A José Antonio

 

Tan cerca oigo tu voz, tanto la siento,

Que me llega hasta el fondo su llamada,

Y hasta el alma se adentra, entremezclada

Con el fuego y el soplo de tu aliento.

Tu me agitas la sangre con un viento

Hecho huracán de voz; y la inflamada

Razón de mi esperanza, está fundada

En esa voz que traes al pensamiento

Tan cerca oigo tu voz, tanto me incitas

Que siento tus palabras en mi entraña,

Y me idea y mi empeño precipitas.

 Detrás del recio grito “España, España”

Y me ato a España en la pasión que gritas

Porque la voz de un muerto nunca engaña.

 

Demetrio Castro Villacañas