Sentido de la recuperación histórica de José Antonio

   

Por nuestra X Asamblea, celebrada el 23 de marzo de 2010, se aprobó por unanimidad el siguiente documento sobre el “Sentido de la recuperación histórica de José Antonio”, que ha sido ratificado por la XI Asamblea, el 26 de marzo de 2011, declarando que forma parte de las señas de identidad ideológica de Plataforma 2003. Para conocimiento general, se transcribe a continuación:

“Antes, mientras y después de la fundación de Plataforma 2003 vienen coexistiendo en nuestro mismo ámbito ideológico, y con mayor o menor protagonismo e influencia, tres concepciones distintas sobre la interpretación del José Antonio de ayer, en el hoy y para mañana. A saber:

1ª.- La de quiénes consideran que la monarquía parlamentaria actual se ha restaurado sobre el absoluto derribo y destrucción del régimen franquista, aunque a él deba su origen. Con ello, entre los escombros del franquismo habría quedado sepultada, enterrada e injustamente proscrita la figura de José Antonio. La operación a realizar ahora consiste, por lo tanto, en su rescate, con todo decoro, para salvarlo de entre tanta ruina. Pero dejando siempre a José Antonio al margen del régimen democrático actual con el que se considera absolutamente incompatible por su ideario y por su obra. Este José Antonio, tiene ayer, pero no tiene ni hoy ni mañana. Pretender su recuperación histórica es una absoluta ucronía.

2ª.- La de quiénes, en principio conformes con el planteamiento inicial anterior, lo llevan más lejos. Y a la operación de rescate añaden la de su liberación del fracaso histórico del franquismo, que en ningún caso podría suponer nunca el fracaso también del nacionalsindicalismo, ya que éste quedó inédito al no haberse llevado a cabo, entonces, el verdadero y genuino proyecto político, económico y social de José Antonio. No basta, pues, el rescate de José Antonio, ni salvarlo de las ruinas del franquismo. Lo que procede es la restauración, hoy, de la Falange tal como se estima que fue antes del 19 de abril de 1937; es decir, libre de toda contaminación franquista y con toda su propuesta revolucionaria incólume y pendiente. No se renuncia, por lo tanto, a la conquista del Estado para llevar a cabo desde él la revolución todavía pendiente e implantar el Estado Sindical. Todo ello, desde la consideración de la vigencia íntegra del ideario de José Antonio como alternativa de presente y de futuro, tal cual, sin criba ni actualización alguna. Se pretende que este José Antonio, una vez rescatado, liberado y recuperado, tiene su ayer, su hoy y su mañana, pero su hoy y su mañana son el que fue su ayer, que ya pasó. También resulta discutible que la interpretación que se hace del José Antonio de ayer sea la correcta.

3ª.- Por último, existe una tercera concepción del José Antonio de ayer, de hoy y del mañana: la de Plataforma 2003, la de quiénes, hoy, nos consideramos joseantonianos, denominación que en algunos ambientes militantes no deja de tener cierto tono despectivo. Pues bien, ¿cual es ese José Antonio nuestro? Sus rasgos fundamentales son:

a.- En cuanto al propósito:

La necesidad de la recuperación histórica de la figura de José Antonio, tanto en su vida como en su ideario y en su obra, tiene para nosotros, como su finalidad última, su incorporación al patrimonio común de todos los españoles. Sin banderías ni partidismos, consideramos que un presente y un posible futuro de España en los que esté totalmente ausente José Antonio, empobrece, limita y amputa la más plena viabilidad histórica de nuestra Patria. Satisfacer esta necesidad de hacer posible la aportación del verdadero José Antonio al mejor entendimiento de nuestro presente y al más sugestivo diseño de nuestro proyecto de futuro nos parece, totalmente, esencial. Y es esto lo que explica nuestro empeño en el rescate de su memoria. Y esta es la tarea primordial de Plataforma 2003. De este propósito, de nuestro empeño de un José Antonio para todos los españoles, a aportar al patrimonio común de la Patria, se deriva el resto de nuestro planteamiento en cuanto al José Antonio de ayer, de hoy y de mañana.

b.- En cuanto al José Antonio de ayer:

Estimamos necesaria la plena rehabilitación de José Antonio, como operación ineludible y previa a su recuperación histórica. Es decir, antes de traerlo hasta nuestro hoy, nuestro presente, hay que recuperarlo para sí mismo. ¿De qué nos serviría la recuperación histórica de la figura de un José Antonio con su actual imagen falsa y deformada según la historiografía vigente? ¿De qué serviría lograr su presencia activa en nuestro tiempo, si su recuperación nos trae hasta nuestro hoy su figura como fascista, violento, antidemócrata, totalitario y golpista? ¿Recuperar a José Antonio? Desde luego. Pero, antes, hay que rehabilitarle, devolviéndole su verdadero rostro, antes que recuperarle para todos los españoles, hay que empezar por recuperarle para él mismo. Y aquí la dificultad mayor, con ser ya mucha, no resulta de su imagen según la historiografía actual. La dificultad mayor resulta de que muchos de sus seguidores, militantes, trasladan a los demás españoles su propia imagen falsa y deformada de José Antonio como fascista, partidario de la violencia y del partido único, totalitario, enemigo de toda democracia y defensor de llegar al poder mediante un golpe de Estado. Sí, la primera operación necesaria e ineludible, respecto al José Antonio de ayer es devolverle su verdadero rostro.

