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Ceferino Maestú, el que entre otras muchas cosas fue jefe de la
Centuria "Iñigo de Loyola", de la que fue capellán el padre José Mª de
Llanos, S.J. y subjefe Jaime Suárez, presentará el martes 6 de
marzo, su libro , editado por Plataforma 2003, «La vida que viví con los demás»,
que no sólo es un relato autobiográfico, sino sobretodo, la historia de
una generación, la llamada generación intermedia, o del silencio, en la
que destaca Maestú por su rebeldía con causa.
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Crítica
publicado en la Revista Altar Mayor, nº 110 (Noviembre - Diciembre 2006)
He de reconocer, de antemano, que si intentara hacer una recensión amplia
del libro y su autor seguramente carecería de objetividad, pues no en vano
he permanecido cerca de él bastante tiempo, tanto en las falanges
Juveniles como por otros derroteros que él camino más en solitario en una
línea sin quiebros, recta de tiralíneas, con las opciones con las que
siempre fue honesto.
No tengo inconveniente alguno en decir que Ceferino Maestú fue un
arquetipo de la denominada «generación perdida» que se entregó con
generosidad a levantar España de la postración que había quedado tras la
Guerra Civil, heredera de los desmanes de quienes subvirtieron el orden
durante la República deseada por muchos que en ella habían puesto sus
ilusiones de retomar un camino que España había perdido por la ineficacia
de sus políticos, las ideas del comunismo, el odio desarrollado en la
clase trabajadora, el ejercicio del poder de una derecha caciquil e
ineficaz.
Ceferino era hijo de un republicano honesto muerto por los liberadores que
venían de África, que había dedicado buena parte de la vida que pudo vivir
a defender unos ideales sencillos y quizá por eso utópicos, en un tiempo
intermedio entre revolucionario y contrarrevolucionario, y que tenía claro
que «los comunistas no son el pueblo sino otra clase que pretende
dominar».
Ello no fue óbice para que Ceferino Maestú se aproximara a la Falange y en
ella encontrara su lugar. Lo cuenta él mismo: «Aquellos muchachos [del
Frente de Juventudes] repetían frases poéticas del "Fundador", se
confesaban y comulgaban, cantaban, adoptaban formas militares y convivían
con la esperanza de la "revolución pendiente". Y lo más importante:
querían ingresar en sus filas a los hijos de los vencidos en la guerra
civil. Eran buena gente y me sentí a gusto. Participé en acampadas, en
marchas montañeras y reverdecieron mis antiguos propósitos de lucha
política por la justicia social».
Esa vocación de búsqueda de la justicia social, que va desgranando en su
libro, llevó a Ceferino a adentrarse en el sindicalismo, a ser uno de los
fundadores de Comisiones Obreras, lo que le condujo a ser detenido y
procesado. Él estudió los movimientos sindicales en España como quizá
nadie lo ha hecho, y montó una modesta pero bien dotada librería en la
Plaza de Mostenses en la que se podían hallar libros más o menos
prohibidos, más o menos en el «índice» de aquel entonces, a la que
acudíamos a adquirir, sin dudarlo, lo que él nos recomendaba.
En el libro que comentamos, Ceferino Maestú cuenta, sin aspavientos pero
en ocasiones descarnadamente, cómo es él, cómo las personas con las que
convivió, sin concesiones a la galería, desgranando su historia personal
que refleja la historia de gran parte de aquella juventud que entregó lo
mejor de sí en el convencimiento de que había que hincar el hombro para
conseguir la España de sus ilusiones, la España de las ilusiones de
aquella generación, de uno y otro lado de la contienda, que fue sembrando
con su sangre generosa las tierras de España, de aquella «generación
perdida» que dejó de lado sus ambiciones personales, sus egoísmos, que
cumplió con su deseo de legar a los que vinieran detrás, una España mejor
que la que recibieron, por más que en vez de escuchar el reconocimiento
debido oigan a diario todo tipo de inculpaciones, de invectivas,
asistiendo al lamentable espectáculo de ver cómo se intentan demoler unos
tiempos de historia duramente pasados y de cuyos frutos se vive en el
presente.
Ceferino Maestú es, como decía antes, un paradigma de aquellos tiempos en
los que se consiguió la reconciliación entre los españoles de buena fe. Y
el libro que nos ofrece debería ser de lectura obligada para ignorantes,
desmemoriados y de quienes aspiren a entrar en la verdad de los hechos que
la historia de cada día va dejando atrás.
E. Álvarez |
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Entresacamos las siguientes palabras de Ceferino Maestú:
«En
una sociedad actual, yo he estado peleando y luchando por un ideal. Con
los trabajadores, desde el mundo sindical, con las organizaciones
católicas.. con todo el que he podido y nunca he renunciado a mis
convicciones, yo he sido falangista, no lo soy actualmente porque la
Falange no existe y lo que están pretendiendo hacer con la Falange ahora,
eso no es la Falange de José Antonio Primo de Rivera, eso es lo que yo
creo y respeto lo que otros puedan pensar. Eso no es la Falange de José
Antonio, yo soy joseantoniano, falangista de José Antonio, no lo he sido
de Franco, no lo he sido de nadie, sólo de José Antonio Primo de
Rivera»...
Puedes
descargarte los discursos enteros en los siguientes enlaces.
Presentación por Jaime
Suárez
Ceferino Maestú (1)
Ceferino Maestú (2)
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