Volvemos a las andadas.
Ya pasó en 1931 y 1936

Beatriz Avilés
 

Verano de 1936, milicianos de la República fusilan la imagen del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, rebautizado por ellos mismos con el nombre de “Cerro Rojo”. Días más tarde, dinamitan y vuelan el monumento que había sido inaugurado el 30 de mayo de 1919 por Alfonso XIII, tras la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.

 

Fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús, 7 de agosto, 1936

 
Han pasado setenta y cinco años y vuelven a la carga. El 2 de diciembre de 2011 Maruja Torres desde el diario El País y en un artículo demoledor y escrito con saña, pide al Gobierno saliente, ya sólo en funciones, "la voladura del Valle de los Caídos, realizada a la luz del día, a ser posible con un día con mucha luz".

Son los mismos que fueron en 1936. Ahora lo que molesta es el Valle de los Caídos. Lo odian. Un monumento construido por Franco tras la guerra civil y donde están enterrados miles de españoles de uno y de otro bando, hermanados en la muerte bajo la Cruz. Allí, además, se encuentran muchos mártires en proceso de beatificación. De ellos, quince ya solemnemente declarados beatos mártires por la Iglesia. Diariamente, los monjes benedictinos rezan por el alma de todos los caídos en nuestra guerra civil, sin distinción de frentes ni retaguardias.

Peregrinar al Valle es experimentar la presencia de Dios, su paz y reconciliación entre los españoles. Y lo digo por propia experiencia. No me lo ha contado nadie. Lo he vivido yo.

Volar el Valle de los Caídos significaría hoy en día, lo que el 13 de julio de 1936 significó el asesinato de José Calvo Sotelo. Y, antes, en mayo de 1931, el incendio de las iglesias. Y, después, el 7 de agosto de 1936, el fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús y su posterior voladura. ¿Vamos a volver a las andadas?
 
 
Destruyeron las esculturas y dinamitaron el Monumento
 
Termino diciéndole a Maruja Torres que ello, sólo sería posible por encima del cadáver de muchos españoles. Somos muchos, en efecto, los que estamos dispuestos a defender el Valle, si es preciso, a costa de nuestra propia vida.
 
Para conocimiento de quiénes no leen El País (y hacen bien), publicamos el enlace al panfleto de Maruja Torres, publicado el 2 de diciembre de 2011.