Conócenos

 

¿Dónde estamos?

Asóciate

 
 

Colaboraciones/

 

 

La demolición del monumento a Onésimo Redondo

Francisco Caballero Leonarte

 


No podíamos esperar otra cosa. Esta es la cosecha del rencor y del odio que se ha ido sembrando durante mucho tiempo en la conciencia de los españoles. No sirve de nada el razonamiento y el sentido de la equidad.

Ha llegado la hora de dar rienda suelta a los bajos instintos. Pero que nadie se engañe, eso no sería posible sin la preparación previa de una población a la que han dejado sin identidad nacional y sin norte.

En esta ocasión los «talibanes» han puesto sus ojos en Onésimo Redondo; pero si no existiera éste ya hubiesen buscado otro símbolo a destruir. La imagen del otrora llamado Caudillo de Castilla, molestaba a los «demócratas» porque les recordaba constantemente el deseo de conciliación entre los valores espirituales (Dios y Patria) con los afanes de justicia social, el deseo de superación de la lucha de clases por medio de una empresa común que uniera a todos los españoles y, eso, precisamente eso, es lo que intentan impedir los iconoclastas de hoy. Se  creen que por destruir los símbolos pueden cambiar la historia y el sentido de una derrota militar e ideológica. Es decir, puro revanchismo.

Hace pocos años realicé un viaje de recorrido histórico por Rusia y, encontrándome en Novgorod, pude observar una monumental estatua de bronce dedicada a Vladimir Ilich Ulianov (Lenin). Un tanto extrañado le pregunté al guía que conducía nuestro grupo: «¿Cómo es posible que en la Rusia de hoy, que desea olvidar los tiempos oscuros del comunismo y buscar nuevos ámbitos  de libertad, pueda haber en un parque público un monumento colosal dedicado al padre del comunismo  soviético?». El guía me escuchó atentamente y, acto seguido, me respondió con toda naturalidad:  «Esta estatua está aquí porque es historia, forma parte de la historia de Rusia».

Inevitablemente  esa respuesta me hizo pensar que eso sería inimaginable en la España de nuestros días. Nuestros  gobernantes no saben, ni quieren saber, de historia ni generosidad.

Sin embargo, paradójicamente,  los políticos que nos gobiernan, en cuanto tuvieron ocasión, no se recataron en erigir monumentos y dedicar plazas, calles y avenidas, a los que crearon y alentaron el «Frente popular» de triste memoria, y ahí  tenemos las estatuas dedicadas a Largo Caballero e Indalecio Prieto, en Madrid. Por no citar mas que dos ejemplos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plataforma 2003 - Alonso Cano 66, 2º sót. pta. 5.
28003 MadridTel.: 91 535 42 45 - Fax: 91 536 24 34

plataforma2003@gmail.com  - https://www.facebook.com/Plataforma2003