II Parte, entrevista de elmunicipio.es

a José Mª García de Tuñón


En la imagen: José María García de Tuñón, con Jaime Suárez, Secretario General de Plataforma 2003

 

Nunca hemos sido capaces (los falangistas) de hacer llegar a los españoles de que Falange desapareció el 19 de abril de 1937 y que todo lo que vino después fue otra cosa, otra historia. La gran mayoría de los que desde entonces vistieron la camisa azul no les interesaba hacer llegar al pueblo español ese mensaje y siguieron utilizando el nombre de José Antonio Primo de Rivera en su propio beneficio”.

“La razón, efectivamente estaba del lado de Hedilla porque sabía, como así fue, que nunca se llevaría a cabo la revolución que la Falange de José Antonio Primo de Rivera había soñado”. “Aunque suene a tópico, pido, una vez más, la unidad entre todos los falangistas”.

11.- elmunicipio.es - ¿Por favor, nos puede decir las razones que los falangistas tuvieron para finalmente participar en la Guerra Civil española al lado de los llamados nacionales?

García de Tuñón - Aunque solamente sea por razones de supervivencia, pienso que no les quedó otro remedio. Las cárceles estaban llenas de falangistas, la persecución a la que se vieron sometidos está fuera de dudas. Hay un libro, Aniquilar a la Falange , en el que de alguna manera presté mi colaboración, donde podemos leer los nombres y lugar en que fueron asesinados 82 falangistas antes del 18 de julio de 1936. Con este panorama no es de extrañar que tomaran el camino que tomaron porque no podían ir de la mano de sus asesinos y de los que habían dejado muy claro la España que querían cuando provocaron la Revolución de 1934. De todas las maneras, debemos de recordar lo que Valdés Larrañaga dejó escrito en su libro De la Falange al Movimiento. Dice que José Antonio mantuvo distintas conversaciones en relación con la preparación del Movimiento y no todas del mismo signo por lo que la posición de Falange era delicada y difícil, tanto fue así que el mismo Valdés Larrañaga añade que «estas negociaciones tuvieron sus altibajos e incluso hubo momentos de profunda duda sobre la conveniencia de la participación de la Falange en el Movimiento».

Por otra parte, pienso que hay que volver a insistir sobre los comunicados de José Antonio que aparecen fechados los días 24 y 29 de junio de 1936. El primero que puso en duda de que ambos comunicados o manifiestos fueran redactados por la misma persona, en este caso José Antonio Primero de Rivera, fue en el año 1940 Manuel Aznar en uno de sus libros, pero el tema cayó en el mayor de los silencios. Nadie investigó nada ni nadie se volvió a preocupar de la duda que planteaba Aznar, hasta que en 1963, el falangista Ceferino Maestú, uno de los fundadores de Comisiones Obreras, hace un estudio titulado La Falange y los Sindicatos Obreros, y después de comparar ambos manifiestos, escribió refiriéndose al día 24: «Este lenguaje era terminante y concuerda con las ideas sostenidas siempre por la Falange y por su jefe nacional. La Falange no podía mezclarse a un movimiento derechista y reaccionario con otras fuerzas, con otras fuerzas derechistas y reaccionarias». Y añadía también: «Lo que cinco días antes era totalmente inaceptable, pasaba a ser considerado como algo que todos debían aceptar con entusiasmo. ¿Es posible concebir un cambio tan radical?». Después fueron otros historiadores y biógrafos los que asimismo dudaron de la autenticidad del manifiesto del 29 de junio…

No olvidemos tampoco las cartas que dirigió José Antonio Primo de Rivera a Miguel Maura y a Diego Martínez Barrio, que en nada coinciden con el comunicado o manifiesto del día 29.

12.- elmunicipio.es - ¿Pudo Francisco Franco rescatar con vida a José Antonio Primo de Rivera prisionero en Alicante por el Frente Popular? ¿Por qué cree Vd. que el Gobierno de Madrid consintió su ejecución?

