Mujeres olvidadas

Marisa Garrido

La Gaceta, 28 de marzo de 2011



Los Alcántara de Cuéntame se han ido de descanso; esperemos que por una temporadita y así dejen de tergiversarnos acontecimientos que muchos, por nuestra profesión de periodistas, tenemos presentes, los vivimos de cerca y sabemos que no fueron exactamente así.

Otro tanto diría yo de Amar en tiempos revueltos. Una cosa es basar una historia en diversas vidas y que vayan complementadas con hechos ocurridos en la época en que se desarrollan y otra, muy distinta, es que estos hechos se describan a gusto de quien hace los guiones, paga o emite. Y aquí no acaba la cosa. Llevamos una temporada fina.

Las series que relatan parte de nuestra historia reciente deberían hacerlo con objetividad y dando a cada uno lo suyo. Series como 14 de abril: la República o Clara Campoamor, una de las impulsoras del sufragio universal en España, emitida con motivo del centenario del Día Internacional de la Mujer, han martilleado oídos y hecho guiños a nuestros ojos pero, miren ustedes por dónde, siempre del lado de la izquierda. ¿Es que no ha habido hechos que resaltar y mujeres destacables también en la derecha? Se me ocurren algunas y, aprovechando que se ha hecho una biografía de Clara Campoamor, bien podría hacérsela a otras que también lucharon para que la mujer saliera del analfabetismo, aprendiera oficios, tuviera unas mínimas nociones de puericultura, estudiara y pudiera salir a trabajar en una fábrica, como secretaria o dando clases. Voy a referirme a dos, hoy olvidadas porque así conviene, que dedicaron su vida a las demás: Pilar Primo de Rivera y Mercedes Sanz Bachiller; una, fundadora de la Sección Femenina, otra de Auxilio Social. Una montó cátedras; otra alimentó a la población. Una fue soltera, otra esposa y madre; las dos procuradoras en Cortes y ambas decididas a que la mujer ocupara el puesto que la correspondía. Con la democracia siguieron en la brecha. Pilar murió hace años; Mercedes, con más de 90, hace poco. Quizá merecieran también un espacio.