c.- En cuanto al José Antonio, hoy:

Entre el tiempo de José Antonio y el nuestro han pasado ya más de setenta y cuatro años, que es el tiempo histórico nada menos que de cinco generaciones. No necesitamos explicar cuánto y en qué se diferencian su tiempo y el nuestro, tan distintos. No puede trasladarse su ideario a nuestro hoy, sin más. Hay que actualizarlo. Con todo el coste sentimental, humano y político que ello supone, hay que tener el valor de afrontar esta triple operación:

1º. Hay que prescindir de todo aquello que a él le exigió su tiempo pero que a nosotros, nos lo prohíbe. “No importa que el escalpelo haga sangre, lo que importa es que obedezca a una ley de amor”, nos dijo. Hay que prescindir, en su recuperación para nuestro hoy, por ejemplo, del José Antonio no parlamentario, partidario de la supresión de los partidos políticos, propugnador de una democracia orgánica y de unos sindicatos verticales, vertebradores de una economía nacional y recaudadores de la “plusvalía”. Todo eso, además, no fue lo esencial de su pensamiento, crean lo que crean los que han hecho de sus Obras Completas su Talmud.

2º. Hay que incorporar, para poder así prolongar su ideario hasta nuestro tiempo, las nuevas soluciones a los problemas nuevos, no existentes en su tiempo. Y ello, “con ánimo de adivinación y no de copia”. Siempre desde la fidelidad y la lealtad a José Antonio, ya no como jefe sino como maestro. En la estela de su ejemplo pero con la eficacia de pretender ser actuales en nuestro tiempo, como él lo fue al suyo. No somos monos, que sólo imitan gestos; ni somos loros, que sólo repiten palabras.

3º. Hay que insistir, ampliar y desarrollar lo que en el ideario de José Antonio sólo existe como atisbo emergente y germinal de una concepción total, que de habérsele permitido hubiera tenido, sin duda, pleno desarrollo cabal. Esto es lo más permanente, vigente y válido de su pensamiento, aunque su corta vida, violentamente truncada, no le permitiera a el una formulación definitiva, y plenamente elaborada. Y este es nuestro deber, si de verdad queremos ser sus discípulos. Con todo el riesgo que ello significa, hay que correr el peligro de equivocarnos pero, a cambio, ganaremos la oportunidad de acertar. Hay que llevar hasta sus últimas consecuencias ideas-fuerzas escasamente desarrolladas por él, pero ya inicialmente propuestas, como son: la plena hegemonía de lo espiritual; la suprema realidad de España; su imperativo categórico de la unidad en el hombre, entre los hombres, las clases y las tierras de España; su patriotismo crítico, la devolución de la alegría y del orgullo de ser españoles; la necesidad de instaurar en España una conciencia nacional… Sobre todo, hay que tener el valor de llevar hasta sus últimas consecuencias su concepción del hombre como portador de su libertad, su dignidad y su integridad, valores eternos. Nada menos, como fundamento último de todo imperativo de justicia social a nivel histórico de nuestro tiempo, más allá de nostálgicas demagogias y letales ingenierías sociales.

d.- En cuanto al José Antonio para mañana:

Y todo eso, ¿para qué? Ese José Antonio, una vez rescatado, rehabilitado, liberado y recuperado… Una vez actualizado ¿Para qué? Pues porque necesitamos ese José Antonio para poder comunicar a todos los españoles que existe la posibilidad de un proyecto sugestivo de futuro más allá y fuera de la dialéctica cainita de las dos Españas. Porque necesitamos ese José Antonio para poder afirmar, en su nombre, a unos y a otros, −esa “sordera pétrea” de España que él condenó−, que es posible “un estilo de vida pacífico, armonioso y tolerante; una vida común, no sujeta a tiranía, pacífica, feliz y virtuosa; una vida democrática, libre y apacible”. (16 de enero de 1931). Porque necesitamos ese José Antonio para poder aportar su ideario, así actualizado, como nuestra contribución al empeño, −“más allá de la saña de unos y de la antipatía de los otros”−, de lograr que España llegue a ser, por fín, “un país tranquilo, libre y atareado” (agosto, 1936).

Reiteramos nuestra voluntad de servicio a España:

Desde la fidelidad a nuestra memoria y la lealtad a nuestro entendimiento, consideramos que este es el José Antonio que necesitamos. Y que, además, es el que fue, es, y será. Y, por ello, desde nuestra voluntad, consideramos que esta es la Plataforma 2003 que España necesita.

Al servicio de esa memoria, ese entendimiento y esa voluntad, se han elaborado los dos documentos que hoy se someten a la consideración de esta Asamblea, como órgano soberano de Plataforma 2003: “¿Qué es Plataforma 2003. Por qué y para qué somos lo que somos?” y nuestro “Catálogo 1999-2009 y Programa 2010-2012”. Ahí constan nuestras señas de identidad y lo que somos y queremos ser como asociación, como empresa y como proyecto. También consta nuestra obra realizada. Y este es nuestro aval para justificar nuestra petición de una decisión positiva de esta Asamblea sobre la propuesta de su programa concreto hasta 2012. Sabemos de donde venimos y a dónde vamos. Yo no tengo más que decir: España es nuestra memoria, nuestro entendimiento y nuestra voluntad. Que el Ángel Custodio de José Antonio nos proteja y nos ampare”.