JOSÉ ANTONIO Y LA REDENCIÓN DE ESPAÑA
José Antonio Primo de Rivera puso en
marcha A España hacia su redención. Cuando nuestra patria caminaba a ciegas,
entre violencias de energúmenos y pasividades inconscientes, para hundirse en
la locura del comunismo, la voz potente y clara de José Antonio lanzó el grito
de alarma. En el ambiente cargado de presagios siniestros, el grito se oyó. Le
esperaban muchos espíritus nobles y valerosos que se sentían martirizados en
sus sentimientos por la horda soez y cobarde que maltrataba España. En el
ambiente pesado del pesimismo surgió la esperanza.
En realidad, esa fue la gran obra de José
Antonio. Hizo brotar la potencia y la vida donde no había más que debilidad y
muerte. Infundió alientos, disipó desfallecimientos, infiltró valor, levantó
los corazones, elevó las conciencias, creo ilusiones, fomentó el alma española
y dio existencia a la juventud. Millares de jóvenes no sabía que lo eran, y se
lo recordó. Millares y millares de españoles se habían olvidado de que tenían
el honor de serlo, y se lo hizo sentir con arrebato, grandeza y alegría, como
quien recupera un bien que consideraba perdido para siempre.
Después... se fue a morir. Su obra ya
estaba hecha. ¿Qué más podía hacer por España? Lo había hecho todo ya.
Salvarla y morir por ella. Su vida transparente, iluminada por el fuego del
ansia de redención de la Patria, será la antorcha que guíe a todo los españoles.
Vida sencilla, austera, abnegada, y muerte digna de un mártir que vivió
envuelto en nobles ideales y si se ha fundido en ellos para ser un ideal más.
José Antonio cumplió su misión
envidiable. Entregó su juventud a España
y murió por nuestra Patria. Figura de bella leyenda que parece lejana. Vida que
parece un hermoso cuento, sin realidad. Sin embargo, no es leyenda ni es cuento.
Es ejemplo que ha engendrado otras varias leyendas y otros hermosos cuentos.
Millares de jóvenes que no sabían que lo eran han entregado, también, su
juventud a España y han muerto y luchan por ella.
José Antonio cumplió su misión. Los
españoles tenemos que ejecutar su mandato. Salvar a España, que ya camina
hacia su redención total. Esta es nuestra misión. Con nuestra oración por José
Antonio y por España hagamos pujante nuestra esperanza de salvación, y
temblemos al recuerdo ingrato de los días amargos.
¿Qué hubiera sido de España sin José
Antonio?
(Diario
Regional, Valladolid, 20 de noviembre de 1938)