García de Tuñón - Si pudo hacer algo o no, es algo que nunca sabremos. Quien lo sabía es el propio Franco, pero sobre el particular en ningún momento dijo nada, Lo que sí se puede decir es que no existe ningún documento que nos haga pensar de que hubo algún interés en el rescate de José Antonio; por eso me quedo con unas palabras que un día manifestó en el ABC Serrano Suñer cuando le formularon la misma pregunta: «Ese es un punto que me produce frío sólo de pensarlo y, como no me gusta hablar sin fundamento y no lo sé, ya que cuando lo fusilaron yo estaba en la cárcel. Creo que la salvación era difícil, pero siempre me he negado a pensar que fuera imposible».

En cuanto a la segunda pregunta supongo que se está refiriendo al Gobierno del Frente Popular pues en esa fecha es el que había en Madrid. Lo que sabemos es que Largo Caballero firmó el enterado, aunque él después lo ha negado, pero algunos ministros allí presentes confirmaron más tarde de que Largo Caballero sí firmó el enterado.

13.- elmunicipio.es - Con el decreto de Unificación del 19 de Abril de 1937 desaparece FE de las JONS. Surge entonces FET de las JONS, comandado por Franco, conglomerado de fuerzas carlistas, tradicionalistas, derechas conservadores, falangistas nuevos poco conocedores de la doctrina de José Antonio y otros que de más o menos buena fe pensaban que finalmente impondrían la supremacía de la ideología de la Falange joseantoniana al nuevo Movimiento. Asesinado José Antonio, el jefe nacional de FE de las JONS vigente era Manuel Hedilla, que se resistió a este decreto siendo detenido y condenado a muerte. ¿Qué le parece a Vd. la postura de Hedilla? ¿Por qué el resto de los falangistas de la primera hora no secundaron a Hedilla? ¿No cree Vd. que al final la razón estuvo con Hedilla; el nuevo Movimiento no llevó a cabo la Revolución española que la Falange de José Antonio soñaba?

García de Tuñón - Son varias preguntas las que me formula. Sobre el Decreto de Unificación es evidente que con él desaparece FE-JONS y entran a formar parte del nuevo partido todo ese conglomerado de fuerzas que Vd.cita, que nada tenían que ver con lo que fundó y quiso José Antonio. Al llegar a este punto siempre me gusta recordar las palabras del poeta Luys Santa Marina, cuando escribió que los que se unieron al nuevo partido vinieron después cuando el sol doró el agosto, cuando ya había una ancha y segura calzada que unía el pasado y el porvenir de la Patria , hecha con huesos de Caídos, de nuestros Caídos; el escritor de izquierdas Max Aub, precisamente muy amigo de Luys Santa Marina, sabia que a muchos de los que vistieron la camisa azul, Falange les importaba un comino, por eso escribió “Falange era para ellos una careta, un sésamo, un tranquilo, un pase”.

La postura que adoptó Hedilla fue la correcta. En unas declaraciones que hizo el periódico El Noticiero Universal de Barcelona, dijo que no se había opuesto a la Unificación , sencillamente no lo había aceptado porque «jamás me satisfizo, José Antonio tampoco la hubiese aceptado». Después ya todos conocen la historia: fue encarcelado y, procesado y condenado a dos penas de muerte. Una de ellas quedó después en veinte años de cárcel y la otra fue indultada por Franco. Sufrió. Como digo, cárcel y confinamiento, hasta 1947 no quedó indultado totalmente.

Decir que el resto de falangistas de primera hora no secundaron a Hedilla es exagerar un poco. Con él fueron detenidos otros falangistas cuyos nombres vienen anotados en el libro Testimonio de Manuel Hedilla. Incluso fueron condenados a muerte, según el libro: Ruiz Castillejo, de los Santos y Chamorro. Bien es verdad que después de todos estos nombres y de los que fueron condenados a cadena perpetua, poco o nada se sabe. Los historiadores nunca se ocuparon de ellos, pero sus nombres están ahí. Aparte de estos, hay otros que fueron condenados a muerte y ejecutada la sentencia. Es el caso del falangista Marciano Pedro Durruti, hermano del anarquista Buenaventura, que fue fusilado en El Ferral (León) el 22 de agosto de 1937 acusado de la conspiración hedillista, aunque no está nada claro después de haber investigado este punto y que he dejado escrito en un artículo que publique sobre esta ejecución.

La razón, efectivamente estaba del lado de Hedilla porque sabía, como así fue, que nunca se llevaría a cabo la revolución que la Falange de José Antonio Primo de Rivera había soñado.

