JESÚS LÓPEZ-CANCIO, UN LIBERAL DE CAMISA AZUL

 

Gonzalo Cerezo Barredo

 

 

En su casa de Tapia de Casariego, ha fallecido el día 27 de julio Jesús López –Cancio. El tiempo pasa con rapidez, dejando tras de sí, inclemente, nombres y memoria de aquellos que por su biografía, habrían merecido recuerdo permanente. Jesús, que había nacido en Avilés en 1917, estuvo toda su vida vinculado a las raíces familiares de su familia, como tantas con antecedentes indianos, asturamericanos, en Tapia de Casariego, donde   Asturias, sin dejar de ser ella misma,  se mira en la vecina Galicia, con la que tanto comparte.

Tuvo la fortuna de ser alcalde de su pueblo, donde como tal no se le ha olvidado, colmando así una de las ambiciones más nobles de un político de raza. Nadie debería iniciar una carrera política sin haber anotado en su vida la muesca de esta experiencia imborrable. Después, consecuentemente, vinieron otros cargos y honores. Desde la Jefatura de Distrito Universitario del Frente de Juventudes de Asturias –que incluía entonces León, con su facultad de Veterinaria- hasta la Delegación Nacional de Juventudes. Ocupó también los gobiernos civiles y jefaturas provinciales del Movimiento  de Palencia, Navarra, Santander y Madrid. En todos estos cargos, dejó el recuerdo de un carácter abierto y dialogante, que le granjeó la adhesión de las personas encomendadas a su  tutela, sin menguar un ápice el respeto del que supo rodear, sin esfuerzo, como prolongación  de su perfil vital, la autoridad que los antiguos romanos denominaban auctoritas, la virtud que otorga al mando su auténtica  nobleza.

Licenciado y Doctor en derecho por la Universidad de Oviedo, coincidió allí con compañeros que dejaron una larga impronta en la reciente historia de España: Sabino Fernández Campo, Torcuato Fernández Miranda, Francisco Labadíe Otermín... Una generación, que vinculada a la falange originaria, no dejaron de buscar desde ella una apertura  que enlazaba muy bien con la escuela liberal asturiana. Siempre me ha producido cierto asombro la tendencia aperturista –que, desde nuestra mirada actual bien pudiera englobarse en un moderado liberalismo- han ido marcando en cada momento prohombres asturianos de los que bien pudiera ser paradigma Jovellanos. No se si esta historia está escrita, pero bien valdría la pena que alguien lo hiciera.

Una muestra de este cierto liberalismo, -diría incluso la más característica- es la transformación llevada a cabo en el Frente de su Juventudes, desde su etapa de Delegado Nacional. Desde el primer momento adoptó el titulo omnicomprensivo de Delegación Nacional de Juventudes.

Había heredado una organización  que pese a la distancia de la guerra mantenía un estilo  paramilitar en sus estructura e instrumentos de formación. Cancio acometió una reforma audaz que alejó la mayoría de estos signos para convertir a la organización de las juventudes en una institución homologable con cualquiera de las existentes en los países de nuestro entorno. Por lo pronto estableció una distinción nítida entre aquellas organizaciones que por Ley le estaban encomendadas al Frente de Juventudes, y entre las que la inquietud política no era presumible, y las que mostrando una vocación firme de adscripción al pensamiento falangista heredado de José Antonio, querían para si un mayor compromiso y una más profunda formación, sin que primara una estructura militar que  había quedado, cuando menos obsoleta.

No todos le comprendieron. El y Carlos García-Mauriño, otro asturiano ilustre que le acompañó en este empeño como Secretario General, hubieron de soportar críticas e incomprensiones, que no impidieron que  la Delegación Nacional de la Juventud se transformara en un instrumento moderno, muchas de cuyas creaciones quedaron como obra lograda para la posteridad, como es el caso de la Editorial Doncel, cuyo catálogo, orientado en principio a la formación de los jóvenes, incorporó obras de calidad, como el Manuel de Fuentes Quintana/Velarde de economía, la introducción del pensamiento moderno en su colección “Que dijo verdaderamente” donde podría encontrase desde MacLuhan  a Marcusse, y las más famosas obras de la literatura juvenil universal.

Nunca estuvo ausente de los intentos de renovación y apertura del Régimen en su vida política activa. Años después, continuó con tesón y fidelidad esta experiencia, como director de la Revista Torre de los Lujánes, de la Real Sociedad de Estudios Matritenses, cada uno de cuyos números, siguiendo la tradición de las Reales Sociedades Económicas del siglo XIX, es un compendio del pensamiento más abierto de las distintas ramas  del saber humanístico actual. Y en ello seguía, infatigable, negando su edad, que le invitaba ya a una mayor placidez. Desde aquí te envío el fuerte abrazo que en tantas aventuras nos unió. Descansa en paz en los brazos del Padre