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El primer acto público de la Falange en Cataluña

Por Francisco Caballero Leonarte

 

 

 

José Mª Fontana. (segundo por la izquierda)


Prades es una pequeña población de la comarca del Bajo Campo (Tarragona). Su situación geográfica, en plena sierra, ha hecho que su economía se fundamentara siempre en la actividad agrícola. Todavía hoy mantiene ese carácter, si bien lo compagina con los servicios turísticos. En el año 1934 tenía una población censada de 814 habitantes. Éstos, como buenos campesinos catalanes, eran gentes reservadas, no exentas de afabilidad, pero con escasa inclinación a las quimeras.

Esa pequeña localidad fue el marco histórico donde tuvo efecto el primer acto público de la Falange en Cataluña –tendría que pasar todavía más de un año para la celebración del segundo acto público de la Falange catalana, con José Antonio, en Barcelona-. No conocemos el día exacto, aunque José Mª Fontana Tarrats, que había sido Jefe Provincial de la incipiente Falange tarraconense, se ocupó de dejarnos testimonio escrito de ese acontecimiento. Lo hizo en momentos de exaltación patriótica y política, en plena Guerra, en el número 98 de la revista Destino, de fecha 14 de enero de 1939. Semanario que él y otros pocos falangistas catalanes habían fundado en Burgos en 1937. Del citado texto entresacamos los párrafos más interesantes: Fue durante el invierno de 1934. En la sala del Ateneo Pradense se reunieron una noche crudísima alrededor de la gran estufa un centenar de jóvenes campesinos y algunos viejos curiosos. Empezó el acto con unas palabras del Jefe Local y magnifico camarada Olivé explicando el sentido campesino de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista y a continuación el Jefe provincial expuso las bases del Movimiento. El acto no tuvo las características de un mitin oratorio sino la camaradería de una explicación cortada muchas veces por preguntas y controversias. Los viejos no entendían que un partido no fuese de izquierdas ni de derechas y que pudiera llegar un instante en que los pueblos campesinos pudieran dejar de ser esclavos de las ciudades. Uno de ellos –Sistare- comprendía bien lo que sentíamos, pero veía dificultades enormes para alcanzarlo y ante la contestación de nuestro jefe que le dijo que la Falange emplearía todos los medios y que seguramente como en los viejos tiempos de Savalls y del “Nen de Prades” las armas cantarían su canción por el Montsant y por La Llena y por las serranías de Prades se limitaba a sonreír incrédulo. ¡Tenían tanto dinero los señores diputados de las derechas que ya se asegurarían las cosas para impedir tales estropicios! Pero los jóvenes se removían incrédulos unos y entusiasmados otros. Y aquellos hijos de carlistas aprendieron la canción de la Falange –el renuevo siempre fresco de la eterna tradición de España- Muchos cayeron bajo las balas asesinas de los rojos junto con los camaradas de La Espluga Calva y otros huidos y pasados después de mil peripecias luchan en las filas de nuestras Milicias y Ejército.

Seguramente a algún lector le llamará la atención el hecho de que el primer acto público falangista en Cataluña se celebrara, precisamente, en un pequeño pueblo campesino de la provincia de Tarragona ¿Por qué no en la capital de esa provincia?, ¿por qué no en la mismísima Barcelona? En ausencia de pruebas irrefutables, no tenemos más remedio que valernos de conjeturas, aunque procuraremos que éstas tengan cierto fundamento. En primer lugar, hay que señalar que las disponibilidades económicas de aquella incipiente organización política eran magras. Alquilar un local en cualquier ciudad grande significaría un dispendio muy difícil –por no decir imposible- de asumir. Pero, además la movilización de recursos humanos para la organización del acto –difusión, seguridad, etc.- no se hubiera podido atender adecuadamente cuando hacía escasos meses que se había fundado la Falange y dado sus primeros pasos en Cataluña. A estas razones debemos añadirle el fin pretendido, es decir, parece que el objetivo principal de ese acto era el dar a conocer el contenido doctrinal de la Falange en su relación con los problemas del campo. Allí se iba a hablar de temas esencialmente agrícolas -económicos y sociales- con los directamente implicados, los campesinos. Tampoco hay que olvidar que aquel acto no tenía una finalidad electoral y, no era preciso, por tanto, que compareciera en el Ateneo Pradense, en aquella ocasión, ningún orador o personaje famoso.

Curiosamente, nuestro cronista menciona la presencia, en dicho acto, de hijos de carlistas. Ciertamente aquella zona del sur de Cataluña, relativamente próxima al Maestrazgo, había sido cuna de muchos carlistas, pero lo que se proponían entonces aquellos jóvenes no llevaba el marchamo de la tradición, sino el de la revolución nacional camino de una mayor justicia social.

Creo que no fue casual el que se celebrara aquel “ensayo” de acto político falangista en Prades. La familia Fontana ya hacía años que era titular de una finca en dicha población, donde parece que mantenía buenas relaciones e imagen. Allí acudían a veranear los Fontana cada año y, por lo visto, el joven José María obtuvo cierto predicamento entre los demás jóvenes del pueblo. De hecho allí se constituyó una J.O.N.S. al mando de Eduardo Olivé, que se dedicaba a realizar una incansable propaganda falangista por todos los pueblos de los alrededores, utilizando, con toda naturalidad, el idioma catalán, y repartiendo hojas escritas en dicha lengua y en castellano. Algún efecto tendría esa actividad difusora e ilusionante, pues nuestro cronista de Destino nos dice: …muchos mozos asistentes a ese primer acto falangista lucharon y cayeron por sus ideales.

Barcelona, 11 de enero de 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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