14.- elmunicipio.es - El 30 de marzo de 1959 cuando los restos mortales de José Antonio eran trasladados con “fervor popular” desde el Escorial al Valle de los Caídos, un grupo de falangistas auténticos repartían unas hojas clandestinas en las que se podía leer “La victoria para todos”, para todos los españoles “por su pensamiento político y por su muerte, José Antonio ha de ser símbolo de la unidad revolucionaria entre los españoles. No podemos consentir que la derecha, encaramada en el Régimen, convierta a José Antonio en tapadera de actitudes sectarias y de maniobras contra el pueblo y contra la misma Falange”. ¿Por qué tanta división entre los seguidores de José Antonio? ¿Por qué tanto silencio de sus verdaderos postulados doctrinales? ¿Por qué los falangistas desconocemos tanto el pensamiento de José Antonio? ¿Cómo podemos pretender trasmitirlo a los que no lo son?

García de Tuñón - Nunca tuve en mis manos una de esas hojas, pero sí tengo la copia de un artículo que el uno de abril de 1957 el periodista falangista Ismael Medina publico en el diario Arriba bajo el título Victoria también para los vencidos. Un artículo que nunca he visto citado y que, sin embargo, demuestra la enorme calidad humana del verdadero falangista, lo mismo que esas hojas clandestinas. Ismael Medina con quien en compañía de Pedro Conde comí hace años allí en su retiro de Aranda de Duero, comenzaba así su artículo: «Que la paz sea contigo, camarada. Te lo digo a ti, a uno de vosotros, a cualquiera de los que hubisteis de humillar las armas y hacer la marcha de vencidos hacia campos de concentración o intentar la dudosa suerte del exilio…». Es un texto maravilloso que sólo un falangista podía escribir y que todos lo callan porque no interesa a “hunos y a hotros”, como diría aquel gran español, el ilustre vasco Miguel de Unamuno.

La división entre falangistas ya viene de muy atrás. Nunca fuimos capaces de estar unidos y seguimos igual. ¿Culpa? De todos, principalmente de quienes tuvieron en sus manos la forma de evitarlo y no lo hicieron. Seguimos a estas alturas con tres o cuatro partidos falangistas, una Fundación, una Hermandad de la Vieja Guardia , y un sin número de grupos, asociaciones, y hasta personas aisladas, como es mi caso, que hacemos una legión. Me decía en un escrito hace poco tiempo el ya citado Ceferino Maestú, que tiene en la actualidad 94 años, que debido a la experiencia de estos años, que nos lleva a prever la desaparición de Falange, se había dirigido a diversas personas, daba los nombres de diez, que él consideraba «jefes de diversas tendencias», y que solamente le habían contestado dos. Con este panorama, pues, poco podemos trasmitir. Es una pena, pero es la pura realidad.

15.- elmunicipio.es - .Algunos dicen que José Antonio Primo de Rivera quería a las mujeres en casa y sin protagonismo social. ¿Es esto cierto? ¿Ha habido mujeres falangistas con relevancia social? ¿Díganos algunas?

García de Tuñón - No es cierto. No se encontrará ni una sola palabra en todos sus discursos y escritos que haga referencia a que quería a la mujer en casa y sin protagonismo social. Es una de las muchas mentiras que algunos han escrito sobre él. Es cierto que en aquella época las mujeres no tenían el protagonismo que tienen ahora. Que alguien nos diga cuántas mujeres había o destacaron en otros partidos en aquellos años. Alguna hubo, pero si no recuerdo mal, en las tres legislaturas que tuvo la II Republica , 1931, 1933 y 1936. solamente 9 mujeres se sentaron en la Cámara. Recordemos también las palabras que al parecer pronunció Manuel Azaña cuando la discusión entre Clara Campoamor y Victoria Kent sobre el voto femenino: «Sólo había dos mujeres en la Cámara y ni por casualidad podían ponerse de acuerdo». O sea, en aquella época el papel de la mujer no era muy relevante y Falange no fue una excepción en ese sentido, pero en Falange hubo mujeres que destacaron, y voy a citar algunas.

