«Presentación de La Revolución pendiente»

21 de abril de 2010

 

El pasado miércoles 21 de abril, y en un gran ambiente de hermandad y camaradería, tuvo lugar la presentación del libro de Emilio Adán La Revolución pendiente. Tras unas breves palabras de Jaime Suárez, Secretario general de Plataforma 2003, intervino Emilio Adán, palabras que recogemos en el interior para su lectura. El libro ya está a venta en nuestra librería. su precio es de 16 euros.

pedidos@plataforma2003.org

 

He de empezar por suplicaros la misma conmiseración que mostró D. Miguel de Cervantes en el prólogo de la segunda aparte del Quijote, ante el desvergonzado intento de un tal Avellaneda de apropiarse del personaje más ilustre de la literatura universal:

"Bien se lo que son las tentaciones de demonio, y que una de la mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro..."

Lo cierto es que, al llegar a la provecta edad de setenta años y poderme evadir del farragoso mundo de los resultandos y considerandos y de las decisiones de jueces y juezas, para mi cada vez más imprevisibles, pensé que sería oportuno explicarles algunas cosas a mis hijos, nietos, sobrinos y demás parentela, pues evidente que, la noticia de que el abuelo Emilio había sido falangista llegaría tarde o temprano a sus oídos y, de no poner remedio, acabarían identificándome con un personaje siniestro, con botas altas y pistolón al cinto, que anduvo por el mundo masacrando mujeres y niños inocentes; o tal vez con uno de esos seres perversos que ha tenido la desfachatez de sentar en el banquillo de los acusados al heroico pimpinela Garzón, moderno émulo de la inmortal Antígona, pues pretende la increíble hazaña de dar cristiana sepultura a los millones de cadáveres que se pudren al sol por los páramos polvorientos de la vieja España, víctimas inocentes de la ferocidad falangista.

Así que me puse a emborronar cuartillas y cuando me di cuenta, pasaban del centenar, y había vertido en ellas toda la nostalgia de una juventud en la que me sentí abducido por el mensaje, el ejemplo y la poesía del "mejor hombre de España". El primer falangista al que sus enemigos también llamaban fascista y pereció víctima del odio y la mentira.

Dice Alexander Wat en "Mi siglo" que: "el logro más genial del comunismo es haber extirpado de cuajo el eterno criterio entre la verdad y la mentira...".

Sin duda el zapaterismo, legítimo heredero del odio y de la mentira marxista-leninista, está alcanzando metas que el notable intelectual polaco no pudo imaginar.

La transición española no fue un gran acuerdo de reconciliación nacional asumido con entusiasmo por la inmensa mayoría de los españoles. Fue una maniobra estratégica de la izquierda y el separatismo para eludir la amenaza de los espadones encaramados ene l poder, pero ya ha llegado la hora de poner las cosas en su sitio.

Nuestra guerra civil no fue el choque inevitable entre las dos Españas provocado por una política sectaria e irresponsable del Frente Popular avocado a la revolución proletaria marxista. Fue la sublevación de militares y fascistas contra una República pacífica y demócrata. Nuestra Constitución no proclama el carácter indivisible de la patria común de todos los españoles. Contempla un sistema confederal en el que caben otras naciones, cuyos ciudadanos no quieren ser españoles.

La ley del aborto únicamente pretende que puedan salir de las cárceles las miles de mujeres condenadas por haber ejercitado su derecho a su propio cuerpo.

En fin, creo que no es el momento de seguir por este camino. Solo pretendo justificar mi osadía la haber caído en la misma tentación que e intruso Avellaneda, pero animado por algunos camaradas como el llorado Eduardo Navarro, mi hermano José María, nuestro Secretario General Jaime Suárez, me he decidido a presentaros mis apuntes y memorias en este libro que os ofrezco con la esperanza de haber aportado un grano de arena a la obra en que estamos empeñados, de salir al paso de la política del odio y la mentira que pretende conducir a nuestra Patria hacia un abismo de degradación e inmundicia.