Jóvenes, vamos a ello

José Ortega y Gasset

El So, 14 de julio, 1936

 


La coyuntura es inmejorable para intentar una gran restauración de España. El mundo ha vuelto a ponerse blando y se halla en punto para recibir nueva figura. ¿Por qué las generaciones del presente no han de reunirse entorno al propósito de construir una España ejemplar forjando una nación magnífica del pueblo decaído y chabacano que nos fue legado? ¡Jóvenes, vamos a ello! ¡Formad vuestros equipos! Alegremente, con gentil paso de olimpíada. Vamos a intentar una nueva forma de vida española más grácil, más enérgica, más elegante, más histórica. Sintamos el orgulloso afán de reingresar en la historia, de poner la mano sobre ella y crear destino. Es el momento propicio. Nunca he creído que el hombre tenga un poder ilimitado y le sea lícito, con solo querer, hacer su voluntad. Tal creencia es utópica, ilusoria y nada viril. No se puede lo que se quiere -terquedad femenina-, hay que querer lo que se puede. Inclinarse en la hora adversa, pero también aprovechar prestamente la ocasión favorable. Esto es lo único -y ya es bastante- permitido al hombre; embarcarse con resolución en la circunstancia y diestramente captar el viento en la vela. Porque los griegos hacían un dios del kairós el momento oportuno. Ha llegado para España la buena sazón. ¡Veremos si sabéis aprovecharla, jóvenes! ¡Alerta, formad vuestros equipos!

Pero nada de creer que es cosa fácil -¡hacer una nación ejemplar!-. Nada de optimismos ridículos, nutridos de bobería. La tarea de restaurar España de verdad y en serio es muy difícil, y no se logra ciertamente repitiendo media docena de tópicos subalternos. Todo lo contrario hace falta. Es preciso poner “en forma” a la raza entera. Obtener de cada español un máximo de rendimiento, en calidad más aún que en cantidad. Ante todo hay que apretar bien la cabezas -lo que ha solido funcionar peor en España-. Hay que partir de un sistema de ideas claras, agudas y complejas.