Comienzo con Mercedes Fórmica, a la que José Antonio nombró delegada nacional del SEU y, como tal, miembro de la Junta Política del partido. Aparece al lado de José Antonio y otros falangistas en una fotografía muy conocida y que según dice la propia Mercedes: «durante cuarenta años, la identidad de la muchacha que aparece a la izquierda del jefe de Falange fue silenciada. Fallecido el general Franco, la fotografía resurgió, esta vez con mi nombre y apellidos». En su memoria, hace poco le han dedicado un homenaje en Sevilla y ahora bajo el impulso de mi buen amigo José Manuel Cansino publicarán en la misma ciudad un libro que recoge varios artículos dedicados a ella y en el que aportaré mi colaboración. Por otro lado la feminista Rosa Regás, después de muchos años, reconoce en Mercedes Fórmica su lucha por los derechos de la mujer o relacionados con ellos.

Otros nombres que podríamos destacar están Mercedes Sanz de Bachiller, Carmen de Icaza, Mónica Plaza, Marichu de la Mora , Concha Espina, Pilar Primo de Rivera, Carmen Werner, etc. Todas ellas han dejado tras de sí una labor, una obra, muy difícil de superar; aunque ahora los distintos medios en manos de una progresía vengativa, y de una derecha cobarde y olvidadiza, las ignore.

16.- elmunicipio.es - .Hoy los falangistas somos muy minoritarios y dispersos, se nos escucha poco y mal, en ambientes amplios de la sociedad, incluso se nos rechaza. ¿Qué responsabilidad tenemos los falangistas sobre estas actitudes? ¿Qué otros factores determinan la imagen que de nosotros tienen hoy los españoles?

García de Tuñón - Más o menos creo que esta pregunta ya está contestada. Nunca hemos sido capaces (los falangistas) de hacer llegar a los españoles de que Falange desapareció el 19 de abril de 1937 y que todo lo que vino después fue otra cosa, otra historia. La gran mayoría de los que desde entonces vistieron la camisa azul no les interesaba hacer llegar al pueblo español ese mensaje y siguieron utilizando el nombre de José Antonio Primo de Rivera en su propio beneficio. Todos, pienso que todos los que nos sentimos joseantonianos miramos a nuestro alrededor y seguro que encontraremos a más de uno y de dos personas que vistieron la camisa azul y cuando dejó de usarse salieron corriendo, bien para otras formaciones políticas o bien para casa por si acaso les pudieran caer encima los siete males. Estos fueron los principales culpables, pero también los que actuando de buena fe, no supieron trasmitir, incluso a los propios falangistas, lo que es y lo que quiso el nacional- sindicalismo. Si entre los mayores responsables nunca llegaron a ponerse de acuerdo ¿cómo se puede pedir que los españoles nos entiendan algo? Seguimos como hace ochenta años y así no vamos a ninguna parte y desde entonces la vida ha evolucionado mucho, pero los falangistas de buena fe, o no han querido o no han podido. No lo sé.

17.- elmunicipio.es - José Antonio y los poetas. Vd. sabe mucho del alma enamorada de los falangistas. Enamorados de la Patria y de la Justicia , enamorados de la belleza del hombre y de la vida, de la naturaleza que el Creador nos regaló. ¿Cómo es la poesía de los falangistas joseantonianos? ¿Hay un estilo, una métrica que les caracterice? ¿Cuál diría Vd. que es el poema más representativo? ¿El autor o los autores más conocidos?

García de Tuñón - Decía García Lorca que la poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tiene todas las cosas. Y así es y así lo entendió José Antonio Primo de Rivera que fue un poeta, como bien dijo Salvador de Madariaga. Por eso nos dejó escrito la frase de que a los pueblos no los han movido nunca más que los poetas. Esta fue la razón alrededor de él una corte literaria que serviría para que años más tarde los hermanos Carbajosa escribieran un libro que titularon “La corte literaria de José Antonio”, que tuvo una favorable acogida en los medios y que sirvió para que fueran recordados una serie de poetas que el español medio desconocía o tenía olvidados.

