"José Antonio y la Falange en Córdoba"

 

 



Juan José Primo Jurado
http://www.abcdesevilla.es/20100509/sevilla-cordoba-cordoba/jose-antonio-falange-cordoba-20100509.html
9 de mayo de 2010

EL próximo 12 de mayo se cumplen setenta y cinco años del mitin que pronunció en Córdoba José Antonio Primo de Rivera. Año y medio antes había fundado Falange Española y ésta se había creado en nuestra ciudad en marzo de 1935. Fue la primera y única vez que un personaje tan carismático y tan decisivo en la historia de España como José Antonio -a pesar de su corta vida-, pronunció un discurso en Córdoba. En él desgranó las ideas que sustentaban un movimiento no menos histórico para nuestro país como Falange.

El escenario fue el Gran Teatro, tras no pocos problemas para obtener permiso de la autoridad. Intervinieron antes de José Antonio, entre otros, Rafael Vignote, jefe provincial de Falange; Manuel Mateo, secretario general de las JONS, que había sido destacado miembro del Partido Comunista en Madrid; y Raimundo Fernández Cuesta. Tras el mitin tuvo lugar un almuerzo en el Hotel Regina y por la tarde José Antonio se trasladó a Fuente Palmera, donde al aire libre celebró un acto con campesinos.

Falange representó una auténtica revolución en el panorama político español, que atrajo a numerosos jóvenes. No se definía como partido, si no como antipartido. Mezclaba una reivindicación de justicia social a favor del obrero y antiburguesa, con una ardiente defensa del sentido de patria y del nacionalismo español. El propio Primo de Rivera no ocultaba cierta admiración por los anarcosindicalistas y no fue casual que los colores rojos y negros de éstos fueran los elegidos para la bandera de Falange.

En Córdoba dejó claro estos conceptos: «Nosotros tenemos que volver a ordenar a España desde las estrellas; tenemos que hacer de España una unidad de destino en lo universal. La vida española se encuentra oprimida entre una capa de indiferencia histórica y una de injusticia social. Por arriba dimite cada día un poco más de su puesto en el mundo y por abajo soporta la existencia de muchedumbres hambrientas y exasperadas».
No faltaron alusiones a los cordobeses, al hablar de la decadencia de España: «No será esto lo que apetezcáis vosotros, cordobeses. Vuestros más gloriosos paisanos, Séneca, el Gran Capitán, no aspiraron a un orden pequeño para Córdoba o para España, sino que fueron a Roma, a Europa, a empuñar las riendas del mundo. Aquellos cordobeses sabían que, en la historia y en la política, el camino más corto entre dos puntos es el que pasa por las estrellas».

Menos de un año después del mitin en Córdoba, en marzo de 1936, el Gobierno del Frente Popular encarcelaba a Primo de Rivera y en julio estallaba la Guerra Civil, en una España donde fue imposible la concordia y donde los idealismos dieron paso al horror. A partir de entonces, José Antonio moderaría su discurso y se ofrecería en balde al Gobierno de Madrid, en agosto, para negociar una paz y tratar de formar un Gobierno de reconciliación.
El 20 de noviembre de 1936, con sólo 33 años de edad, era fusilado en la cárcel de Alicante. Moría el líder político y nacía el mártir, «El Ausente», como se le denominó en el bando nacional. En abril de 1937 desaparecería Falange, al unificarla Franco con los Tradicionalistas, una decisión que contrarió a muchos falangistas y que, desde luego, supuso un freno a buena parte de su ideario político.

José Antonio, víctima y partícipe de la Guerra Civil, inspiró respeto en algunos rivales, como el socialista Indalecio Prieto, quien en sus memorias apelaría a la reconciliación tras la tragedia: «En todas las ideas hay algo de verdad. Me viene esto a la memoria a cuenta de los documentos que José Antonio dejó en la cárcel de Alicante. Acaso en España no hemos confrontado con serenidad las respectivas ideologías para descubrir las coincidencias que quizá fueran fundamentales, y descubrir las divergencias, probablemente secundarias, a fin de apreciar si éstas valían la pena ventilarlas en el campo de batalla».