El parque temático de la Memoria

Por Juan Manuel de Prada
"ABC", 20 de mayo 2007

Los socialistas madrileños han lanzado una propuesta electoral deliciosa. Consiste en crear un «parque de la memoria histórica» que «ofrezca a escolares y turistas itinerarios pedagógicos sobre la Guerra Civil», de tal manera que puedan completar un «recorrido científico y turístico por el gran acontecimiento». Dicho parque se localizaría en los términos municipales de Rivas y Arganda, donde se concentran los restos de la Batalla del Jarama. La propuesta adolece de cierta falta de ambición: un parque que se pretenda atractivo para el turismo no puede limitarse a mostrar restos arqueológicos de trincheras; el turista de nuestra época, como el Michael Douglas de la película de David Fincher, busca emociones fuertes, anhela convertirse él mismo en protagonista de la atracción que se le ofrece. Proponemos a continuación algunas mejoras para este parque de la memoria histórica que lo convertirían en un trepidante recorrido con fines pedagógicos.

A eso de la media noche cuando el turista acabe de instalarse en su hotel madrileño y de meterse en la camita para reponerse de los quebrantos del viaje, unos cuantos actores disfrazados de milicianos golpearían la puerta de su habitación y se pondrían a revolver el equipaje del turista; si éste se atreviese a rechistar ante el fingido atropello, se le sacudirían unos culatazos en los morros que lo liberasen de las muelas excedentes (si fuese mujer se podría probar una violación mancomunada).

A continuación se le conduciría a mojicones hasta un  automóvil que lo aguardaría a la puerta del hotel, pintarrajeado con siglas y esloganes izquierdistas. El chófer, también disfrazado de miliciano, enfilaría  el automóvil hasta la calle de Fomento, donde tenía su sede una checa cuya mera mención infundía escalofríos entre los madrileños., frecuentada por los miembros de la llamada "Brigada del Amanecer" -en atención a la hora en que solían consumar sus travesuras-, que capitaneaba el siniestro Agapito García Atadell, socialista de carné. Dado que han sido los socialistas quienes han lanzado la idea, parece de justicia que en este futuro parque temático se honre la memoria de tan ilustre carnicero correligionario.

En el número 9 de la calle de Fomento, donde tuvo su sede la famosa checa, se dispondría un decorado teatral que evoque las delicias del lugar: celdas donde se hacinen los presos, salas de interrogatorio de las que broten gritos desgarradores, mazmorras donde se perpetren las mas abominables sevicias. Al turista que participe de la atracción se le obligaría a sopapos a confesar algunos de los crímenes que en el Madrid del año 36 justificaban el paseo: asistencia a Misa, afiliación a algún partido de derechas o simple neutralidad política. Una vez completado el interrogatorio, se conduciría al turista a cualquiera de las cárceles que la "legalidad republicana" dispuso en Madrid (también se le podría hacer desfilar por varias, para que el "itinerario pedagógico "resulte más entretenido): cárcel Modelo, cárcel de San Antón, , cárcel de Ventas, etc.. Después de mantener encerrado al turista durante varias semanas en condiciones de insalubridad infrahumanas y sometido a una dieta severísima de aire, se le incorporaría a cualquiera de las sacas nocturnas que aliviarían de población turística  las cárceles del parque temático. Se le subiría con muy malos modos al remolque de un camión renqueante, junto a otras varias decenas de turistas acojonaditos, y se les llevaría a Paracuellos del Jarama, estación última de este amenísimo parque temático de la memoria histórica. Por supuesto las balas empleadas en la pantomima del fusilamiento serían de mentirijillas, pero convendría que los actores que formen el pelotón obliguen al turista a excavar su propia tumba, para que su conocimiento de las circunstancias que rodearon aquellos acontecimientos sea más "científico".

Decididamente, los socialistas madrileños han tenido una idea deliciosa. El "parque de la memoria" puede convertirse en la Disneylandia del porvenir. Para que luego algunos malintencionados digan que solo miran al pasado.