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Trascendencia de la influencia de Ortega
en la fundación de Falange

Jaime Suárez "El legado de José Antonio"

Plataforma 2003


 

 

Y esa recuperación del proyecto de Ortega por José Antonio, ¿qué trascendencia concreta tuvo en cuanto a la fundación de la Falange?

- Como ya sabemos, después de su famoso manifiesto (El Sol, 10 de febrero de 1931) Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Pérez de Ayala constituyeron la Agrupación al Servicio de la República el 5 de junio de 1931, y consiguieron trece diputados en las Cortes Constituyentes. Pronto, decepcionados, decidieron disolver la Agrupación, lo que se llevó a cabo el 13 de octubre de 1932. Antes, Alfonso García Valdecasas, (1904-1993) -jovencísimo catedrático en la Universidad de Granada y destacado miembro de la Agrupación-, con Antonio Garrigues Cañabate y José Antonio Maravall, había fundado el Frente Español (F.E.) para continuar el proyecto político de Ortega, ante la inminente disolución de la Agrupación. El Manifiesto fundacional del Frente Español fue publicado en el diario Luz el 7 de marzo de 1932 y lo firmaron: María Zambrano Alarcón, Elíseo García del Moral y Bujalance, Salvador lissarrague Novoa, José Antonio Maravall, Antonio Raño de Lnzarote, José Ramón Santeiro y Abraham Vázquez y Sáenz de Hermúa. Algunos de estos jóvenes luego serían falangistas: García del Moral, lisarrague, Maravall y el todavía no mencionado Bouthelier. Antonio Raño de Lanzarote ya había firmado en febrero de 1931 el manifiesto de La Conquista del Estado del que ya hablaremos. Tampoco faltan quiénes afirmen que Patricio González de Canales, destacado militante falangista después, también participó en el Frente Español de García Valdecasas (Juan Velarde Fuertes, El nacional-sindicalismo, cuarenta años después, Editora Nacional, Madrid, 1942, nota 77, p. 78).

- Perdona que te interrumpa, pero sigue sin aparecer Falange Española…

- Ya llegaremos. En abril de 1933, otro joven, José Bergamín (1895-1983), fundaba la revista Cruz y Raya que da cabida a una importante nómina de escritores que luego también serán falangistas: Alfaro (1906-1994), Marichalar (1893-1973), Félix Ros (1912-1974), Sánchez Mazas (1894-1966), Santa Marina (1898-1980) y, otra vez, Maravall (1911-1986). La revista Cruz y Raya fue muy importante. Sobre ella y José Bergamín, encontrarás información en Jean Bécarud y Evelyne lópez Campillo, Los intelectuales españoles durante la II República., ed. Siglo XXI, Madrid, 1978. Y en la monografía de Rafael Benítez Clarós, Cruz y Raya (Madrid,1933-1936), C.S.I.C., Madrid, 1947. Además, existe una Antología de la revista con prólogo y selección por el propio José Bergamín: Cruz y Raya. Antología. Turner, Madrid, 1974. También puedes leer El sueño de Bergamín, Ed. Alfar, Sevilla, 1947, de Diego Martínez Torrón. De esta revista, existe edición facsimilar con una nota de francisco Caudet por topos Verlag-turner, Madrid, 1975.

- Y ¿cuándo aparece La Conquista del Estado?
- Desde febrero de 1931 -ya antes, por lo tanto, del advenimiento de la II República- venía operando otro grupo liderado por Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936) primero como La Conquista del Estado y luego como JONS , grupo del que formaban parte, entre otros, Giménez Caballero (1899-1988), Santiago Montero Díaz (1911-1985), Antonio Bermúdez Cañete (1899-1936), Emiliano Aguado (1907-1979), y Juan Aparicio (1906-1987). Pues bien, José Antonio, cuando, -después de la aventura de El Fascio (16 de marzo de 1933)-, se decidió a poner en marcha su proyecto político, lo intentó mediante su entendimiento con estos tres grupos, liderados entonces, repito, por Alfonso García Valdecasas (1904-1993), José Bergamín (1895-1983) y Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936).