La poesía de los falangistas que vienen citados en libro de los hermanos Carbajosa y otros más que no citan, no tienen un estilo propio ni una métrica que les caracterice. Es mi opinión, pero mejor hubieran contestado a esta pregunta los falangistas, que ya he citado en esta entrevista, Miguel Argaya y Eduardo López Pascual, excelentes poetas y que con más autoridad que yo podrían decir cuál es para ellos el poema más conocido, yo no me atrevo a señalar ninguno. En cuanto al autor o autores más conocidos está claro que todo aquél que se haya interesado por la poesía podría citar varios, además de los que ya hemos hablado, d’Ors y Ridruejo: Marquina, Foxá, Sánchez Mazas, Santa Marina, Vivanco, Castroviejo, Rosales, Cunqueiro, Ros, del Valle, Gerardo Diego, Panero, etc., son un ejemplo.

18.- elmunicipio.es - Sánchez Mazas aportó al falangismo, entre otras cosas, el grito ¡Arriba España!, la “Oración de los caídos”, además de algunos versos del himno falangista “Cara al sol”. José María, ¿cuéntenos una vez más cómo se compuso el himno falangista que tantos españoles conocen, lo han cantado y tan pocos lo sienten o sentimos? ¿Qué piensa Vd. cuando oye cantar el “Cara al sol” o gritar ¡Arriba España! a miembros de ideologías contrarias al pensamiento de José Antonio?

García de Tuñón - Contar una vez más de cómo se compuso el himno falangista es fácil de contestar. Sólo trascribir lo que nos ha dejado escrito Agustín de Foxá. Es un poco largo, pero como me piden que lo cuente, lo voy a contar:

José Antonio trazó el plan:

―Nuestros muchachos exigen una canción alegre, de guerra y de amor, pero exenta de odio. En la primera parte debemos hablarle de la novia; luego de la muerte, haciendo una alusión a la guardia eterna de las estrellas, y después algo sobre la paz y la victoria.

Con su voz caliente, un poco nasal, nos recitó media estrofa que ya tenía pensada:

Traerán prendidas cinco rosas

Las cinco flechas de haz.

El músico, despeinado, golpeaba sus teclas. Yo escribía en una mesa entre las migas de pan y las peladuras en espiral de la fruta. Quise poner un arranque brioso:

De cara al sol, con la camisa nueva

Que tú me bordaste ayer.

José Antonio y Rafael Sánchez Mazas hicieron algunas modificaciones. Se suprimió la preposición de y se puso camisa nueva por necesidades de la rima. El segundo verso se añadieron las palabras tú que daba energía y perfilaba la idea de la novia y en rojo porque resultaba corto este verso.

Hubo una larga pausa. Todos meditaban sobre las cuartillas y algunos mordían el lápiz y miraban al techo. Al fin se nos acercó Dionisio Ridruejo leyéndonos un papel arrugado. Había modificado una idea y un verso de José Antonio y añadido el verso completo.

Volverán banderas victoriosas

Al paso alegre de la paz.

No fue tan fácil capturar el adjetivo alegre. En los primeros papeles (que Bolarque conservó hasta la revolución) aparecían tachados los adjetivos recio y fuerte.

No recuerdo exactamente quién lo propuso. Únicamente sé que, cuando quedó flotando en el aire, hicimos el ademán de cogerlo con la mano. Eso era. Alegre tenía que ser el paso de la paz.

―Eso, eso es, magnífico.

Aznar [Agustín], que vigilaba la puerta, preguntó por José María [Alfaro].

―Está arriba en la barra. Voy a buscarle.

No salía la segunda estrofa. A mí me resultaban barrocos todos los intentos basados en centurias formadas sobre nubes y desfiles pálidos de muertos.

Bajó Alfaro y nos recitó la estrofa de la sonrisa de la primavera…

Volverá a reír la primavera

Y será la vida, vida nueva.

Eran las dos y media de la madrugada. José Félix encendía el último pitillo. Algunos se querían marchar. Pero Agustín Aznar vigilaba la puerta.

―De aquí no sale nadie

Campanudo y taciturno, don Pedro Mouriane, el canciller, como lo llama José Antonio en las cenas de Carlomango, tachaba con una línea de lápiz el segundo verso, que ya no iban a repetir: escribió con letra menuda encima unas palabras.

― ¿No os gusta más esto?:

Que por cielo, tierra y mar se espera

Todos aprobamos unánimes y le felicitamos.

José María Alfaro, acababa de encontrar la gran palabra decisiva, la promesa del amanecer de España. Escribió al lado de José Antonio:

¡Arriba escuadras a vencer,

Que en España empieza a amanecer!

