de rebajar hasta el fango a las masas republicanas, socialistas y comunistas. Es asombroso ver como este hombre conserva su naturaleza hostil a todo lo moderno, decente y justo. Su clientela reaccionaria le aplaude. Y se le imagina como un Xilófanes de Siracusa paseando con el cálamo en la mano diciendo apotegmas capaces de fecundizar los frutos secos de la mediocridad y de la aterradora incultura de sus admiradores.

Babea veneno el maestro. Se resiente de la monomanía agresiva. Es un espíritu soez y rebajado. Es un insigne cafre que comprende a los clásicos griegos…, aunque los destroce al interpretarlos. Malcriado y palurdo, el Sr. Unamuno se mete siempre en una piel de zapa para socavar los cimientos de la nueva civilización. Bajo apariencias de renunciamiento, exterioriza sus pasiones violentas, hechas de rencor, de mentiras y de decepciones… Dejémosle metido en su jaula, revolviéndose en el veneno de su odio a la República… Después de todo, sus voces rencorosas no son sino el preludio de su propia marcha fúnebre.