JOSÉ
ANTONIO, ENCARCELADO
Antes
que nadie nos pusimos nosotros por España sayal de penitencia y ceniza en la
frente. Antes que nadie, por España hemos padecido ayuno y cilicio.
Un
mes escaso llevaba el Frente Popular desgobernando, gracias a la traición de
Portela, cuando se desató contra la Falange la más sañuda persecución. Nadie
dudaba ya -ni los mismos burgueses de los partidos de izquierdas- que España, a
galope, se precipitaba hacia el comunismo. El enemigo supo elegir. Falange era
la única fuerza -nacida y crecida en adversidad- capaz en un supremo esfuerzo
de salvar a España. Por boca de su jefe nacional había proclamado que no
acataría el resultado electoral si era contrario a los destinos de la Patria. A
la vez que se cumplían en la calle las consignas de Moscú -asaltos, incendios,
asesinatos...-, por orden del Gobierno eran encarcelados José Antonio y sus
amigos más allegados. Aquel mismo día -14 de marzo- aún en los sótanos de la
Dirección General de Seguridad, "comparables a las prisiones de la Edad
Media", José Antonio escribía una memorable proclama que pocos días
después circulaba como heraldo de esperanza para toda España.
"Rusia
-decía- ha ganado las elecciones. Sus diputados son sólo 15; pero los gritos,
los saludos, las manifestaciones callejeras, los colores y distintivos
predominantes, son típicamente comunistas". Por aquellos días su jefe
derechista fracasado aun cometía la idiotez de declarar que había que
enfrentarse con la realidad llevando a cabo una oposición razonada y serena.
"Mientras tantas hinchadas apariencias se hundieron al primer golpe de
adversidad, la Falange, sin dinero y perseguida, es la única que mantiene en la
calle su alegre fe en un resurgimiento de España y su duro frente contra
asesinatos y atropellos."
Hora
es de recordar aquellos días en que, desamparados -en nueva vigilia bajo las
estrellas- se predicaba en todos los caminos de España la empresa difícil de
la reconquista. Nuestras escuadras -¡qué pocos nos acompañaron!- fueron el
valladar más fuerte que encontraban la barbarie y el crimen. La prensa,
amordazada por la censura, mantenida por ineptos, no pudo hablar de aquellos
magníficos camaradas que hallaron la muerte en actos de servicios.
Algún
día habrá de escribirse la historia de aquella etapa para que no quede
ignorada la obra de José Antonio en los días que precedieron al glorioso
Alzamiento, en los que se cumplió lo que escribiera en uno de los últimos números
de Arriba: "A nosotros sólo nos
toca resistir, pensar y combatir por Dios y por la Patria hasta la muerte. Y
luego vendrá la primavera." José Antonio empezó en aquel día la ruta
que había de servirnos de ejemplo. En junio -3 meses después- fue trasladado a
Alicante en unión de su hermano Miguel, a la vez que Sancho Dávila; Agustín
Aznar y Luis Aguilar eran conducidos a Vitoria. Después...
Los
precursores 18 de julio al lado del Ejército, por la unidad, grandeza y la
libertad de España. Desde su ignorada ausencia, José Antonio, como alguien
dijera, era luz y sombra de la juventud que a golpe de bayonetas ganaba para el
Imperio las tierras de España.
(Amanecer,
Zaragoza, 20 de noviembre de 1938.)
De “DOLOR Y MEMORIA DE ESPAÑA” Ediciones Jerarquía, 1939. Págs. 287 y 288.