Impaciente, propuso Bolarque:

―Aunque el himno está incompleto, vamos a cantarlo.

José Antonio se frotaba infantilmente las manos y nos agrupamos todos alrededor del piano.

Se abrieron los primeros compases. Comenzamos a cantar. La música sonaba vibrante; eran voces juveniles que invocábamos a la muerte y a la victoria; nos poníamos firmes inconscientemente y levantábamos el brazo.

Era que estaba allí el himno arrebatándonos, sorprendiéndonos a nosotros mismos, vivo ya, independiente, desgajado de sus autores.

En los ojos de José Antonio brillaba una luz de entusiasmo velada por una ligera tristeza. Le parecía escuchar en la apartada calleja las pisadas rítmicas de sus camaradas que marchaban hacia un frente desconocido. Y se imaginó a sus mejores, pronunciando moribundos en la tierra, en el mar y en el aire, aquellas palabras que hacía unos minutos sobre el papel no eran nada y que ya no pertenecían a los poetas.

Comentaba José Antonio todavía enardecido:

―Ha quedado estupendo.

Añadía.

― Lo haremos cantar en la calle de Alcalá con acompañamiento de pistolas.

Exaltábale Rafael [Sánchez Mazas].

―Esto es lo bueno, lo popular, las consonantes fáciles: lleva con nueva.

Aludía a los dos versos de la primera estrofa.

Frotaba sobre las mesas el humo denso de los pitillos. Salimos de Or-Kompon. Hacía frío aquella noche. Subieron por Alcalá, entre faroles, levantándose los cuellos de los abrigos.

Al día siguiente en el despacho de mi padre ―espadas, cotas de malla, viejos libros ilustrados por Gustavo Doré― encontré yo la estrofa de los caídos. José Antonio había interpretado poéticamente el más allá por medio de las estofas. Fui fiel a su idea; pero por razones métricas, escribí, en lugar de estrellas, luceros. Me quedó así la estofa:

Si caigo aquí, tengo otros compañeros

Que montan ya la guardia en los luceros,

Impasible el ademán,

Y están.

Presentes en nuestro afán.

Fui por la noche a buscar a José Antonio y se la leí. Como la estrofa resultaba corta con relación a la música, añadió él estos tres versos:

Si te dice que caí

Me fui

Al puesto que tengo allí.

Le hice un reparo.

Dos veces caí no me gusta.

―Tienes razón.

Entre los dos la modificamos y escribimos:

Formaré junto a mis compañeros

Que hacen guardia sobre los luceros.

Acabábamos de hacer la Canción de la Falange. Bajamos los dos por la calle de Olózaga y me despedí de José Antonio. Tardé varios días en volverle a ver. Por la Gran Vía pasaban grupos de gentes que salían del Cine Avenida donde acababa de estrenarse la película titulada La Bandera.

Había neblina en torno de los faroles

Todo esto sucedía exactamente el cuatro de diciembre del año 1935.

La partitura musical, como creo todos saben es del maestro Juan Tellería.

En cuanto a lo que pienso cuando veo a gente que no siendo falangistas, ni sentir, ni saber nada de lo que es Falange, ni tan siquiera quién fue el propio José Antonio Primo de Rivera, siento una profunda pena al mismo tiempo que sonrojo viendo cómo gente así utilizan símbolos y canciones que no les pertenecen porque su ideología es otra. Por eso muchas veces me pregunto si no sería bueno que los falangistas nos desprendiéramos de muchas cosas. No sé, por ejemplo, la camisa azul de la que tantos se aprovecharon para desprestigiarla después. Vemos que algunas congregaciones religiosas se han desprendido de sus hábitos que, en la mayoría de los casos, llevaban vistiendo desde hacía siglos y aquí no ha pasado nada. No veo el porqué lo falangistas tenemos que seguir vistiendo la camisa azul o el saludo brazo en alto que sirvió para que medraran muchos. Ahora algunos falangistas no levantan el brazo cuando cantan el Cara al sol, y estoy de acuerdo con ellos. Pero también sé que más de uno que lea estas palabras no las compartirá, pero tengo derecho a dar mi opinión, aunque mi opinión no les guste a todos. Al final es una forma de diferenciarnos y distanciarnos de aquellos grupos que poco a poco nos han ido usurpando lo que era nuestro y que tanto daño nos han hecho.

