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Klaus en el Valle de los Caídos

Beatriz Avilés

 

 

 

Era 24 de diciembre y atardecía en el Valle. Estaba silencioso, eran  las horas previas al nacimiento de Jesús y no había turistas, ni tan siquiera peregrinos… el viento silbaba, como anunciando algo… se escuchaban las campanas, tocaban, anunciaban los rezos de los monjes, se oían también las voces de los niños cantores que ensayaban los cantos para la venida de Jesús. Me disponía a acercarme a la Abadía para rezar Vísperas cuando vi como el viento había volteado las papeleras situadas en las puertas de la hospedería. Me acerqué y me paré a  recoger todo lo que el viento había desperdigado. Mi intención era volver a ponerlas en su sitio y recoger el contenido, cuando oí una voz, desde luego, con acento extranjero, -Disculpe, me dijeron.. mientras  devolvía unas latas de Coca Cola a la papelera..  ¿usted trabaja aquí? Di un respingo e inmediatamente me di la vuelta, pensaba que estaba sola, pero no, frente a mí tenía a un señor de aspecto bondadoso, corpulento, de pelo semi-largo, nariz recta, barba blanca, y gafas…  al que en un principio no reconocí. -No, no, le dije, no trabajo aquí pero vengo mucho porque me encanta el Valle, pero, ¿le puedo ayudar en algo? -Bien, contestó, es que me gustaría hospedarme aquí.. ¿A dónde me tengo que dirigir? me dijo. Tenía un fuerte acento que yo no lo podía situar… Le expliqué que la hospedería externa está cerrada estos días pero que sin duda podría quedarse en la hospedería interna, que regentan los monjes en la Abadía. –Eso es perfecto, me contestó estaré muy bien con ellos. Así que mientras le acompañaba a la Abadía, entablamos conversación. Me dijo que se llamaba Klaus y que era obispo, de Myra (Turquía). Klaus era simpático y dicharachero y mientras esperábamos a que terminaran las Vísperas (no se puede entrar una vez empezadas) le hice mil preguntas a las que el me contestaba sin escatimar palabras.  -Mira, me dijo, para mi es muy importante el haber venido hoy día 24 al Valle de los Caídos.  ¿Sabes, la gente tiene de mi una imagen equivocada, totalmente deformada, y pagana, en realidad no soy como me pintan. He venido esta noche aquí no para demostrarlo, sino para comunicarlo a todo el mundo. He venido para adorar al niño Dios. Tengo entendido que se hace presente aquí en el bosque, donde los animales ponen un nacimiento. ¿Es cierto eso? Yo enmudecí, ¡Dios mío! Se ha pasado tanto la voz y la noticia ha llegado hasta Turquía!  Y entonces, me di cuenta, me di cuenta en ese momento ¡Klaus!, claro, Klaus, Nicolás, eres Santa Claus, que es como te conoce la gente… que alegría que estés aquí, pues claro, claro que Jesús se hace presente, verás, le expliqué, es un  nacimiento que ponen los animales en el bosque, en realidad cada año lo ponen en un lugar diferente. No sabemos donde lo ponen, pero nos guía la estrella, cuando salimos de la Basílica después de la Misa de Gallo, una estrella inmensa que emite muchísima luz, hay que ir en pos de ella, nos indica el camino hasta el pequeño portal de Belén, y ante él,  y cantando ante el niño Dios, las lechuzas, los corzos, los ciervos y los gamos… Tejones y gatos monteses, petirrojos y lagartijas, zorros, lechuzas puerco-espines liebres y ardillas… familias enteras de jabalíes, la cierva Marcelita con sus crías y hasta unas parejas de águilas imperiales… los zorritos que diariamente acuden a comer a las puertas de la cocina de la Abadía, y esos jabalíes que se acercan también y que da de comer Fray Saturnino… todos cantan villancicos ante el niño Dios que sonríe… Tu también podrás adorar al Niño. Klaus no daba crédito a lo que le estaba contando, -¿De verás, de veras es así? El p. Juan Pablo, el hospedero ya estaba a las puertas de la Abadía en busca de su nuevo huésped, y sonriendo y asintiendo decía: -Así es, Klaus, así es, iremos todos, con la comunidad y la escolanía...

De repente me di cuenta de la hora, el tiempo se había echado encima. Tenía que volver a casa para la cena.  -Se me hace tarde, Klaus, P. Juan Pablo, he de marchar, nos veremos luego, en la Misa de Gallo y después.. todos en pos de la estrella…  ¡Jesús nace!  ¡Feliz Navidad!

 

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