- Y ¿qué pasó?
- Pues pasó que las conversaciones con José Bergamín, en Madrid, en el verano de 1933, fracasaron (Ian Gibson, En busca de José Antonio, Editorial Planeta, Barcelona, 1980, pp. 60 y 61). El que luego, en 1938, presidiera en Valencia el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas se negó a participar en el proyecto de José Antonio, sin duda por el precedente de El Fascio. También fracasaron entonces, en ese mismo verano de 1933, las conversaciones con Ramiro Ledesma Ramos en San Sebastián, aunque él y su grupo sí habían participado en El Fascio (Roberto Lanzas, ¿Fascismo en España?, Ediciones la Conquista del Estado, Madrid, 1935, pp. 110 - 111 y José Mª Areilza, Así los he visto, Planeta, Barcelona, 1974 pp. 92 -94). Solamente llegaron a un acuerdo entonces José Antonio Primo de Rivera, con su organización Movimiento Español Sindicalista (Fascismo Español, F.E.) y Alfonso García Valdecasas con su organización frente Español (F.E.). Decidida la fusión, y una vez convenido el mantenimiento de las respectivas idénticas iniciales F.E., se encontraron con que no pudieron seguir con la denominación de Frente Español por el rechazo de algunos de sus miembros fundadores, -como Zambrano, Azcárate etc..- a dicha fusión.

-¿Y Falange Española?
- Ya hemos llegado. Decididos a mantener las siglas F.E., y ante la imposibilidad de utilizar la denominación de Frente Español, se encargó a Eliseo García del Moral que elaborase, con la ayuda de un diccionario, una lista de palabras que empezasen por f, de cuya lista se escogió la palabra Falange. Y este es el rocambolesco origen de la denominación de Falange Española (F.E.). Véase: Eliseo García del Moral, "Cómo conocí a José Antonio", en Boletín sindical núm. 15, Madrid, enero 1942, sin paginar. Como la fundación legal de Falange Española no ocurre hasta el 6 de noviembre de 1933, en el acto de su presentación en el Teatro de la Comedia el 29 de octubre todavía no se pudo utilizar dicha denominación. Y esa es la explicación de que, con José Antonio y Ruiz de Alda, -el héroe con ramón Franco del vuelo del "Plus Ultra"-, hablara Alfonso García Valdecasas y no, también, José Bergamín y Ramiro Ledesma Ramos, como hubiera sucedido de haber tenido éxito José Antonio en su proyecto inicial.

- Por lo tanto, la presencia de Alfonso García Valdecasas el 29 de octubre de 1933 en el Teatro de la Comedia…
- Demuestra, en efecto, que la sombra de Ortega en el proyecto de José Antonio es alargada. Y ello confirma que, como el mismo José Antonio se encargó de manifestarlo públicamente más tarde, y ya quedó recordado, la naciente Falange Española recogía el testigo, abandonado por Ortega, de la rectificación de la II República "desde dentro". Con ello, José Antonio se erige en legatario político de Ortega y, así, empalma directamente no sólo con el 14 de abril de 1931 sino, además, con todo el proyecto político de Ortega, desde su liga de Educación Política y su conferencia en el mismo teatro de la Comedia, Vieja y nueva política, el 25 de marzo de 1914. En definitiva, Falange Española retomaba, de la mano de José Antonio, con su necesaria actualización al nivel de 1933, el malogrado proyecto orteguiano de la creación de un gran y amplio partido nacional, capaz de nacionalizar a la izquierda y de socializar a la derecha. Y es, desde esta perspectiva, desde la cual, según lo entiendo yo, procede considerar todo el pensamiento, la vida y la obra de José Antonio.

