¿Por qué y para qué somos joseantonianos?

La XII Asamblea General anual de Plataforma 2003, celebrada el pasado día 24 de marzo en nuestra sede social, en Madrid, aprobó por unanimidad una declaración programática sobre el sentido de nuestro  propósito y objeto social de recuperación histórica de José Antonio.

 Esta definición de ¿Por qué y para qué somos joseantonianos? Da razón de nuestro esfuerzo por evitar que la memoria de José Antonio desaparezca por el sumidero de la Historia. A fin de que por todos, pueda ser conocida, de forma cierta e indubitada, la polar que orienta nuestra acción, facilitamos la declaración programática de Plataforma 2003, según ha sido aprobada por nuestra XII Asamblea General, de 24 de marzo de 2012.

 

A. En cuanto a nuestro propósito u objeto social:

A1. Afirmamos, en primer lugar y como fundamento de todo, que nuestra razón de ser, lo que nutre nuestras señas de identidad institucional, como tal asociación Plataforma 2003, es el propósito de conseguir la recuperación para nuestro presente histórico de José Antonio Primo de Rivera, tanto en su figura como en su pensamiento y en su obra. Y ello, para hacer posible su ofrecimiento a todos los españoles, a cuyo patrimonio nacional común pertenece, y al que debe ser reintegrado. Consideramos que esta recuperación de José Antonio para nuestro presente histórico constituye una tarea moral, más allá de todo partidismo político o bandería electoral. Por lo tanto, nuestro objetivo no es, pues, el Estado; sino la Sociedad. No puede ser la acción política, sino la acción cultural. Nuestra definición ideológica, en la que nos ratificamos, ya consta en el documento “¿Qué es Plataforma 2003? Por qué y para qué somos lo que somos”, que fue aprobado por unanimidad en la VIII Asamblea General celebrada el 29 de marzo de 2008.

A2. Estimamos que esta tarea de recuperación histórica de José Antonio para su puesta a disposición de todos los españoles como parte de nuestro patrimonio común nacional, si se desea eficaz, exige su materialización en una obra eminentemente editorial. Y esta es la razón de nuestra vocación social. No somos una editorial más porque sí, ni una empresa mercantil con ánimo de lucro. Somos una editorial para ser instrumento al servicio de una causa: la pretendida recuperación histórica de José Antonio en su rehabilitación, actualización y como propuesta de futuro. En cuanto a la tarea editorial ya ejecutada por Plataforma 2003 consta en el “Catálogo 1999-2009” y la obra editorial en curso de ejecución resulta del “Programa 2010-2012”, documentos aprobados, y por unanimidad, en la X Asamblea General del 24 de marzo de 2010.

A3. Consideramos que esta necesaria tarea editorial, si fuera ejercida por sí misma y aislada, desde el albur de su aceptación por el mercado, y a través de las librerías como su único cauce de comercialización, carece de viabilidad económica, entre la saña de los unos y la antipatía de los otros. Por ello, Plataforma 2003 se pensó desde su principio como una acción editorial a apoyar por una Asociación, que debería ser de carácter cívico y cultural. Así, pues, aquí no nos une el afán de lucro porque no somos socios de un ente mercantil; tampoco el adoctrinamiento militante porque no somos, ni seremos, una organización política. Aquí, lo que nos congrega son las ideas, creencias y valores del acervo común joseantoniano, que queremos salvaguardar de la usura del tiempo. Porque consideramos que consentir que tal acervo desaparezca, sin más, por el sumidero de la historia, constituiría una pérdida irreparable para un mejor futuro de España. En consecuencia, las personas físicas, y siempre sólo personas físicas como posibles asociados, que nos congregamos en Plataforma 2003 únicamente pretendemos transmitir dicho acervo joseantoniano, íntegro, auténtico y limpio, a las nuevas generaciones de españoles.

B. En cuanto al sentido de nuestra recuperación histórica de José Antonio:

B1. Esta reintegración de José Antonio en su figura, pensamiento y obra, más allá de todo partidismo, al patrimonio común de todos los españoles, es una causa entendida como una alta tarea moral, y no como una mera operación política. Siempre más allá de la confrontación fratricida de las dos medias Españas y frente al decidido propósito vandálico de hacer desaparecer toda huella histórica de José Antonio. Todo ello, ante la lamentable pasividad e indiferencia, cuando no complicidad, de la mayoría de nuestros compatriotas, tanto de las derechas como de las izquierdas, que tanto dan las unas como las otras en esta hemipléjica España, en cuanto a su “sordera pétrea” (19 julio de 1935).

