Kilómetro Cero

 

   


En un grano de arena

 

Enrique de Aguinaga

La Gaceta

26.08.12 

Propongo a mis nietos un reto imaginario: encontrar un grano de arena en el desierto de Sahara. Jugando les digo: es un único grano de arena que he pintado de azul y he escondido en cualquier punto de la extensión y profundidad del enorme arenal. Por supuesto, misión imposible. Se trata de un recurso retórico para llegar a una observación

Parto de que: la dificultad de encontrar el azul grano de arena seria como la de encontrar un hipopótamo introducido en el cuarto de baño, si la comparamos con la dificultad de encontrar el planeta Tierra (grano infinitesimal) en el inmenso, ilimitado, arenal del Universo. Los juegos de Internet  nos han familiarizado con las proporciones siderales por el procedimiento de fingir un progresivo alejamiento, de modo que la Tierra llegue a ser un punto apenas perceptible cuando, con la imaginación, apenas de ella nos hemos separado  en el seno infinito.

Es entonces cuando en el corro de  mis nietos suena la gran fanfarria, anuncio de la gran observación. Sin prueba alguna en contario,  a ciencia cierta, nuestro azul grano de arena, el puntito apenas perceptible,  la esfera achatada por los polos en que reside la humanidad,  es la única sede de vida inteligente en toda la infinitud. A la pregunta ¿Estamos solos?  no ha habido respuesta  Somos náufragos del Universo.

¿Hipótesis? Todas las que se quiera. Entre ellas, la muy reciente del padre Funes, astrónomo del Vaticano. Pero estamos hablando de hechos constatados. Nuestro sistema solar forma parte de una estrella de las centenares de miles de millones que conforman nuestra Galaxia. ¡Grandísima hazaña la del Curiosity que, vista en aquellas proporciones, no ha hecho mas que rascarle la espalda a nuestro vecino Marte!

Me quedo con Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, en su discurso a la Real Academia de Doctores (16 de mayo): El hecho de que la mente del hombre pueda lograr consciencia de este fascinante Universo no puede ser gratuito. Aunque nos escape a la razón  estricta, la intuición nos indica que este Cosmos debe tener un sentido.