- Ese José Antonio tan orteguiano que tú retratas ¿no produjo ningún rechazo entre los primeros camaradas?
-Sin duda, pero sólo nos queda, que yo sepa, un testimonio de quien menos cabía esperarlo: de Juan Aparicio López, mi admirado maestro en el periodismo. Ya es sabido que Juan Aparicio, -principal colaborador de Ramiro Ledesma Ramos y secretario de sus revistas La Conquista del Estado y JONS-, fue quien propuso el emblema del yugo y las flechas, la bandera roja y negra, el grito "España una, grande y libre" y fue el carnet nº 7 de Falange Española de las JONS. Pues bien, Juan Aparicio, que siguió a Ramiro en su escisión en enero de 1935, opinaba así, según Eugenio Vegas Latapié (Los caminos del desengaño, memorias políticas 1936 - 1938, Tebas, Madrid, 1987, p. 259): "Algunos amigos míos fueron alumnos suyos en unas clases particulares de latín que daba en su domicilio. A uno de ellos, que le preguntó, al día siguiente de un mitin de Primo de rivera en el cine Madrid, el 17 de noviembre de 1935, si él había asistido también, le replicó con desdeñosa ironía: -no me interesa oír a Ortega en mangas de camisa…"

- ¿Ortega contestó, o agradeció, el "Homenaje y reproche" de José Antonio?
- Nunca. Ortega jamás contestó ni agradeció el Homenaje y reproche. Pero reconoció explícitamente la influencia que él tuvo en el movimiento político de José Antonio en su libro Una interpretación de la Historia Universal (Madrid, revista de Occidente, 1959, p. 157), donde asegura haber tenido una gran influencia sobre un "grupo de la juventud que ha ejercido una intervención muy enérgica en la existencia española".

- En resumen, lo que fue Ortega, entonces, para José Antonio es lo que, hoy, José Antonio es para nosotros…
- Exacto. No se puede decir mejor ni con menos palabras. Y yo te añadiría algo más. Lo que hizo José Antonio el 29 de octubre de 1933 de retomar el proyecto frustrado de Ortega y Gasset, lanzado en el mismo teatro de la Comedia el 25 de marzo de 1914, lo hará, algún día, alguien con el propio José Antonio; retomando, esta vez, su frustrado proyecto. Y como José Antonio hizo entonces con Ortega, seguramente se hará sin mencionarle siquiera y, desde luego, sin utilizar sus mismas siglas políticas ni repetir ninguna de sus palabras. tú, que eres creyente, recuerda a Marcos 2, 18-22: "Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierde el vino y los odres: y a vino nuevo, odres nuevos".

- Tampoco Ortega, en su conferencia de 1914, mencionó a Giner de los Ríos ni a Costa. Tampoco invocó a la Institución Libre de Enseñanza. Sin embargo, es obvia su filiación a la idea de la política como pedagogía social...
- Así es. José Antonio, a través de Ortega, empalma con Joaquín Costa. Esto ya se lo dijo al propio José Antonio don Gregorio Marañón.

- De este diálogo entre José Antonio y don Gregorio Marañón, no sé nada. ¿Podrías explicármelo?
- Tampoco los demás supimos nada hasta 1951 en que Guillermo Díaz-Plaja publicó su Modernismo y 98 (Espasa-Calpe, Madrid, 1951, p. XIII). En cuyo prólogo, Marañón cuenta lo siguiente: "Yo recuerdo una larga conversación que, en una casa donde nos reunió el azar, pocos días antes de la revolución, tuve con José Antonio Primo de rivera, una de cuyas más altas virtudes era su reacción de generosa cordialidad frente a los que no pensaban como él o tenían en el escaparate otra etiqueta que la suya. Me refirió, con verbo entusiasta sus proyectos - él los llamó sus "sueños"- sobre una reorganización de la vida española; y cuando terminó yo le dije, y bien sabe Dios que como el mejor elogio: "todo eso a lo que más se parece es a la política de Costa". Algún día contaré lo que él me respondió". Y fue una pena inconsolable, pues, que yo sepa, Marañón se murió sin habernos contado lo que le contestó José Antonio.

- Volvamos a nuestro tema. Entonces ¿Cuál es el papel de Plataforma 2003?
- Ya nos conformaríamos con saber cumplir la misión histórica de llevar a cabo con lealtad y fidelidad, nuestro papel de san Juan Bautista: "Preparad el camino y allanad sus senderos" (Marcos 1, 1-8). Dando traspiés, uno tras otro, España ha regresado al 98. Y, aún, antes. Hoy, Giménez Caballero añadiría otro a su serie de los 98 españoles. Estamos, hoy, otra vez en el momento de la "España sin pulso", atribuído a Silvela. Estamos pues, exactamente, en el 16 de agosto de 1898...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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