19.- elmunicipio.es – Monarquía o República. José Antonio Primo de Rivera, marqués de Estella, comenzó su vida política como monárquico y acabó fundando Falange Española y siendo el primer jefe nacional de Falange Española de las JONS de carácter claramente republicano. ¿Nos puede explicar esta evolución? ¿Se podrían desarrollar las ideas joseantonianas en un Estado monárquico o sólo sería posible en uno republicano?

García de Tuñón - La evolución política de José Antonio está muy clara. Efectivamente, comenzó su vida como monárquico y terminó, en opinión de Sánchez Dragó, siendo un hombre de extrema izquierda. El escritor se apoya, para expresarse así, en el proyecto de Primo de Rivera: «Reforma agraria, Estado obrero, justicia social, nacionalización de la banca… ». En otro momento, el historiador francés Christian Rudel, escribió que el programa presentado por Falange en las elecciones de febrero de 1936 era, con mucho, el más revolucionario de los que fueron propuestos en aquella época. Por otro lado, Victorino López Cornido, amigo de José Antonio Girón, cuando éste le encargó que recorriera los despachos para conocer los problemas pendientes, al llegar a la biblioteca del antiguo Instituto de Reforma Social, se encontró con que la funcionaria guardaba las fichas de los libros sacados por Primo de Rivera para su lectura. Los autores eran todos del pensamiento revolucionario: Proudhon, Bakunin, Sorel, y hasta el nacionalista George Valois. Cuando enseñó estas fichas y leyó aquellos nombres, alguien le dijo: «Esto hay que quemarlo inmediatamente. Si se entera Franco, pensará que José Antonio era comunista… ». .

En cuanto a la segunda parte de esta pregunta, seguro que muchos que lean esta entrevista, al llegar a este punto dirán que la idea de José Antonio Primo de Rivera no podría desarrollarse en un Estado monárquico, pero yo no tengo claro que él descartarse para siempre un régimen monárquico en España. Cuando habló en el cine Madrid, mayo de 1935, y se refirió al 14 de abril de 1931, dijo: «Nosotros, que estamos tan lejos de los rompedores de escudos en las fachadas como los que sienten solamente la nostalgia de los rigores palaciegos, tenemos que valorar exactamente, de cara –lo repito– a la Historia , el sentido del 14 de abril en relación con nuestro movimiento». Es decir, como declaró a un periodista portugués, el problema no es de régimen, sino de hombres aptos a la altura de las responsabilidades del momento político. No está diáfana, insisto, la postura de José Antonio. Ni en los 27 puntos ni en escrito alguno nos aclara nada al respecto. Es cierto, por ejemplo, que cuando el monárquico Vegas Latapie le recomendó que leyera La Monarquía, de Maurrás, José Antonio le contestó que la leería si él leía la Filosofía del Derecho, de Stamler. También es cierto que José Antonio se despidió de la reina Victoria en Galapagar. Incluso, Onésimo Redondo cuando el tren que llevaba a la familia real, pasó por Valladolid, se acercó a la estación para despedirse de la reina Victoria.

20.- elmunicipio.es – José María, para terminar. ¿Quiere Vd. añadir algo más para los lectores y amigos de el municipio.es?

García de Tuñón – Añadir poco, tengo miedo que mis respuestas, un poco largas, hayan cansado al lector. Así, pues, aunque suene a tópico, pido, una vez más, la unidad entre todos los falangistas.

elmunicipio.es.- Muchas gracias José María. No nos has cansado, es más, deseamos que sigas ilustrándonos con todo tu saber. Necesitamos que se sepa quién fue José Antonio Primo de Rivera, cuál fue su verdadero pensamiento, que ideología tenia Falange Española de las JONS y cuál es la auténtica memoria histórica de la Falange joseantoniana.

“En cuanto a lo que pienso cuando veo a gente que no siendo falangistas, ni sentir, ni saber nada de lo que es Falange, ni tan siquiera quién fue el propio José Antonio Primo de Rivera, siento una profunda pena al mismo tiempo que sonrojo viendo cómo gente así utilizan símbolos y canciones que no les pertenecen porque su ideología es otra”.