José Antonio Primo de Rivera, la maleta de Alicante y el P. Planelles

Beatriz Avilés  

 

Se ha publicado recientemente la cuarta edición del libro “La Pasión de José Antonio” en el que el autor, en esta edición, incorpora como complemento un pequeño libro de fotografías titulado “La maleta de José Antonio”. En el libro figuran fotografiados diversos objetos y documentos contenidos en la maleta. El autor del libro, José María Zavala, tras haber tenido acceso a la maleta a través de Miguel Primo de Rivera y Urquijo, heredero y propietario de la misma, atribuye al mismo José Antonio “haber confeccionado dicho libro de oraciones”. (Ver pág. 28).

El 17 de marzo de 2012 Carmelo López Arias, dando publicidad al libro de Zavala, La pasión de José Antonio, escribe en "Religión en Libertad" el artículo titulado “Las oraciones personales que escribió José Antonio antes de morir” y dice:

“…Entre esos objetos destaca un cuaderno cuadriculado de bolsillo que él tituló Librito de Oraciones. Año 1936, donde de su puño y letra fue escribiendo diversas preces como recordatorio para su meditación espiritual.

Algunas de ellas, como las que anota Para el final del Santo Rosario, son las habituales de los devocionarios publicados, que copió de memoria probablemente porque no tuvo uno a mano”...

 

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=21361

 

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No soy ni mucho menos ninguna experta en José Antonio pero el error cometido por Zavala y por López Arias es tan evidente que salta a la vista y no me resisto a escribir estas líneas.

El devocionario, un cuadernito con el Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles (fusilado por los milicianos en julio de 1936), en portada, es un texto manuscrito, con oraciones y jaculatorias. Si observamos la letra de José Antonio, en documentos fotografiados en sus Obras Completas, o en los mismos textos manuscritos y fotografiados en el libro de Zavala, nada tiene que ver la letra de José Antonio de dichos textos y que todos conocemos, con la letra manuscrita del “libro de oraciones” hallado en la maleta y que Zavala atribuye como autor a José Antonio, basándose exclusivamente en eso, en que el cuaderno está dentro de la maleta de José Antonio.

Pero entonces, ¿Quién puede ser el autor de ese librito de oraciones? ¿Quién le dio a José Antonio ese devocionario?

Reconstruyamos un poco la historia…

Noviembre de 1936. Prisión provincial de Alicante. José Antonio Primo de Rivera es reo de muerte. El juicio oral había tenido lugar en el salón de actos de la prisión provincial. José Antonio solicitó el poder defenderse a sí mismo. Lo hizo con una destreza y serenidad grande, hasta sus propios enemigos quedaron convencidos de su inocencia. Pero el 18 de noviembre, el Tribunal dictaba su inapelable fallo: "Fallamos que debemos condenar y condenamos al procesado José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia a la pena de muerte, por ser autor del delito de rebelión militar…"

Después de leída la sentencia, el Jurado se opone a la revisión de la Causa y a la petición formulada por José Antonio sobre la conmutación de la pena capital a que ha sido condenado. A las tres de la mañana se le comunica el fallo.

Tan pronto se supo condenado a muerte, José Antonio solicitó un confesor. Para obtenerlo fue necesaria la oportuna autorización por parte del Comité Popular Provincial de Defensa de Alicante, que la otorgó mediante oficio el día 18 de noviembre de 1936. El sacerdote elegido fue el padre José Planelles Marcos, que se encontraba también detenido en la misma prisión de Alicante. El P. Planelles tenía 51 años y había ingresado en el Seminario de Orihuela, siendo ordenado presbítero en 1910. La Guerra Civil, le sorprendió en su casa de la calle Cádiz donde fue detenido por orden del Comité del Frente Popular. El 12 de septiembre ingresó en la cárcel simplemente por su condición de sacerdote y el 18 de noviembre fue requerido para escuchar en confesión a José Antonio Primo de Rivera.

La confesión de José Antonio duró 45 minutos y fue presenciada por el director de la prisión a cierta distancia. Después de escucharle, el P. Planelles extendió sobre la cabeza de José Antonio, arrodillado ante él, la absolución. Una vez incorporado y antes de volver a sus respectivas celdas, José Antonio y el P. Planelles se fundieron en un apretado abrazo.

Acabada la confesión, José Antonio ya en paz, redactaba su testamento… “Deseo ser enterrado conforme al rito de la Religión Católica, Apostólica y Romana, que profeso, en tierra bendita y bajo el amparo de la Santa Cruz”…

La muerte le encontró horas después, limpio de pecado mientras que el sacerdote preso, que le había absuelto, rezaba por él.

Días más tarde, el 29 de noviembre, hordas de milicianos entraron en la prisión y sacaron a D. José Planelles … alguien le delató: Es el cura que confesó a José Antonio! Y se lo llevaron para asesinarle. Cayó mártir de la confesión sacramental, junto a las tapias del cementerio. Hoy día el P. Planelles está en proceso de beatificación.

Y volvemos ahora al librito de oraciones:

¿Fue el Padre Planelles quien le dio a José Antonio para que rezase en sus últimas horas ese librito de oraciones? ¿Fue confeccionado y escrito por el propio padre Planelles? Muy probablemente.