Entrada por la Puerta de Alcalá

Enrique de Aguinaga

La Gaceta, 18 de agosto de 2011



¿A quién se le ha ocurrido que el Papa entre en Madrid por la Puerta de Alcalá? A quienquiera que haya sido (de alguien, con nombre y apellidos, ha tenido que ser la ocurrencia) un diez de diez.

La idea no puede ser más natural ni más hermosa. Imaginariamente se le había ocurrido a Celestino Espinosa en un artículo de 1952: Los regidores madrileños han promovido a la Puerta de Alcalá a la misión principalísima de estrado donde entregar en símbolo las llaves de oro de la Villa a nuestros más ilustres visitantes. Pero es Su Santidad Benedicto XVI quien ha estrenado realmente este ceremonial de entrada solemne en la Villa de Madrid, previa entrega de la Llave de Oro. La Puerta de Alcalá, efectivamente, umbral del universalismo, según el poeta Basterra. A la vista de todo el mundo (no es un decir) el Papa entró, a pie, como si viniera andando de Alcalá de Henares, por el arco central de la Puerta que, en otro tiempo (1937) estuvo cegado por dos gigantescos retratos: Lenin, padre del comunismo, por el lado del Este, y Stalin, dictador del proletariado, por el lado del Oeste. Se celebraba en la España divida por la guerra, el XX aniversario de la revolución soviética. En los otros vanos de la Puerta: los comisarios Litvinot y Vorocholv, al Este; Kalinin y Molotov, al Oeste. En el dintel de los arcos laterales, en letras enormes: Viva la URRS. Y, tapando la cartela de Carlos III, el signo de hoz y martillo, en traza soviética, presidiéndolo todo.

Según Mesonero, gran arco de triunfo, por donde, según Gómez de la Serna, el alba enhebra su hilo blanco y oro. Blanco y oro, el jueves enhebró Alegría en cuanto que el amor a la sabiduría alegra el corazón, en grado sumo (Eclesiástico, 40.20), la mayor sabiduría es saber de Dios, ser capaz de Dios (Benedicto XVI) y la alegría es la señal de Dios (Pablo VI, Gaudete in Domino).

Madrid, capital del Mundo, función de lo festivo y lo místico, clave de la religiosidad popular como pascua. Todo esto ha entrado por la Puerta de Alcalá. Doy fe, como testigo. Ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo.