Conócenos

 

¿Dónde estamos?

Asóciate

 
 

Hemos leído/

 

 

Un sabio de la cosa pública

César Pérez de Tudela

Diario El Mundo

 

 

Funeral por Gregorio: Próximo día 4 de octubre, a las 20 hrs.,
en la Parroquia de  Nuestra Señora del Santísimo Sacramento,
 c/. Clara del Rey 38, Madrid.

 

Ha muerto Gregorio Rubio Nombela, un personaje que ejerció desde sus distintos puestos de servicio la bondad, ese sentimiento que Descartes ponderaba por encima de la sabiduría. Licenciado en Derecho, ganó por oposición, un puesto en el escalafón de Técnicos de la Administración Civil del Estado, muchos años después denominado de Administradores. Como tal estuvo destinado, como secretario general de diferentes gobiernos civiles y más tarde nombrado Subdirector General de Beneficencia y posteriormente Subdirector General de Protección Civil, en aquellos años en los que este concepto bélico se reestructuro bajo la magistral dirección de aquél famoso periodista que fuera Federico Gallo, de afectuosa memoria. Y allí, en esa Dirección General tuve el honor de conocer y tratar a Rubio Nombela, en mi condición de periodista, como director de comunicación, y de la Revista Cuadernos de Protección Civil y como experto en rescates y socorro dirigiendo el programa de seguridad en las montañas españolas.

Gregorio Rubio fue un sabio en los grandes y complejos conocimientos de la Administración, capaz de dictar varias horas seguidas párrafos llenos de amplio sentido jurídico, base de posteriores leyes y decretos, relacionados con ese nuevo planteamiento de ayuda a los ciudadanos con motivos de diferentes emergencias y peligros. Gregorio era denso, de aspecto serio, y temido por aquellos que no conocían su profunda humanidad, cuando no solo se ocupaba de los aspectos principales de las normas básicas, sino también de los problemas económicos del personal subalterno…

Rubio Nombela nunca acepto prebendas, ni ejerció halagos hacia sus superiores… Era correcto y frío con sus superiores, los políticos, quienes aprovechaban su enorme capacidad de trabajo y sus múltiples conocimientos para quedar bien ante los respectivos ministros con nuevas propuestas e impecables ideas…

Yo tuve la satisfacción de colaborar con él en viajes y cursos, tratando de plantear los contenidos de ese concepto nuevo, en los años 80 del pasado siglo, que era La Protección Civil. Fui, junto a Gregorio Rubio, el autor de aquella Guía o Cartilla Popular de Protección ante los diferentes peligros, emergencias y catástrofes… Normas básicas ante las Inundaciones, incendios forestales, corrimientos de tierras y movimientos sísmicos, radioactividad, peligros derivados de las tormentas, calor, frío, sequía… o el transporte de mercancías peligrosas… como la que ocasiono la tremenda catástrofe del camping de Alfaques…

 Como conferenciante Gregorio era aburrido, pero preciso y creativo cuando dirigía la Sala de Crisis para gobernar la gestión de las inundaciones: v.g. en el país vasco de aquellos años «ochenta y tantos» que presentaron una elevada complejidad… enviando caravanas de camiones con botellas de agua potable y suministros de alimentación, a través de los delegados de los distintos Ejércitos, Policía, Bomberos, Sanidad y otros centros de necesaria competencia en esa coordinación imprescindible para aprovechar y bien-utilizar los limitados recursos del Estado. A él oí por primera vez la denominación de «Antenas de Clasificación», esos equipamientos para montar hospitales al aire libre, en el lugar mismo de la emergencia, tiendas de campaña para albergar centenares de camas, por orden de gravedad, teniendo preferencia no los más graves, si no aquellos que tendrían más posibilidades de salvar la vida… con decenas de camiones que transportaban esos hospitales improvisados para atender a numerosos heridos… los helicópteros medicalizados, y los primeros tiempos de la creación del SAMUR… El concepto de Protección Civil, es de asistencia al más débil, el brazo complaciente del Estado que ayuda y ampara a las víctimas que lo necesitan, inmediatamente después de esa situación de crisis en la que es preciso contar no solo con profesionales del salvamento y del rescate, sino con voluntarios dispuestos a servir y a no complicar la situación. Protección Civil del Estado –antes de que el Ministerio del Interior concediese esa competencia tras la creación de las Comunidades Autónomas– era un centro directivo del que emanaban lógicas coordinaciones que involucraban a muchas instituciones… Y a Gregorio Rubio Nombela le cabe el honor de haber redactado, valientemente, un Convenio con la OJE, ese modelo de asociación juvenil cuyos componentes siempre están dispuestos a servir: Vale Quién Sirve y Servir es un Honor… Gregorio Rubio Nombela fue sin duda alguna el funcionario más trabajador y más útil de todos aquellos años de inundaciones, de Levante primero y de Vizcaya después, tragedias aéreas (Rodeos, Monte Oíz, Barajas), Hotel Corona de Aragón, avalanchas de nieve y rescates en montañas invernales y tantas otras calamidades y catástrofes como en esa década tuvieron lugar. Rubio Nombela, en contraste con los tiempos actuales, ahora que el concepto de corrupción se ha extendido por la sociedad de nuestros días, fue un ejemplo de honradez, y nunca admitió ni siquiera esa botella de regalo de Navidad, tan frecuentemente instalado en las costumbres españolas.

Descanse en paz el ilustre y bondadoso personaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plataforma 2003 - Alonso Cano 66, 2º sót. pta. 5.
28003 Madrid Tel.: 91 535 42 45 - Fax: 91 536 24 34

plataforma2003@gmail.com  - https://www.facebook.com/Plataforma2003