B2. Sin embargo, la tarea que se pretende de recuperación histórica de José Antonio admite diversas interpretaciones por lo que conviene, una vez más, reafirmarnos en el sentido que para Plataforma 2003 tiene éste su propósito. En efecto, como ya se expresó en reiteradas anteriores asambleas generales, antes, mientras y después de la fundación de Plataforma 2003 vienen coexistiendo en nuestro mismo ámbito ideológico, y con mayor o menor protagonismo e influencia, tres concepciones distintas sobre el sentido posible de la recuperación histórica de José Antonio, desde el ayer, en el hoy y para el mañana. A saber:

a. La de quiénes consideran que la monarquía parlamentaria actual se ha restaurado sobre el absoluto derribo y destrucción del régimen franquista, aunque a él deba su origen. Con ello, entre los escombros del franquismo habría quedado sepultada, enterrada e injustamente proscrita, la figura de José Antonio. La operación a realizar ahora consiste, por lo tanto, en su rescate, con todo decoro, para salvar su figura, su pensamiento y su obra, de entre tanta ruina. Pero dejando siempre a José Antonio al margen del régimen democrático actual con el que se considera absolutamente incompatible. Este José Antonio tiene su ayer, en un relato histórico discutible, pero, desde luego, no tiene su hoy ni su mañana. Pretender, así, su recuperación histórica es una absoluta ucronía. Insistimos en que es además, discutible la interpretación del verdadero significado en su momento histórico de José Antonio que lleva a esta conclusión.

b. La de quiénes, en principio conformes con el planteamiento inicial anterior, lo llevan aún más lejos. Y a la operación del necesario rescate añaden, también, la necesidad de liberar a José Antonio del fracaso histórico del franquismo, que en ningún caso entienden que podría suponer nunca el fracaso del nacionalsindicalismo, ya que éste quedó inédito al no haberse llevado a cabo, entonces, el verdadero y genuino proyecto político, económico y social de José Antonio. No basta, pues, el rescate de José Antonio, ni salvarlo de las ruinas del franquismo. Lo que procede es la restauración, hoy, de la Falange tal como se estima que fue antes del 19 de abril de 1937. Es decir, libre de toda contaminación franquista y con toda su propuesta revolucionaria incólume y pendiente. No se renuncia, por lo tanto, a la conquista del Estado para llevar a cabo desde él la revolución que se considera todavía pendiente y el propósito último sigue siendo implantar el Estado Sindical. Todo ello, desde la consideración de la vigencia íntegra, hoy, del ideario de José Antonio como alternativa válida todavía de presente y de futuro, tal cual, sin criba ni añadido, ni actualización alguna. Se pretende que este José Antonio, una vez rescatado, liberado y recuperado, tiene su ayer, su hoy y su mañana. No se reconoce que, entendido así, su hoy y su mañana ya no existen porque todo queda en su ayer, que ya pasó. Como en el caso anterior, también resulta discutible la interpretación histórica de José Antonio que lleva a estas consecuencias.

c. Existe, además, una posible tercera concepción del José Antonio “desde” el ayer, “en” el hoy y “para” el mañana: la de quiénes, hoy, nos consideramos joseantonianos. ¿Cuál es este José Antonio? Sus rasgos fundamentales son:

1. En cuanto al propósito:
La necesidad de la recuperación histórica de la figura de José Antonio, tanto en su vida como en su ideario y en su obra, tiene para nosotros, como su finalidad última el propósito de conseguir su restitución al presente histórico de España para lograr su incorporación al patrimonio común de todos los españoles. Sin banderías ni partidismos, consideramos que un presente y un posible futuro de España en los que esté totalmente ausente José Antonio, empobrece, limita, y amputa, una más plena viabilidad histórica de nuestra Patria. Satisfacer esta necesidad de hacer posible la aportación del verdadero y auténtico José Antonio al mejor entendimiento de nuestro presente, y al más sugestivo diseño de un proyecto para nuestro futuro, nos parece, por ello, totalmente esencial. Esto es lo que justifica nuestro empeño en el rescate de su memoria, y esta es la tarea primordial de Plataforma 2003, como tal Asociación cívica y cultural. De este empeño por conseguir un José Antonio para todos los españoles, a aportar al patrimonio común de la Patria, se deriva todo nuestro planeamiento en cuanto al José Antonio “desde”el ayer, “en” el hoy y “para” el mañana.

2. En cuanto al José Antonio “desde” el ayer:
Estimamos necesaria la plena rehabilitación de José Antonio, como operación ineludible y previa a su recuperación histórica. Es decir, antes de traerlo hasta nuestro hoy, nuestro presente, hay que recuperarlo para sí mismo. ¿De qué nos serviría la recuperación histórica de la figura de un José Antonio con su actual imagen falsa y deformada según la historiografía vigente? ¿De que serviría lograr su presencia activa en nuestro tiempo, si su recuperación nos trae hasta nuestro hoy su figura como fascista, violento, antidemócrata, totalitario y golpista? ¿Recuperar a José Antonio? Desde luego. Pero, antes, hay que rehabilitarle, devolviéndole su verdadero rostro. Antes que recuperarle para todos los españoles, hay que empezar por recuperarle para él mismo. Y aquí la dificultad mayor, con ser ya mucha, no resulta de su imagen según la historiografía actual. La dificultad mayor resulta de que muchos de sus seguidores, militantes actuales, trasladan a los demás españoles, hoy, su propia imagen falsa y deformada de un José Antonio fascista, partidario de la violencia y del partido único, totalitario, enemigo de toda democracia y defensor de llegar al poder mediante un golpe de Estado. Sí, la primera operación necesaria e ineludible, respecto al José Antonio de ayer es devolverle su verdadero rostro.

