A. LO MATERIAL Y LO ESPIRITUAL EN JOSÉ ANTONIO

 

5. Crisis espiritual de nuestro tiempo:

− ¿Habló José Antonio de la crisis espiritual de nuestro tiempo?

− El peor de los males contemporáneos, para José Antonio, por encima de la crisis económica mundial de su tiempo y más allá de la crisis patriótica de España, fue la crisis espiritual del mundo entero, con su repercusión en nuestra Patria. El 8 de noviembre de 1935, en el Parlamento, se refirió así al asesinato de dos muchachos de la Falange en Sevilla: “¿Se alistaron en la Falange por defender el capitalismo? ¡Qué tenían que ver ellos con el capitalismo! Si acaso, padecerían algunos de sus defectos. Se alistaron en la Falange porque se dieron cuenta de que el mundo entero está en crisis espiritual, de que se ha roto la armonía entre el destino de los hombres y el destino de las colectividades. Ellos dos no eran anarquistas; no estaban conformes en que se sacrificase el destino de la colectividad al destino del individuo; no eran partidarios de ninguna forma de Estado absorbente y total; por eso no querían que desapareciese el destino individual en el destino colectivo. Creyeron que el modo de recobrar la armonía entre los individuos y las colectividades era este conjunto de lo sindical y lo nacional que se defiende, contra mentiras, contra deformaciones, contra sorderas, en el ideario de la Falange” (Edición del Centenario, p. 1181). Unos días después, el 17 de noviembre, en su segundo discurso en el Cine Madrid, José Antonio concreta en qué consiste la pérdida de armonía del hombre con su contorno, con la colectividad de que forma parte, en la que cifra la crisis espiritual de nuestro tiempo: “ He aquí por qué, en lo económico y en lo político, se ha roto la armonía del individuo con la colectividad de que forma parte, se ha roto la armonía del hombre con su contorno, con su Patria, para dar al contorno una expresión que ni se estreche hasta el asiento físico ni se pierda en vaguedades inaprehensibles. Perdida la armonía del hombre y la Patria, del hombre y su contorno, ya está herido de muerte el sistema. Concluye una edad que fue de plenitud y se anuncia una futura Edad Media, una nueva edad ascensional”. (Edición del Centenario, p. 1193). Y al releer, ahora, estas palabras, no podemos evitar el recordar el famoso libro de Karl Jaspers (1883-1969) Die geistige Situation der Zeit, 1931, publicado en Barcelona por Labor en 1933, que, con el título “Ambiente espiritual de nuestro tiempo”, seguramente leyó entonces José Antonio. También resuenan aquí “La incógnita del hombre”, de Alexis Carrell, cuya lectura recomendaba, y “La decadencia de Occidente”, de Oswald Spengler, libro de cabecera de su generación.

El legado de José Antonio II. -Propuesta de una España total única y eterna de, desde, por y para todos los españoles.

por Jaime Suárez. (En prensa).