d. En cuanto al José Antonio, “en” el hoy:
Entre el tiempo de José Antonio y el nuestro han pasado ya más de setenta y cinco años, que es el tiempo histórico nada menos que de cinco generaciones. No necesitamos explicar cuánto y en qué se diferencian su tiempo y el nuestro, tan distintos. No puede trasladarse su ideario a nuestro hoy, sin más. Hay que actualizarlo. Con todo el coste sentimental, humano y político que ello supone, hay que tener el valor de afrontar esta triple operación:

1º. Hay que prescindir de todo aquello que a él le exigió su tiempo pero que a nosotros el nuestro nos lo prohíbe. “No importa que el escalpelo haga sangre, lo que importa es que obedezca a una ley de amor”, nos dijo. Hay que prescindir, en su recuperación para nuestro hoy, por ejemplo, del José Antonio no parlamentario, partidario de la supresión de los partidos políticos, propugnador de una democracia orgánica y de unos sindicatos verticales, vertebradores de una economía nacional y recaudadores de la “plusvalía”. Todo eso, además, entendemos que no fue lo esencial de su pensamiento, crean lo que crean los que han hecho de las Obras Completas su Talmud.

2º. Hay que incorporar, para poder así prolongar su ideario hasta nuestro tiempo, las necesarias nuevas soluciones a los problemas nuevos, no existentes en su tiempo. Y ello, “con ánimo de adivinación y no de copia”. Siempre desde la fidelidad y la lealtad a José Antonio, pero ya no como jefe sino como maestro. En la estela de su ejemplo pero con la eficacia de pretender nosotros ser actuales y fieles a nuestro tiempo, como él lo fue al suyo. No somos monos, que sólo imitan gestos; ni somos loros, que sólo repiten palabras.

3º. Hay que insistir, ampliar y desarrollar lo que en el ideario de José Antonio sólo existe como atisbo emergente y germinal de una concepción total que, de habérsele permitido, hubiera tenido, en él y por él, sin duda, pleno desarrollo cabal. Esto es lo más permanente, vigente y válido de su pensamiento, aunque su corta vida, violentamente truncada, no le permitiera a él una formulación definitiva, y plenamente elaborada. Y este es nuestro deber, si de verdad queremos ser sus discípulos. Con todo el riesgo que ello significa, hay que correr el peligro de equivocarnos pero, a cambio, ganaremos la oportunidad de acertar. Hay que llevar hasta sus últimas consecuencias ideas-fuerzas escasamente desarrolladas por él, pero ya inicialmente propuestas, como son: la plena hegemonía de lo espiritual; la suprema realidad de España; su imperativo categórico de la unidad en el hombre, entre los hombres, las clases y las tierras de España; su patriotismo crítico, la devolución de la alegría y del orgullo de ser españoles; la necesidad de instaurar en España una verdadera conciencia nacional… sobre todo, hay que tener el valor de llevar hasta sus últimas consecuencias su concepción del hombre como portador de su libertad, su dignidad y su integridad, valores eternos. Todo ello como fundamento último de un imperativo de justicia social a nivel histórico de nuestro tiempo, más allá de nostálgicas demagogias y letales ingenierías sociales.

e. En cuanto al José Antonio “para” el mañana:
Y todo eso, ¿para qué? Ese José Antonio, una vez rescatado, rehabilitado, liberado y recuperado… Una vez actualizado ¿Para qué? Pues porque necesitamos ese José Antonio para poder comunicar a todos los españoles que existe la posibilidad de un proyecto sugestivo de futuro más allá y fuera de la dialéctica cainita de las dos medias Españas. Porque necesitamos ese José Antonio para poder afirmar, en su nombre, a unos y a otros, −esa “sordera pétrea” de España que él condenó−, que es posible “un estilo de vida pacífico, armonioso y tolerante; una vida común, no sujeta a tiranía, pacífica, feliz y virtuosa; una vida democrática, libre y apacible”. (16 de enero de 1931). Porque necesitamos ese José Antonio para poder aportar su ideario, así actualizado, como nuestra contribución al empeño, −“más allá de la saña de unos y de la antipatía de los otros” (Testamento, 18 noviembre 1936)−, de lograr que España llegue a ser, por fin, “un país tranquilo, libre y atareado” (agosto, 1936).

Conclusión: Desde la fidelidad a nuestra memoria y la lealtad a nuestro entendimiento, consideramos que este es el José Antonio que necesitamos. Y que, además, es el que fue, es, y será. Y, por ello, desde nuestra voluntad, consideramos que esta es la Plataforma 2003 que, para su recuperación histórica, España necesita. En este momento, por la Mesa se somete a la consideración de la Asamblea esta redefinición ideológica de su propósito corporativo, que reitera declaraciones ya aprobadas en anteriores reuniones de este órgano soberano. La Asamblea, por unanimidad, reitera su voluntad de reconocer como expresión auténtica de su objeto social y propósito corporativo, en cuanto al sentido de nuestra recuperación histórica de José Antonio, la declaración anterior.